AHORRO E INVERSIÓN

La herramienta que minimiza la amenaza de pérdidas en una inversión

El margen de seguridad mide la diferencia entre el verdadero valor de una compañía y el precio al que cotizan sus acciones; es la red frente a las fluctuaciones

Foto:

Puede encontrarse de segunda mano por más de 450 euros y nuevo por la friolera de 1.500 euros. Bajo el título de 'Margin of Safety' (Margen de Seguridad), las casi 300 páginas de este libro convertido en uno de los manuales del 'value investing' o inversión en valor escrito por Seth Klarman versan sobre estrategias de esta metodología inversora, la aversión al riesgo y el margen de seguridad. Este último termino es la herramienta imprescindible para minimizar la amenaza de sufrir pérdidas permanentes de capital.

El margen de seguridad mide la diferencia entre el verdadero valor de una compañía y el precio al que cotizan sus acciones. Ese valor, llamado intrínseco, se calcula a través del conocimiento de los fundamentales (números) de la empresa, de su potencial de crecimiento a largo plazo, del sector en el que opera y de los riesgos a los que se enfrenta, propios y ajenos. Por ejemplo, un negocio que depende del petróleo está expuesto a la volatilidad del precio de la materia prima. Sin embargo, otro negocio cuyos ingresos recurrentes procedan del mantenimiento de la maquinaria que vende tiene una evolución más predecible. Pero ambos pueden estar afectados por acontecimientos imprevistos como el Brexit.

Ese margen es, por lo tanto, el que marca el potencial de revalorización de una compañía, “es lo que te dice si hay que comprar, mantener o vender”, puntualiza Gustavo Trillo, director comercial de la gestora independiente value Bestinver, firma cuyo indicador parte del 30%. “La teoría es clara. Comprar en el mínimo y vender en el máximo. Pero la práctica se complica mucho. ¿Cuándo es el mejor momento? Esa pregunta solo se responde con el margen de seguridad. El resto de información sobre una compañía es ruido, hay que dejarlo atrás”, explica Trillo. El director comercial de Bestinver reconoce que “nunca sabes cuándo es el más idóneo” pero sí está claro que “el precio de entrada debe estar por debajo del valor intrínseco aplicando un adecuado margen de seguridad. En el precio de salida puede que nos perdamos algo pero siempre es mejor ser prudentes y que el último céntimo se lo queden otros”.

"La teoría es clara. Comprar en el mínimo y vender en el máximo. Pero la práctica se complica mucho. ¿Cuándo es el mejor momento?"

Al mismo tiempo, este es un mecanismo de prevención ante caídas inesperadas. “Comprar gangas ofrece al inversor un margen de seguridad que sirve como protección ante imprecisión, errores, mala suerte o las vicisitudes de las fuerzas económicas y empresariales”, afirma Seth Klarman.

Esos factores de riesgo son, como se ha mencionado anteriormente, propios y ajenos. Los primeros pueden ser controlables si se tiene suficiente conocimiento de la compañía; los segundos, no tanto. Por ejemplo:

- Factores geopolíticos. La guerra comercial de EEUU contra China está afectando sobremanera las exportaciones de algunos países, como Alemania, lo que explica su viraje hacia la recesión; el Brexit está debilitando a las compañías británicas o expuestas al Reino Unido; y Argentina amenaza con un nuevo corralito que salpicará a las empresas con activos en el país.

- Factores regulatorios. Hay sectores más afectados por los cambios normativos, como telecomunicaciones, energético o financiero y es difícil prever cuándo se van a aprobar nuevos cumplimientos legislativos que hagan tambalear a las compañías.

- Factores disruptivos. La tecnología está impactando especialmente a las empresas de consumo, medios de comunicación y, nuevamente, financieras, que las obliga a adaptarse rápidamente para no sucumbir a los nuevos desafíos digitales.

El exceso de confianza y no querer asumir la realidad de las mismas puede poner en peligro la rentabilidad de la inversión

Dice otro gurú de la inversión, Warren Buffett, que la primera regla de un inversor es no perder dinero; la segunda, no olvidarse de la primera regla. Puede parecer de Perogrullo, pero a veces, aun conociendo bien a las compañías, “el exceso de confianza y no querer asumir la realidad de las mismas” puede poner en peligro la rentabilidad de la inversión. “Está claro” -añade Trillo- “que siempre van a existir errores ajenos a uno mismo, pero debemos evitar siempre aquellos sobre los que tenemos control”.

Para evitar que malas decisiones se lleven por delante la rentabilidad de una cartera hay que diversificar y centrarse en lo que se conoce como círculo de competencia, es decir, el área geográfica y sectorial donde se tiene experiencia. Se trata de no poner todos los huevos en la misma cesta, pero sin dispersarse, con el objetivo de construir carteras de inversión robustas, donde unos valores compensen a otros y en las que entren y salgan acciones en función de si el margen de seguridad se reduce. Todo ello, con la vista puesta en un horizonte temporal lejano. La renta variable es la inversión más segura a largo plazo, dicen contundentes en Bestinver. El margen de seguridad es, junto al círculo de competencia y la diversificación, las tres herramientas para hacer una adecuada gestión del riesgo.

*El Confidencial, en colaboración con Bestinver, gestora independiente especializada en fondos de inversión y planes de pensiones, pone a disposición de sus lectores el espacio Ahorro e Inversión. Con 30 años de experiencia y 6.200 millones de euros de patrimonio bajo gestión, Bestinver trabaja con el objetivo de generar las mejores rentabilidades a largo plazo para sus inversores.

Mercados

El redactor recomienda