CRECEN LOS FONDOS DE AGUA

Cambio climático, ¿oportunidad o riesgo? Los inversores empiezan a mirar al 'oro azul'

Se entiende por 'estrés hídrico' la brecha entre la disponibilidad a largo plazo entre recursos renovables de agua y las demandas presentes y futuras

Foto: Inundaciones en Venecia. (Reuters)
Inundaciones en Venecia. (Reuters)

La conciencia sobre la importancia del cambio climático ha empezado a arraigar también entre la comunidad inversora. Tanto es así que, mientras proliferan los fondos sostenibles que solo invierten en compañías comprometidas con los parámetros ESG, las empresas han comenzado a incluir en sus folletos continuados y demás documentación los riesgos y el impacto que tiene en su negocio esta cuestión. Tanto es así que hasta el Banco Central Europeo ha decidido incluir el riesgo por el cambio climático en los test de estrés que hace a la banca.

Sin embargo, hay quien empieza a hacer de la necesidad virtud y, mientras la gran mayoría apuesta por poner su granito de arena en la lucha por el futuro del planeta, otros ven en este proceso, además, una buena oportunidad de negocio. Aspectos como los fenómenos meteorológicos extremos, con más periodos de sequía y de inundaciones, la desertización por el aumento de la temperatura, el deshielo y el aumento del nivel de los océanos tienen un denominador común: el agua.

El concepto de 'estrés hídrico' empieza a estar cada vez más presente en los foros internacionales. Se entiende por 'estrés hídrico' la brecha entre la disponibilidad a largo plazo entre recursos renovables de agua y las demandas presentes y futuras. Según los últimos datos del World Resources Institute, de los 17 países más áridos, 12 se encuentran en Oriente Medio. Sin embargo, mientras que en España, por ejemplo, se consumen unos 136 litros por habitante y día o en Alemania 125 litros, en Qatar, que es el país más seco del planeta, se están consumiendo 400 litros por persona/día.

Y es que Oriente Medio, a pesar de ser la región que más estrés hídrico soporta del planeta, también es la que tiene mayor capacidad de proceso. De hecho, acumulan el 50% de todas las instalaciones de desalación del planeta, tienen acceso al Golfo Pérsico, que es un recurso hídrico casi ilimitado, tienen la capacidad de proporcionar energía a esas plantas y dinero para pagarlo.

Tanto es así que los ataques a las instalaciones de la petrolera estatal de Arabia Saudí, Aramco, el pasado mes de septiembre han sacado a la luz otra vulnerabilidad del país y no es precisamente la del 'oro negro', sino la del 'oro azul' la que más les preocupa. No en vano, si han sido capaces de llegar con drones a la estabilizadora de Khurais y Abqaiq, también pueden hacerlo a sus plantas de desalación en un momento en el que el país tiene en marcha un proyecto para multiplicar por seis su capacidad de almacenamiento en 2020 instalando tanques de agua en las mayores ciudades.

Un potencial imparable

Este ejemplo de la eficiencia en la economía del agua mostrada por los países más secos ha llamado la atención del algunos inversores que han entendido que el futuro de la humanidad pasa por desarrollar una buena gestión de los recursos hídricos, más en un contexto de crecimiento demográfico imparable —se espera que la población mundial alcance los 8.000 millones en 2025 que disparará la demanda del líquido elemento por los procesos de urbanización liderados por los emergentes—.

Algunos datos muestran el elevado potencial que presenta, por tanto, la inversión en empresas relacionadas con la economía del agua. Por ejemplo, Estados Unidos tendrá que invertir 534.000 millones de dólares en infraestructura de agua en los próximos 15 años para compensar la falta de inversiones actuales mientras que las infraestructuras en Europa necesitan 330.000 millones. Además, a escala mundial apenas se ha llevado a cabo el 40% de las inversiones que requiere el Banco Mundial.

Es por ello que las estimaciones hechas por March Asset Management sitúan el crecimiento medio de todos los sectores ligados a actividades relacionadas con el agua entorno a un 5,5% y, dentro de estos, "la purificación, desalinización, va a ser el que más va a crecer sin ninguna duda", explica a El Confidencial Íñigo Colombo, director de inversiones de la gestora que acaba de lanzar al mercado su fondo Mediterranean Fund Gobal, que por un lado invierte en las empresas relacionadas con la preservación de océanos y mares y, por otro, en el acceso al agua.

La inversión en agua "es una oportunidad desde el momento que tenemos claro que se va a desarrollar sí o sí una tendencia para un uso más eficiente de los recursos hídricos". Sin embargo, el de la gestora de Banca March es de los pocos fondos temáticos específicos que hay sobre el agua en el mercado. Mientras que la moda de los fondos sostenibles está llevando a todas las gestoras a sacar este tipo de productos, poco más de una docena se centra exclusivamente en lo que se conoce como la gobernanza del agua. Y eso que en el mundo hay 8.000 empresas para las que el agua representa, como mínimo, el 25% de su cuenta de resultados.

Concretamente, en España solo hay tres fondos específicos centrados en esta megatendencia. A parte del Mediterranean, Renta 4 ofrece el Activa Agua y Gesiuris el Panda Agriculture & Water Fund, gestionado por Mark Garrigasait que fue pionero en mayo de 2013 en la apuesta del 'back to basics' y que acumula una rentabilidad del 20% desde entonces. En el mercado internacional solo Fidelity, Robeco, Pictet, Allianz, J. Safra Sarasin, KBI, Natixis, BNP Paribas y Swisscanto AM tienen un fondo del agua.

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