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¿Qué pasa con los dividendos en un fondo de inversión?

En los fondos de distribución se reparten entre los partícipes mientras que en los fondos de acumulación se reinvierten en el producto para aumentar las ganancias a largo plazo

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¿Te has parado a pensar alguna vez qué pasa con los dividendos en un fondo de inversión? Sí, nos referimos a esa retribución que pagan las empresas a sus accionistas y que muchos pequeños ahorradores la utilizan como estrategia para ir recuperando de forma periódica su inversión. Si bien el debate surge cuando se suscriben a través de un vehículo financiero como un fondo de inversión, donde uno puede elegir entre cobrarlos o reinvertirlos.

Dependiendo de tu estrategia, puedes optar por un fondo de reparto o distribución, por el que los dividendos se perciben periódicamente (mensual, trimestral, semestral o anual) y de forma proporcional a la participación de cada uno de los inversores del producto; o bien, por un fondo de acumulación, por el que la retribución se acumula en el valor liquidativo del instrumento de inversión, lo que incrementa el patrimonio del mismo, ofreciendo más recursos al gestor para que los reinvierta adquiriendo más acciones.

En el último caso, el inversor recibe en el fondo los dividendos, haciéndolo además crecer impulsado por las fuerzas multiplicadoras del largo plazo, donde la magia del interés compuesto hace que, a mayor dinero desembolsado, haya mayores ganancias. Esto se produce porque los intereses generados se van acumulando al capital inicial año tras año, lo que deriva en un aumento exponencial. Solo con un horizonte temporal amplio de la inversión uno se puede beneficiar de lo que dicen que declaró Albert Einstein, que el interés compuesto es “la octava maravilla del mundo. El que lo entiende se beneficia; el que no... lo paga”.

Sea cierto o no que el físico hiciera esta aseveración, lo que es innegable es su fuerte impacto en el ahorro. Si invertimos 5.000 euros en un fondo con una rentabilidad media anual del 10%, significa que percibiremos de intereses 500 euros, que se sumarán a nuestra inversión inicial. Al siguiente año, el cálculo del rendimiento será sobre 5.500, que se traducirán en unas ganancias de 550, y así sucesivamente. De este modo, se duplica el patrimonio en siete años.

Las diferencias a nivel fiscal

Si a nivel de bolsillo las consecuencias de elegir entre un fondo de reparto o acumulación son importantes, también lo resultan a nivel fiscal. Si optamos por cobrar los dividendos, hay que tener en cuenta que habrá que cumplir con Hacienda y, una vez ingresados, tributar por ellos al tipo de renta del ahorro. Así, hasta un máximo de 6.000 euros, el tipo impositivo queda fijado en el 19%; entre esta cantidad y 50.000 euros, en el 21%; y a partir de esta, en el 23%.

En cambio, si elegimos reinvertir el dinero en el fondo para hacerlo crecer no habrá que declararlos, ya que se acumulan en el producto. Por tanto, será a la hora de desinvertir cuando haya que tributar por la rentabilidad obtenida en el fondo.

Si cobras dividendos, tributarás por ellos; si los acumulas en un fondo de inversión declararás solo las ganancias obtenidas en el tiempo

Visto así, se podría concluir que resulta más beneficioso recuperar lo invertido, ya que con esta estrategia de acumulación de intereses a largo plazo conseguimos, además, que el interés compuesto trabaje sobre mayor importe, lo que se traducirá en mayores beneficios..

Aunque pensemos que a largo plazo se está más expuesto a las incertidumbres del mercado y por tanto más afectados por la volatilidad de las acciones, debemos tener en cuenta que el tiempo diluye el efecto de las correcciones de mercado. Por tanto, “la volatilidad es el precio a pagar por la rentabilidad a largo plazo”, afirma Beltrán de la Lastra, presidente y director de inversiones de Bestinver. En el folleto informativo del producto podrás ver si el fondo de inversión es de distribución o de acumulación.

El Confidencial, en colaboración con Bestinver, gestora independiente especializada en fondos de inversión y planes de pensiones, pone a disposición de sus lectores el espacio Ahorro e Inversión. Con 30 años de experiencia y 6.200 millones de euros de patrimonio bajo gestión, Bestinver trabaja con el objetivo de generar las mejores rentabilidades a largo plazo para sus inversores.

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