POTENCIA EL COBRO EXPLÍCITO

CaixaBank mete presión a la banca en su apuesta por gestionar carteras de clientes

El banco alcanza los 24.300 millones en carteras de gestión discrecional, lo que supone una cuota del 35%. La entidad elige cinco gestoras internacionales para potenciar el servicio

Foto: Víctor Allende, ejecutivo de Caixabank.
Víctor Allende, ejecutivo de Caixabank.

La banca ha estado años -o décadas- vendiendo fondos propios de forma masiva, justo contra lo que pelea el supervisor. La nueva normativa MiFID II y la competencia han estrangulado el 'status quo' de los bancos en el negocio de fondos y asesoramiento financiero, lo que no quiere decir que reduzcan sus ingresos por esta vía. Todo lo contrario, ya que las comisiones son un pulmón de oxígeno frente a los tipos al 0%. Las entidades han reformulado sus estrategias, y una de ellas ha sido la gestión discrecional de carteras, que según algunos expertos será el servicio que predomine en el futuro, ante la dificultad de extender el asesoramiento independiente con cobro explícito más allá de las grandes fortunas o colocar fondos propios como hasta ahora sin que afecte al volumen de ingresos por comisiones.

En este sentido, CaixaBank ha tomado el liderazgo, según los datos cruzados que facilita la entidad y la patronal española de gestoras, Inverco. El banco catalán ha alcanzado los 24.300 millones de euros en carteras, lo que supone el 35% de los 69.000 millones que contabiliza la asociación. La cifra está dividida casi por igual entre banca premier -más de 60.000 euros- y banca privada -más de 500.000 euros-, según explica el banco catalán. Asimismo, suma 285.000 contratos, el 47,5% de los 600.000 que hay en la industria española, según Inverco. CaixaBank quiere seguir potenciando este servicio, que ofrece con una inversión mínima de 6.000 euros, para lo que ha lanzado una gama de 12 fondos de inversión, aunque estará disponible para los clientes de banca premier y privada.

Entre los nuevos fondos, que llevan la marca de 'Master', hay de renta fija, renta variable y gestión alternativa. Cinco de ellos, además, están gestionados por gestoras internacionales: Amundi para renta fija americana, JP Morgan para renta variable americana, Morgan Stanley para renta variable emergente, Nomura para bolsa japonesa y Robeco para renta fija europea a corto plazo, con duración de 1 a 3 años. La gestión discrecional cuentan con tres perfiles de riesgo (tranquilidad, patrimonio e inversión), cuyas carteras estarán compuestas por estos fondos, y entre un 40% y un 50% de los activos estarán asesorados por estas gestoras.

De esta forma, CaixaBank renombra y modifica el servicio del grueso de la gestión discrecional. Las carteras Master eran hasta ahora carteras valor, con 19.600 millones, mientras que las de Valor Plus se llamarán Master Plus, que es para clientes con entre 1 y 2,5 millones de euros. Asimismo, mantendrá la opción de Asset Plus, con inversores de más de 2,5 millones y 3.000 millones bajo gestión.

La comisión del servicio es del 0,75% para cantidades inferiores a 300.000 euros y del 0,6% en adelante, pero estos cambios permitirán "mejorar la eficiencia, reducir los costes totales y más facilidad en explicar el modelo", asegura Víctor Allende, director ejecutivo de CaixaBank Banca Privada y Banca Premier. El objetivo de captación de la entidad es de entre 3.500 millones y 4.000 millones anuales. CaixaBank ofrecerá esta modalidad centrada en la gestión activa, después de lanzar una opción de gestión pasiva ('Smart Money', con 100 millones bajo gestión), y en los próximos meses lanzará al mercado un nuevo servicio.

El banco quiere que la mayor parte posible de clientes se mueva a estos servicios del cobro explícito por el asesoramiento y al gestión de sus patrimonios, aunque mantiene la oferta tradicional de fondos de inversión que ha vendido masivamente, como el resto de entidades, durante años. De hecho, CaixaBank es líder en fondos, planes y sicavs, con 75.000 millones, un 13% del total, según datos de Inverco.

Estos servicios suponen contratos por los que el cliente cede la gestión de un patrimonio a la entidad. La entidad perfila a los inversores y estandariza la gestión para hacerla rentable, tanto con productos propios como con fondos de terceros. De esta forma, los bancos están salvando sus ingresos frente a la presión normativa con MiFID II y a la competencia de jugadores independientes, tanto de gestión activa como pasiva.

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