ACTAS DE LA REUNIÓN DE JULIO

Así fue el debate del BCE sobre cómo cambiar su objetivo de la inflación

El objetivo que persigue el BCE es claro: mantener la estabilidad de los precios. No obstante, el mercado parece haber perdido la fe en la capacidad del regulador de cumplir con su palabra

Foto: El presidente del BCE, Mario Draghi. (Reuters)
El presidente del BCE, Mario Draghi. (Reuters)

El Banco Central Europeo (BCE) anda bajo de autoestima. La razón de ser del regulador monetario es clara: mantener la estabilidad de los precios. Sin embargo, con una inflación del 1% en julio, la eurozona cada vez se aleja más de su objetivo del 2%. Un panorama que, envuelto en la ralentización económica, complica la postura de la entidad liderada por Mario Draghi, según indica el BCE en las actas de su reunión de julio. Tanto es así, que los miembros del Consejo debatieron en dicha cita sobre como alterar la definición del objetivo de la inflación.

El debate queda plasmado en las actas de la reunión de julio. "Se puso sobre la mesa si el objetivo de la inflación y la definición de la estabilidad de los precios del BCE como un índice por debajo del 2% introducía, 'de facto', un elemento de asimetría", reza el documento. "Se dio el argumento de que el debate sobre la simetría del objetivo de la inflación no podía ir por separado del debate de dónde está el nivel de este objetivo, mientras que también se defendió que cualquier cambio futuro en el objetivo de la inflación no debería ser empleado como una medida aislada de política monetaria, que en cambio debería estar vinculado con una revisión más general de la estrategia de política monetaria del BCE para proteger la consistencia de dicha estrategia".

La cuestión en juego es si el objetivo del crecimiento de los precios es actualmente simétrico o no. Es decir, que la inflación se puede mover por debajo y por encima del objetivo del BCE, no solo por debajo. Sin embargo, la mantra repetida constantemente por el BCE es ambigua: su objetivo es que la inflación se sitúe por debajo, pero cerca del 2% —en ningún momento se hace referencia a que a este parámetro se le permita subir por encima del 2%—. Es aquí donde el BCE juega la carta del medio plazo.

En otras palabras, el BCE quiere dejar claro de que su cometido de mantener la estabilidad de los precios no se trata solo de combatir una inflación demasiado alta si no que también ser igual de agresivo cuando la evolución de los precios es demasiado floja —como bien está ocurriendo ahora—. Draghi no quiso que este debate se percibiera como una propuesta de cambio, si no como una forma de concienciar al mercado de cómo le gustaría al BCE que se entiese el objetivo.

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"En realidad no hay cambios", dijo el italiano en la rueda de prensa posterior a la reunión de julio. "Tuvimos un debate sobre la simetría y se tiene la sensación en el Consejo de que deberíamos reflexionar sobre el objetivo: ¿tendría que ser de 'cerca pero por debajo del 2%' o deberíamos encontrar un objetivo nuevo?", argumentó Draghi. "Hay miembros del Consejo que que sugieren que deberíamos reflexionar sobre esto porque es un cambio importante y tenemos que pensarlo seriamente", zanjó el mandatario, queriendo dejar claro que, de momento, solo se estaba recordando la simetría que se supone que tiene el objetivo de la inflación.

El presidente del BCE ya hizo referencia a este rompecabezas en un discurso de junio. "Mientras que la definición cuantitativa de la estabilidad de los precios ha sido instrumental en establecer credibilidad en la primera década, su formulación asimétrica puede haber dado pie a malentendidos en un entorno de baja inflación", explicó el italiano. "Sin embargo, ya he dicho varias veces que nuestra perspectiva a medio plazo implica que la inflación puede desviarse de nuestro objetivo en ambas direcciones, siempre y cuando el camino de la inflación vuelva a converger hasta nuestro punto focal a medio plazo".

(Reuters)
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Los miembros ya habían discutido antes sobre la simetría del objetivo de la inflación en reuniones pasadas, pero no habían entrado en detalle sobre si conseguir que el mercado tenga en cuenta este matiz precisaba de cambios o no. "Se argumentó que el Consejo debería poner más énfasis al comunicar en la simetría del objetivo a medio plazo, clarificando que el Consejo permitiría desviaciones del objetivo de la inflación de una forma simétrica, en ambas direcciones, siempre y cuando se cumpla el objetivo a medio plazo.

Bajo de autoestima

Todo esto en un contexto en el que BCE anda bajo de autoestima por cómo se percibe su papel frente a la inflación. "Se necesita comunicación para conseguir un equilibrio entre, por un lado, publicar señales excesivamente negativas sobre la economía y, por el otro, contrarrestar de forma efectiva las preocupaciones de algunos observadores que alegan que al Consejo le faltan los instrumentos necesarios para asegurarse de que la inflación alcanza su objetivo de inflación a medio plazo", explica el BCE en el documento.

Y es que los reguladores han estado viendo que las expectativas de la inflación no solo están cayendo en los resultados de los indicadores del mercado, si no que también las encuestas a los actores del mercado. Según detalla en las actas, la Encuesta de Pronosticadores Profesionales (Survey of Professional Forecasters) publicada en julio se quedó en un nivel del 1,7% —un 0,2% por debajo de los resultados obtenidos en el ejercicio de 2018—.

"Los miembros [del Consejo] expresaron de forma generalizada que las caídas recientes [en las expectativas de inflación] eran razón para preocuparse, y que requerían un seguimiento exhaustivo", explica el BCE en el comunicado, matizando que estas expectativas, con origen en los mercados financieros y los pronosticadores profesionales, tienen la capacidad de influenciar otros agentes económicos.

Ante todo este panorama, el BCE cada día está más 'blandito'. "Los miembros apoyaron ampliamente la re introducción de un sesgo hacia la expansión [monetaria] en las perspectivas de futuro del Consejo en cuanto a los tipos de interés en un contexto de debilidad económica y de una inflación acallada", revelan las actas. Los inversores esperan que el BCE recorte tipos en septiembre, y anticipan nuevas inyecciones de liquidez.

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