SIN SUBIDAS DE TIPOS HASTA 2022

Cambio de paradigma: Sabadell y Unicaja muestran por qué la banca no vende gestoras

El nuevo escenario de tipos, sin que se esperen subidas antes de 2022, hace que los ingresos por la gestión y venta de fondos sean aún más clave para la banca

Foto: Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell. (EFE)
Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell. (EFE)

Los cantos de sirena sobre la venta de gestoras que llegaron a los primeros ejecutivos de banca a principios de año ya no tienen quien los escuche. Los bancos, como muestran Sabadell y Unicaja, descartan la opción de repetir la misma jugada que con el negocio asegurador, cuya producción dejaron en manos de terceros y mantienen la distribución.

Los fondos han sido el producto estrella para captar el ahorro de los españoles en los últimos años, alcanzando los 320.000 millones, 200.000 millones más que en 2012, según las estadísticas del Banco de España (BdE). Los ahorradores han preferido esta opción, aunque asuman más riesgo, que los depósitos con el hundimiento de las rentabilidades, mientras que para la banca son una vía con la que lograr ingresos por comisiones.

MiFID II amenazó con revolucionar la industria, aunque el cambio no está siendo tan rápido y drástico por ahora. Varios bancos se prepararon con estrategias para potenciar nuevas líneas de negocio acompasadas con la nueva normativa y los objetivos del supervisor, como la gestión discrecional de carteras o el asesoramiento independiente para los patrimonios más altos.

Pero otros bancos decidieron esperar a ver la evolución del mercado para posicionarse. A inicios de año, en plena tormenta bursátil y con la necesidad de generar capital en algunos casos, abogados, consultores y bancos de inversión enfocados a operaciones corporativas sondearon en varios bancos la posibilidad de que vendieran parte de su gestora e hicieran caja.

La idea es repetir la historia vivida años atrás con los seguros, lo que hizo Banco Popular también con su negocio de fondos con Allianz, acuerdo que ha roto Santander con un coste neto de 485 millones. Fue así como JP Morgan obtuvo el mandato de Banco Sabadell para estudiar la venta de su gestora, tal y como avanzó El Confidencial.

La entidad tenía déficit de capital, y esperaba obtener ofertas que valoraran el total de su gestora en al menos 700 millones, aunque la venta hubiera sido parcial. Al tiempo, el objetivo era una revisión de la estrategia del negocio. Antes del verano, dejó en ‘stand by’ el proceso, como adelantó ‘Vozpópuli’. Y ahora lo ha enterrado definitivamente, al considerar que los ingresos que reporta el negocio son más clave que nunca.

Asimismo, Unicaja estudió la opción de vender parte de su gestora en el proceso de negociación con Liberbank, según publicó ‘Expansión’. Fuentes del mercado apuntan a que fue una idea propuesta por el ex consejero delegado Enrique Sánchez del Villar. Pero nunca hubo mandato, y su cese y la ruptura con Liberbank enterraron también esta idea. Desde Unicaja, niegan que en algún momento la gestora estuviera en venta o se planteara internamente la posibilidad.

De hecho, Unicaja ultima un plan estratégico con la ayuda de Oliver Wyman para el periodo 2020-2022, en el que los ingresos por la captación de recursos de clientes fuera de balance, principalmente comisiones por fondos, será una pieza básica en la cuenta de resultados. Para ello, tendrá que concretar su estrategia pos MiFID II y elevar su margen de desintermediación (volumen en fondos respecto a la suma de fondos y depósitos).

El argumento de consultores, banqueros de inversión y abogados que han tocado la puerta de algunas entidades consiste en que es una opción de generar capital, algo que sedujo al Sabadell y estudió Unicaja, pero también que sería positivo para el negocio. Las gestoras internacionales, por ejemplo, tienen mayor ‘expertise’, y podrían mejorar la producción. Los bancos mantendrían la distribución y, aunque tendrían que ceder comisiones, el descenso de costes en ‘fábrica’ y un mayor volumen de ventas lo compensaría.

Pero los bancos tradicionales no acaban de comprar este argumento con el nuevo escenario de tipos de interés, ya que las expectativas de normalización se han retrasado una vez más. En su última reunión, el Banco Central Europeo (BCE) recuperó las compras netas de activos, con 20.000 millones, bajó la facilidad de depósito contra las reservas de la banca del -0,4% al -0,5%, y alargó otra vez el horizonte del tipo principal al 0%.

La banca ha reaccionado bien en bolsa, porque el escenario ha sido mucho mejor del temido. El recorte en la facilidad de depósito es en realidad una subida encubierta, ya que deja libre de penalización una cantidad de reservas hasta seis veces superior al mínimo legal. Esto implica, según los analistas, dejar de penalizar la mitad, con un ahorro en forma de rebaja de multa por la liquidez cercano a los 4.000 millones para toda la banca europea.

El cambio de discurso, eso sí, confirma que no se esperan alzas del ‘precio del dinero’ hasta 2022. Porque en los encuentros anteriores la conclusión era que los miembros del BCE preveían que los tipos continuarían en el mismo o inferior nivel hasta terminar el primer semestre del año que viene.

Ahora, la guía (‘forward guidance’) señala que “el consejo de gobierno espera que los tipos de interés oficiales del BCE se mantengan en los niveles actuales, o en niveles inferiores, hasta que observe una convergencia sólida de las perspectivas de inflación hasta un nivel suficientemente próximo, aunque inferior, al 2% en su horizonte de proyección, y dicha convergencia se haya reflejado de forma consistente en la evolución de la inflación subyacente”. Con las expectativas de inflación actuales, habrá que esperar hasta 2020 para ello.

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