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Los tres errores más frecuentes a la hora de elegir un plan de pensiones

Los planes de pensiones son tan rentables como otros vehículos de inversión, la clave es saber elegir el adecuado. Estos son los tres errores que debes evitar al optar por uno u otro

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Los planes de pensiones son un producto específico de ahorro para la jubilación que nos permite invertir en cualquier tipo de activo con la vista puesta en el largo plazo, con una gestión profesional y una importante ventaja fiscal. Sin embargo, a menudo se señala una posible falta de rentabilidad que no es tal, ya que hay planes rentables que nos ayudan a construir un capital para vivir la jubilación que deseamos.

Las cifras de la industria ponen de relieve dos cuestiones importantes relacionadas con el ahorro específico para la jubilación. Por un lado, ahorramos poco para este objetivo a través de productos de previsión social. Por otro, invertimos mayoritariamente en renta fija mixta, no elegimos los planes más rentables y concentramos las aportaciones a finales de año. Tres decisiones que lastran nuestra rentabilidad y, por tanto, nos cuestan un dinero que podríamos utilizar para mantener nuestro nivel de vida en el futuro.

El escaso ahorro probablemente tenga mucho que ver con una falta de previsión financiera y, también, con esas ideas preconcebidas sobre los planes de pensiones. Respecto a cómo invertimos en pensiones y cómo podríamos sacarle mucho más partido a nuestro ahorro para la jubilación, si dedicamos algo de tiempo a la que es una de las decisiones financieras más importantes y hacemos un análisis detallado, podremos conseguir mucho más por nuestro dinero, y alcanzar nuestro objetivo con menos esfuerzo. Estos son los tres errores más importantes que suele cometer la mayoría de la gente.

Error 1: elegir planes grandes, no rentables

Existen planes de pensiones rentables, pero la mayoría de los inversores no los eligen. De hecho, en todas las categorías de planes de pensiones se observa que el ahorro se encuentra en los planes más grandes. En el caso de la renta fija mixta, que es la categoría a la que más aportaciones se hacen, el 58% del patrimonio se encuentra concentrado en los 10 planes más grandes y solo el 2% del patrimonio está invertido en los 10 planes más rentables, según los datos de Inverco. En la renta variable, solo el 24% del dinero está invertido en los 10 planes más rentables, mientras que el 44% del patrimonio se concentra en los planes de mayor tamaño.

En renta variable, hay tres puntos porcentuales de diferencia entre los más grandes y los más rentables, y en renta fija mixta, más de dos puntos porcentuales. Además, existe una gran dispersión entre unos planes y otros dentro de cada categoría. Por ejemplo, en renta variable global a 10 años, hay más de 10 puntos de diferencia entre el más rentable (11,32%) y el menos rentable (0,75%). Además, a este plazo, el más rentable obtiene una rentabilidad (11,32%) más de cuatro puntos porcentuales superior a la media de la categoría (6,68%).

Y en el largo plazo, el efecto de dos o tres puntos de media anual tiene un impacto importante. Por ejemplo, si destinamos 100 euros al mes para la jubilación durante 20 años (y sin tener en cuenta la ventaja fiscal) y lo invertimos en un plan que nos dé un 3%, al final del periodo habremos acumulado 27.875 euros, pero si lo invertimos en un producto que nos dé un 6% conseguiremos 38.190 euros (actuales en ambos casos). Para una inversión de 200 euros mensuales, con un 3% conseguiremos en 20 años 55.749 euros, mientras que con un 6% de rentabilidad media anual acumularemos 73.379 euros (actuales en ambos casos).

Error 2: invertir en renta fija a final de año

La mayoría de la gente prefiere la renta fija cuando se trata de los planes de pensiones, cuando sería más aconsejable en muchos casos optar por renta variable, dado que el horizonte temporal de la inversión es largo y nos permite asumir algo más de riesgo para aspirar, así, a una mejor rentabilidad.

En concreto, el 30% del patrimonio invertido en planes de pensiones se encuentra en los de la categoría de renta fija mixta, el 20% en los de renta variable mixta y solo el 10% en los de renta variable. Si nos fijamos en el activo subyacente de los planes, el 60% del ahorro en pensiones se encuentra acumulado en renta fija y activos del mercado monetario y el 40%, en renta variable. Cabe destacar que la inversión en renta variable se encuentra en máximos y se ha ido ampliando en los últimos años, pero es todavía baja para un objetivo como el de la jubilación.

En renta variable, el horizonte de la inversión es largo y nos permite asumir más riesgo

Además, cuando optamos por la renta variable en planes de pensiones, lo hacemos con el paso cambiado, es decir, incrementamos nuestra exposición a este activo cuando los mercados ya han subido y, por tanto, accedemos con peores precios, lo que influirá en nuestra rentabilidad posterior, y nos salimos de la bolsa cuando los precios han caído, lo que, en la mayoría de los casos, se traduce en que perdemos puntos de rentabilidad en la posterior subida.

Por otra parte, las aportaciones a planes de pensiones se concentran en el último trimestre del año —sobre todo en diciembre—, dado que la mayoría de las personas piensa en los planes de pensiones casi en exclusiva por la deducción fiscal que se pueden aplicar al año siguiente en la renta. Lo aconsejable es destinar una cantidad establecida de antemano mes a mes, ya que en el largo plazo será más probable que el precio medio de nuestras aportaciones juegue a nuestro favor. Por ejemplo, hacer las aportaciones en el último trimestre (tomando los precios medios de cierre del Ibex 35 para hacer el cálculo) habría sido casi un 1% más caro en los últimos 15 años que realizar aportaciones periódicas.

Error 3: mirar solo las comisiones

Finalmente, otra de las críticas que se suele hacer a los planes de pensiones es que son caros. Respecto a esto, los datos, de nuevo, nos enseñan que una comisión unas décimas más alta no es necesariamente mala. Un plan con una comisión más alta puede darnos más rentabilidad neta y, por tanto, estar justificada. De hecho, si analizamos los datos, vemos que es lo que sucede de forma agregada en los planes de renta variable.

La cuestión que debemos plantearnos cuando elegimos un plan es qué estamos pagando con esa comisión. Y lo que deberíamos estar pagando es una buena gestión profesional que nos ayude a conseguir buenas rentabilidades de forma consistente en el largo plazo.

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