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Criptomonedas, puntocom... Por qué las modas no son buenas para invertir tu dinero

Repasamos varios casos que demuestran que, al mover los ahorros, hay que hacerlo con cabeza, sin dejarse llevar por las tendencias pasajeras

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El exceso de confianza, la deuda y la estupidez humana son los tres factores que se repiten en todo fenómeno especulativo que crean las burbujas económicas, según resume el economista John Kenneth Galbraith en ‘Breve historia de la euforia financiera’. Este aumento irracional de los precios que termina con la ruina de millones de ahorradores pone de manifiesto que las modas no son buenas consejeras en las inversiones.

“Es un error guiarnos por las modas a la hora de invertir, ya que en la mayoría de las ocasiones conlleva entrar cuando el mercado ha subido”, señalan en la gestora independiente Bestinver, lo que no solo supone comprar caro, sino también correr el riesgo de que las acciones hayan tocado techo y se produzca una fuga en estampida. Por ello, a la hora de poner a trabajar el ahorro no hay que dejarse llevar por el pasajero 'efecto manada', sino por el largo plazo, donde el tiempo combate los efectos especulativos en las inversiones si se invierte en renta variable.

Las burbujas son un fenómeno que se repite a lo largo del tiempo. Si ahora nos ponemos a pensar, seguro que nos vienen a la cabeza ejemplos recientes, como un posible boom en el mercado del alquiler de la vivienda y un verdadero pinchazo en el del bitcoin. Sin embargo, la historia recoge diferentes acontecimientos que han marcado el devenir de la economía en todo el mundo en muy diferentes periodos donde el exceso de confianza, el endeudamiento de las personas y sus errores han desembocado en graves consecuencias para el bolsillo de los ahorradores.

Tulipomanía

La especulación en torno a este bulbo a principios del siglo XVII en Holanda es la primera gran burbuja que recogen los libros de historia económica y que a punto estuvo de llevar al país a la quiebra. El tulipán había pasado de ser una decoración en jardines a un símbolo de estatus social y riqueza. La demanda creció desmesuradamente hasta el punto de que se empezaron a vender años antes de que florecieran. Las familias incluso hipotecaban sus viviendas para poder comprarlos. En 1637 comenzó la debacle con una mala cosecha. Surgieron las primeras críticas a un mercado desproporcionado, irracional, y los precios cayeron en picado. Los ciudadanos perdieron sus casas, sus empleos y la economía holandesa entró en quiebra.

Crack del 29

Quizá la crisis económica más reconocida de la historia sea el crack que tuvo origen en octubre de 1929 en la Bolsa de Nueva York, cuando millones de inversores se vieron en la ruina de un día para otro golpeando no solo a la economía estadounidense, sino también al resto de los mercados financieros del mundo, convirtiéndose en la primera crisis sistémica. Al calor del crédito fácil se produjo un prolongado periodo de alzas en el precio de las acciones, hasta que en una jornada Wall Street se dió la vuelta y el principal índice bursátil perdió las ganancias de todo un año. Los felices años 20 dieron paso a la Gran Depresión.

Crisis de las puntocom

A finales de los 90, la proliferación de portales y sitios web convirtieron a las empresas tecnológicas en el más atractivo nicho de inversión, aunque por aquel entonces eran más bien expectativas. El valor de las compañías se situó en poco tiempo muy por encima de sus ingresos reales. En octubre de 2002, el Nasdaq Composite, donde cotizaban las principales tecnológicas del momento, se desplomó. Con la quiebra de algunas de sus compañías, el mercado perdió en dos años alrededor de 5.000 millones de dólares.

Las hipotecas ‘subprime’

En los libros de historia, el arranque del XXI quedará marcado por la crisis sistémica provocada por las hipotecas ‘subprime’. Estos créditos, con elevados intereses calificados de basura al concederse a ciudadanos con nulas capacidades de devolución, fueron objeto de especulación entre los gigantes de la banca y terminaron con la caída del histórico Lehman Brothers en 2008. El efecto dominó pronto se empezó a notar al otro lado del Atlántico dando lugar a la Gran Recesión de la que España tardó en salir, ya que la contracción coincide con otro pinchazo, el de nuestra burbuja inmobiliaria, que había llevado a la vivienda a precios desorbitados gracias, también, al crédito fácil.

Criptomonedas

La más reciente de las burbujas la protagoniza la más famosa de las monedas virtuales, el bitcoin, creado hace una década con un valor que no alcanzaba el dólar. En diciembre de 2017 tocó su máximo de 17.500 dólares, desde entonces su cotización no ha hecho más que descender y hoy vale casi cuatro veces menos, confirmando lo que muchos alertaban.

El Confidencial, en colaboración con Bestinver, gestora independiente especializada en fondos de inversión y planes de pensiones, pone a disposición de sus lectores el espacio Ahorro e Inversión. Con 30 años de experiencia y 6.200 millones de euros de patrimonio bajo gestión, Bestinver trabaja con el objetivo de generar las mejores rentabilidades a largo plazo para sus inversores.

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