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El triángulo que hará crecer tu dinero: cómo pasar de 45.000 euros a 414.000 euros

Si quieres aumentar de forma considerable tu dinero, hay tres factores que se volverán imprescindibles: interés compuesto, renta variable y tiempo de inversión

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¿Cómo conseguir que 45.000 euros se conviertan en 414.000 euros? Pensarás que a esta pregunta le falta un plazo, porque no hablamos de dar un pelotazo en un día. Todo lo contrario. El truco para lograr multiplicar por nueve tu inversión está, precisamente, en el largo plazo, el gran aliado del dinero.

En este ejemplo en concreto hablamos de un horizonte temporal de 37 años, que son los que le quedan para jubilarse a una persona que decide comenzar a ahorrar en un producto de inversión a los 30. De este modo, si durante el resto de su vida laboral destinara todos los meses 100 euros a un vehículo financiero de renta variable con un rendimiento medio del 10% lograría acumular toda esa cantidad.

La cifra se reduce considerablemente si llevamos a cabo esa misma estrategia inversora a los 40, aunque las ganancias no son desdeñables. En concreto, obtendríamos casi 152.000 euros con un desembolso de 32.400 euros hasta la edad de jubilación (67 años). Es una situación parecida si hablamos a partir de los 50 años: 20.400 euros de inversión nos daría un rédito de 50.845 euros.

Estas cantidades demuestran que cuanto más tiempo dispongamos para alcanzar nuestro objetivo de inversión, mayor será el retorno. “Es importante comenzar a invertir a largo plazo lo antes posible. Si empezamos pronto el ahorro trabaja para nosotros y nos encontremos con un importante capital en la jubilación”, afirma Gustavo Trillo, director comercial de la gestora independiente Bestinver.

La magia del interés compuesto

Como parte intrínseca del largo plazo, hay otro elemento que también influye para hacer crecer el ahorro y es el interés compuesto, por el que el dinero aumenta de forma exponencial con el paso del tiempo. Su forma de operar consiste en ir acumulando en el capital invertido los intereses generados en el producto, lo que hace que año tras año el importe sobre el que calcular la rentabilidad sea mayor.

Con otro ejemplo se ve mejor cómo trabaja el interés compuesto. Si invertimos 5.000 euros en un producto con una rentabilidad media anual del 10% significa que en el primer año habremos obtenido un beneficio de 500 euros. En el siguiente ejercicio, la cantidad sobre la que aplicar el interés será de 5.500, lo que elevará las ganancias hasta los 550 euros y el importe invertido pasará a ser de 6.050, y así sucesivamente. De este modo, “la rentabilidad y el interés compuesto trabajan para nosotros”, afirma el directivo de Bestinver.

Renta variable y largo plazo

Pero hay otra derivada en este triángulo: la renta variable. Solo es posible alcanzar esas ganancias a largo plazo si se invierte en activos que implican cierto riesgo, como lo son las acciones. Ahora bien, “tenemos que ser conscientes de que la renta variable no genera rentabilidades positivas todos y cada uno de los años, por lo que hay que invertir con el suficiente horizonte temporal para poner el tiempo de nuestra parte”, insiste Trillo.

Y es que las acciones fluctúan al albur de los mercados y, aunque en términos de fundamentales (resultados financieros de la propia compañía), la empresa esté haciendo bien sus deberes, si hay un cambio regulatorio, un desastre natural o cualquier aspecto que pueda afectarle al sector en el que opera terminará pasando factura a la cotización.

“La volatilidad y las correcciones son el pago por la rentabilidad a largo plazo”, señalan en Bestinver. Por esta razón, cuando se invierte en renta variable lo mejor es invertir con un horizonte temporal amplio, en el que podamos compensar los vaivenes de los mercados y recuperarnos de hipotéticas pérdidas.

"Un mercado bajista puede ser interesante, pero como es imposible saber cuánto puede durar una bajada, es mejor contar a largo plazo"

“En líneas generales, un inversor no profesional debería considerar el largo plazo para su inversión. Un entorno de mercados bajistas puede ser muy interesante para adquirir compañías con valoraciones muy atractivas, pero, puesto que es imposible saber cuánto puede durar una bajada, es mejor contar con un horizonte temporal a largo plazo, que le permita recuperarse”, corrobora Paula Mercado, directora de Análisis de Vdos.

“La gente tiene que ahorrar a largo plazo y desde que comienzas a trabajar, invirtiendo el 5% de su sueldo en activos agresivos como las acciones y conforme se acerque la jubilación en activos más conservadores”, recomienda Carlos García Ciriza, presidente de la Asociación de Empresas de Asesoramiento Financiero (Aseafi).

El Confidencial, en colaboración con Bestinver, gestora independiente especializada en fondos de inversión y planes de pensiones, pone a disposición de sus lectores el espacio Ahorro e Inversión. Con 30 años de experiencia y 6.200 millones de euros de patrimonio bajo gestión, Bestinver trabaja con el objetivo de generar las mejores rentabilidades a largo plazo para sus inversores.

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