CERCA DEL FIN DEL MANDATO DE DRAGHI

El BCE estudia cambios en el objetivo de inflación meses antes de la salida de Draghi

El banco central ha comenzado los trabajos para renovar su objetivo de política monetaria en el tramo final del mandato de Mario Draghi

Foto: Mario Draghi. (Efe)
Mario Draghi. (Efe)

La política monetaria fue clave para el cambio de ciclo económico en la eurozona tras la Gran Recesión y para alejar los riesgos de deflación, pero no ha podido conseguir que la inflación se acerque al 2%, objetivo principal del Banco Central Europeo (BCE). La autoridad monetaria se plantea ahora revisar esta meta, según fuentes del organismo citadas por 'Bloomberg'.

“El objetivo del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo es mantener la inflación en un nivel inferior, aunque próximo, al 2% a medio plazo”. Esta es la meta principal del BCE, y por ella la cúpula que ha dirigido Mario Draghi durante los últimos ocho años ha podido aplicar estímulos sin precedentes con los tipos de interés al 0% y compras de bonos que han triplicado el balance hasta los 4,5 billones (millones de millones) de euros.

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Sin embargo, en plena renovación de la cúpula ante el fin del mandato de Mario Draghi y de su cohorte (Vítor Constançio y Peter Praet ya han dejado la institución, y Benoit Coeuré lo hará este año), el personal técnico del BCE ha empezado a analizar de forma informal la posibilidad de modificar el objetivo principal de la política monetaria. Este movimiento podría incentivar al consejo, que comandará desde noviembre Christine Lagarde, mantener más tiempo los estímulos.

El enfoque que se estudia es simétrico, de tal manera que la inflación pueda estar por debajo o por encima del 2%, aunque siempre cerca. Con este objetivo, el BCE quiere tener la posibilidad de que el crecimiento de los precios pueda estar un tiempo sobrepasando el 2% con el fin de que se cerciore de que el retorno de la inflación se ha afianzado después de un periodo de un nivel más reducido.

¿Estímulos durante más tiempo?

Esta es una de las posibilidades que se ha venido debatiendo en los últimos años en las reuniones de los ejecutivos de los bancos centrales y gurús de política monetaria. No obstante, las ramificaciones de este debate han sido varias, desde reducir el objetivo hasta flexibilizarlo. De hecho, algunos consideran que alcanzar el 2% es restrictivo ante las presiones deflacionistas fruto del envejecimiento y del desarrollo tecnológico y que, si no cambian, las autoridades monetarias podrían estar obligadas a mantener o impulsar estímulos monetarios aunque la economía crezca cerca o por encima de su potencial y con pleno empleo. Algo que, por ejemplo, sucede en Estados Unidos.

El riesgo de mantener estímulos más tiempo de lo estrictamente necesario es doble. Por una parte, por la amenaza de crear burbujas en diferentes activos que no están incluidos en el IPC, principal indicador de inflación, como por ejemplo la bolsa o los inmuebles. Por otro, que los bancos centrales no tengan margen para combatir una futura recesión.

Por ahora, la última reunión del BCE alargó hasta el verano de 2019 el periodo previsto con tipos de interés a los niveles actuales, del 0% para las operaciones principales de financiación y del -0,4% en facilidad de depósito, lo que implica penalización al exceso de reservas de la banca, así como la reinversión de los vencimientos de los bonos que tiene en balance. El cambio en la guía ('forward guidance') estuvo en línea con las expectativas previas del mercado, aunque los ejecutivos del banco central, incluyendo Mario Draghi o Luis de Guindos, dejaron la puerta abierta a nuevos recortes de tipos adentrándose en territorio negativo o recuperar las compras netas de activos.

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