TRAS EL BROTE DE VOLATILIDAD

Sorpaso histórico: Iberdrola ya vale más en bolsa que el Santander

El sorpaso de Iberdrola al Santander simboliza el cambio de roles entre los dos sectores: el energético supone un 24% de la ponderación total del Ibex, mientras que el bancario queda en un 19%

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La huída de los inversores desde los valores cíclicos a los valores selectivos ya mueve gigantes en el Ibex 35. Iberdrola ha superado al banco Santander en capitalización bursátil por primera vez en la historia este miércoles, cerrando el día en los 57.870 millones de euros (respecto a los 56.398 millones de la entidad liderada por Ana Botín). La energética se posiciona así como la segunda empresa más pesada después de Inditex (que sigue reinando con 80.472 millones de capitalización).

Aunque es la primera vez que ocurre, el cambio de cromos de las dos cotizadas refleja una transición que ya llevaba tiempo formándose. Si los bancos siempre fueron el sector que pesaba con sus movimientos sobre el Ibex, ahora son las energéticas las que reinan por ponderación. Las capitalizaciones bursátiles de Iberdrola, Endesa, Naturgy, Red Eléctrica y Enagás suman juntas alrededor de un 24% del Ibex 35, mientras que las del Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Bankinter y Sabadell no llegan ni al 19%.

La dinámica responde a un miedo claro: la contracción económica. Después de que los bancos centrales llegasen a terreno desconocido el año pasado —buscando poner fin al experimento monetario postcrisis pero encontrándose en cambio con un ciclo fatigado— la volatilidad se ha vuelto a adueñar de los mercados. Por si fuese poco, los políticos echan leña al fuego con temas del calibre de la guerra comercial o fallando en la premisa de alcanzar estabilidad y acuerdos políticos.

Con los tipos de interés en mínimos históricos, unos niveles ínfimos o incluso negativos de la renta fija se vuelven 'el nuevo normal'. Asimismo, aquellos inversores más conservadores —que en condiciones normales acudirían a los bonos más seguros, los soberanos— se ven abocados a buscar alternativas de activos de poca volatilidad y una rentabilidad asegurada.

Las energéticas cumplen de lleno con este requisito ya que gozan de un modelo de negocio mejor protegido de los vaivenes 'macro' y, sometidos a una serie de ciclos regulatorios, están mejor resguardadas de la incertidumbre política. De hecho, la cesión de ciertas competencias desde el Gobierno a la CNMC aporta mayor seguridad, aunque el cambio de ciclo el que se enfrenta ahora el sector, especialmente tras la sorpresa al recorte a la retribución del gas, ha puesto ligeramente en cuestión la perfección de este sistema.

De todas formas, con unos planes de retribución al accionista que miran a años en el futuro (y 'pay outs' que alcanzan casi la totalidad del beneficio), los inversores perciben a las energéticas como valores 'proxy' a los bonos del Gobierno: seguros y generosos.

[El riesgo de recesión asusta a las bolsas: el Ibex rompe mínimos de 2019]

Al otro lado del espectro, sin embargo, los bancos sufren por un negocio sumamente expuesto al crecimiento económico —préstamos, financiación, gestión de ahorros, etc.— y por vivir asediados por amenazas regulatorias como la del IRPH. También se caracterizan por unos dividendos jugosos, pero voces del calibre del Banco de España ya han avisado de que, con las rentabilidades actuales, son excesivos. Por si fuese poco, unos tipos de interés en niveles nulos, el sector financiero se encuentra virtualmente sin materia prima que explotar. Asimismo, mientras los bancos centrales retrasan sin fin la normalización de su política monetaria, las entidades agonizan en bolsa y su peso se derrumba sin suelo.

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