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Análisis concienzudo y grandes dosis de paciencia: así es el día a día de un gestor

La gestión de una cartera de inversión es mucho más que movimientos de las bolsas. El análisis constante y valoraciones adecuadas son claves para construir carteras robustas

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Contrariamente a lo que se pudiera pensar, esto no es un frenético ir y venir de gestores colgados al teléfono al grito de ¡compra! ¡vende! Nada más lejos de la realidad. El día a día de un gestor de inversión es una persona capaz de tener un profundo conocimiento en torno a una potencial idea inversora. Es un trabajo de muchas horas de concienzuda lectura y análisis de informes, números y gráficas de cotización, de intensa investigación a partir de varias fuentes de información en busca de compañías buenas con capacidad de crecimiento sostenido en el tiempo, pero castigada en bolsa. Es, por ende, una tarea que también requiere de grandes dosis de paciencia a la espera de que las candidatas se pongan a tiro y estén lo suficientemente baratas como para que el largo plazo permita obtener pingües beneficios.

“Lo más importante es el análisis de la compañía y ser capaces de valorarla, es decir, saber cuál es su valor intrínseco. A partir de ahí, simplemente comparamos el valor con el precio, y si la diferencia entre el primero es razonablemente superior al segundo, la compramos y esperamos”, explica Gustavo Trillo, director comercial de la gestora independiente Bestinver. La paciencia va en un doble sentido. De un lado, para entrar al precio que se quiere; de otro, para dejar que el paso del tiempo lo haga converger con el valor intríseco.

La capacidad analítica es la que sirve para recomendar unas inversiones frente a otras. Para ello, una firma no solo debe contar con un equipo con un vasto conocimiento de algunas empresas y su entorno y con gestores audaces, sino también con analistas meticulosos. Ellos son quienes rastrean el mercado en busca de compañías atractivas. “La ventaja competitiva no está en saber un poco de casi todo, sino en saber mucho de pocas cosas”, comenta Trillo. Aquí también es clave tener contactos para recabar información de primera mano.

Todos estos datos se ponen sobre la mesa, en el caso de Bestinver, por ejemplo, una vez por semana en lo que llaman la 'Morning meeting', una reunión para repasar el pulso de la economía en general y de sectores y empresas en particular, para saber quién, cuándo, dónde y cuánto compra y/o vende y para poner en la lista de la compra potenciales compañías que podrían formar parte de las carteras de inversión.

La diversificación es fundamental, de lo contrario se corre el riesgo de ver caer de forma severa una cartera si un sector en concreto cae con fuerza

Suelen ser empresas del sector industrial, consumo, comunicación y tecnología ubicadas en Europa, con alguna excepción, que han seguido en el tiempo, analizando su cuadro financiero, el equipo gestor, las ventajas competitivas, el mercado en el que opera, su recorrido a largo plazo. Se trata de identificar empresas de calidad, poco endeudadas y con capacidad de generar caja para financiar su crecimiento sin depender de terceros y que estén penalizadas en bolsa, por lo que cuentan con margen de evolución al alza. Es lo que se conoce como inversión en valor o 'value investing', cuyo máximo exponente hoy es el gurú Warren Buffett.

Una vez identificada la compañía, se le asigna una valoración, un precio de entrada y de salida y es el responsable de 'trading', que vive pegado a la pantalla, quien ejecuta la orden de compra del gestor a partir de una horquilla. Lo hace de forma sigilosa, poco a poco, sin dejar rastro, pues de hacerlo masivamente provocaría un movimiento brusco que afectaría al precio de cotización.

Carteras robustas

La posición que se toma dentro del accionariado de la compañía suele ser inferior al 10% del capital, para que unos valores se compensen con otros. De esta forma se evitan problemas de liquidez o de pérdidas permanentes. Al mismo tiempo, la diversificación es fundamental, de lo contrario se corre el riesgo de ver caer de forma severa una cartera si un sector en concreto cae con fuerza. De este modo se construyen carteras robustas.

Cuando una acción no da el resultado esperado o cuando el margen de seguridad disminuye, es decir, cuando la cotización se acerca al valor intrínseco, se vende para obtener liquidez con la que seguir saliendo de compras y sostener la revalorización deseada a largo plazo.

En la actualidad, las carteras de inversión están viéndose fuertemente golpeadas por las numerosas incertidumbres que azotan los mercados. La cruzada comercial de Donald Trump contra China, el pulso de Boris Johnson para condenar al Reino Unido a un Brexit duro, la desaceleración de Europa -con Alemania e Italia a la cabeza- o la amenaza de un nuevo corralito en Argentina. “El análisis te ayuda a aislarte del ruido diario del corto plazo y con un horizonte temporal suficiente, se puede capear la situación. Si bien, es preferible ser prudentes y vender antes, aunque el último céntimo se lo queden otros”, concluyen desde Bestinver.

*El Confidencial, en colaboración con Bestinver, gestora independiente especializada en fondos de inversión y planes de pensiones, pone a disposición de sus lectores el espacio Ahorro e Inversión. Con 30 años de experiencia y 6.200 millones de euros de patrimonio bajo gestión, Bestinver trabaja con el objetivo de generar las mejores rentabilidades a largo plazo para sus inversores.

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