CARTERAS DE RENTA FIJA

Bankia y Liberbank venden 2.400 M de bonos de Italia y se pierden un 'rally' de hasta el 15%

La banca española cuenta con bonos italianos por valor de más de 24.000 millones de euros. En 2018 fue un lastre para la cotización, pero en 2019 su valor se ha disparado

Foto: Foto: iStock.
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Los bancos siguen tratando de generar ingresos con la gestión de la cartera de renta fija (ALCO, en la jerga), que fue la principal vía de salvar las cuentas de resultados en la crisis. Pero con el desplome inesperado de los tipos en el último año —en 2018, se esperaba una normalización de la política monetaria—, no todas las decisiones de los departamentos financieros han ayudado a las entidades, ya sea en cotización o en resultados.

Las tenencias de deuda italiana han sido un ejemplo de ello. Los bancos españoles tienen más de 24.000 millones en bonos de la tercera economía del euro, con cupones muy superiores a los de la deuda española, alemana y francesa por la prima de riesgo italiana de 200 puntos sobre el ‘bund’—, ante la incertidumbre política y la ausencia de crecimiento real en la última década.

Sin embargo, esta cifra se ha reducido en más de 2.400 millones desde diciembre, y en al menos 10.000 millones desde hace año y medio. En el último semestre, destacan las ventas de Bankia y Liberbank, mientras que en la segunda mitad de 2018 hicieron lo propio BBVA y Sabadell, y antes de ellos Santander. De esta forma, se pierden parcial o totalmente un repunte del precio de hasta el 15% este año.

Los últimos en reducir la cartera han sido Bankia y Liberbank. En el primer caso, el banco parcialmente nacionalizado tiene ahora algo más de 4.000 millones en bonos italianos, la mayoría a coste amortizado, con lo que su variación no afecta a la cuenta de resultados. Este año, la revalorización del bono habría impactado positivamente en el resultado de operaciones financieras (ROF) si la deuda estuviera contabilizada como valor razonable. En diciembre, Bankia contaba con más de 5.400 millones, cantidad dividida casi por igual entre coste amortizado y disponible para la venta.

Liberbank, por su parte, tiene una exposición de 2.940 millones a la deuda italiana, según el informe semestral con datos a 30 de junio. Seis meses antes, el montante era de 3.875 millones. Es decir, el banco dirigido por Manuel Menéndez disminuyó la inversión en renta fija soberana del Tesoro italiano un 24%, manteniendo el grueso a costo amortizado.

Ya hubo desinversión en 2018

BBVA, Santander y Sabadell redujeron en 2018 la cartera de deuda italiana. BBVA contaba con 7.600 millones hace un año, y ahora con 4.600 millones. Santander, por su parte, heredó del Popular una cartera de más de 6.000 millones que ya casi ha deshecho, mientras que el Sabadell redujo la cantidad de 9.600 millones a 5.800 millones. CaixaBank mantiene en torno a 1.800 millones, mientras que Bankinter y Unicaja no publican datos al cierre del primer semestre. En diciembre, tenían alrededor de 950 millones y 3.800 millones respectivamente.

Los bancos protagonizaron un gran arranque de año en bolsa en 2018, cuando además eran la gran apuesta de muchas casas de inversión. Entonces, se preveía la normalización de la política monetaria por la robustez macro de la zona euro, lo que implicaba incrementos esperados del tipo de interés tras haber saneado sus balances. Pero este oasis bursátil se vio truncado en mayo del año pasado por la inestabilidad de la política italiana tras las elecciones y la exposición a través de deuda a este país.

Es decir, la tenencia de bonos italianos jugó una mala pasada al sector, con el retorno por encima del 3%. Esta exposición truncó el mejor momento en el parqué que han tenido los bancos en los últimos años. Después ya llegaron las dudas sobre la guía (‘forward guidance’) del Banco Central Europeo (BCE) y la confirmación del giro de su política este año, las advertencias sobre el capital de los supervisores o la falta de crecimiento de algunos bancos.

El bono italiano llegó a sobrepasar el 3,5% en el último trimestre del año pasado, pero la rentabilidad ha caído en picado desde entonces, con subidas en el precio de más del 10% por la relación inversa entre las dos variables. Esto implica que los bancos han deshecho posiciones perdiendo parte o toda la rentabilidad vía precio, ya que el retorno del bono actualmente está en el 1,5% y cotiza sobre la par al 114%.

La evolución de la deuda italiana coincide con el hecho de que la inestabilidad política del país ha dejado de ser fuente de preocupación para el mercado al ir perdiendo fuerza su enfrentamiento con Bruselas, al tiempo que el BCE ha alargado el periodo de tipos actuales hasta el verano que viene con la posibilidad de recortar aún más el precio del dinero o acometer otros estímulos. La rentabilidad de la mayoría de bonos europeos está en mínimos históricos y el euríbor marcó en julio un nuevo récord en el -0,283%.

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