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Dónde invertir tus ahorros cuando los depósitos bancarios ya no son rentables

Todavía acaparan el 40% del ahorro financiero de las familias pero existen otras alternativas para sacar el mayor rendimiento a tu dinero, los fondos de inversión

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Desde que los tipos de interés del Banco Central Europeo se instalaron en el entorno del 0%, los depósitos bancarios han perdido todo su atractivo como inversión segura con alta rentabilidad. Atrás quedó la época en la que los bancos ofrecían intereses de doble dígito en un producto de inversión por el que, a cambio de inmovilizar el dinero durante un periodo de tiempo pactado, al vencimiento se recupera todo el ahorro más un interés fijo, un rendimiento que va en paralelo a los tipos.

A pesar de que la rentabilidad que hoy dan los depósitos bancarios es nula, todavía acaparan el 40% del ahorro financiero de las familias, aunque la estadística del Banco de España demuestra que en los últimos años otra parte del ahorro conservador (renta fija) se está trasladando hacia productos de más riesgo donde se obtienen mayores ganancias, como la renta variable (acciones). Así, el patrimonio acumulado en los fondos de inversión se ha más que duplicado en los últimos ocho años, superando el 15% del ahorro, según los datos del tercer trimestre de 2018.

Riesgo y rentabilidad

Hay dos claves para determinar qué nos conviene. La primera tiene que ver con el horizonte temporal de la inversión, que será el eje central en torno a la búsqueda de la rentabilidad y la reducción de los riesgos. Las inversiones en renta variable tendrán un mayor riesgo en el corto plazo, mientras que en el largo la rentabilidad tenderá a crecer.

Respecto al rendimiento hay que tener en cuenta otros dos aspectos. De un lado, la inflación, ya que se come los beneficios. Si el interés ofrecido está por debajo del IPC perderás, incluso, dinero. De otro, la diversidad de los fondos de inversión, que hace que unos sean más atractivos que otros.

Los que invierten en renta fija (deuda) también fluctúan al ritmo de los tipos de interés, por lo que no ofrecen grandes retornos; en cambio, los de renta variable, por el factor riesgo, son más rentables y cuanto mayor sea el horizonte temporal, mayores los beneficios.

Los que invierten en renta fija también fluctúan al ritmo de los tipos de interés, por lo que no ofrecen grandes retornos

Los depósitos, por su parte, no invierten en ningún activo, sino que son préstamos que los ahorradores hacen a su banco hasta el plazo de vencimiento del mismo. Con ese dinero, su entidad financiera lo invierte para beneficio propio. Es importante entender el concepto, porque eso explica que en un fondo de inversión se cobren comisiones, ya que son las ganancias de la entidad.

Relacionado con el vencimiento está la liquidez, la disponibilidad del dinero. Los depósitos no son nada líquidos ya que uno no puede disponer de tu dinero hasta que no venza, bajo pena de sufrir una penalización. En cambio, en un fondo de inversión puedes deshacer posiciones cuando te convenga, sin coste alguno.

A la hora de hacer una elección, no hay que olvidarse del horizonte temporal. Si el dinero lo necesitas a corto plazo, es decir, para un par de años, mejor no te compliques la vida invirtiendo en acciones, que tan pronto suben como bajan, lo que puede llevarte a tener que desinvertir con pérdidas. Mejor asegurarte el dinero, aunque sea ganando poco. Si no tienes prisa, puedes asumir cierto riesgo invirtiendo el ahorro en un fondo de inversión de renta variable. Tendrás tiempo de recuperarte de hipotéticas pérdidas y el interés compuesto te ayudará a que tu dinero crezca con el paso del tiempo.

Estamos, por tanto, ante dos estrategias de inversión distintas según la finalidad. Así, el ahorro a corto plazo encaja con la estrategia del depósito bancario (aunque también funciona en algunas estrategias de renta fija y mixtas) y el fondo de inversión, como su propio nombre indica, es más apropiado para la inversión de ese ahorro a lo largo del tiempo en renta variable.

Por último, hay que tener en cuenta la fiscalidad, donde sí hay diferencias importantes. En un fondo, mientras no vendas no tienes que tributar por las ganancias, de tal manera que puedes traspasar el dinero de un producto a otro sin tener que pasar por Haciendo. Otra ventaja es que se pueden compensar fiscalmente las pérdidas en cualquier otro producto financiero con las ganancias de un fondo, con lo que se pagan menos impuestos. En un depósito bancario, por el contrario, se tributan las ganancias en el momento en que se perciben.

* El Confidencial, en colaboración con Bestinver, gestora independiente especializada en fondos de inversión y planes de pensiones, pone a disposición de sus lectores el espacio Ahorro e Inversión. Con 30 años de experiencia y 6.200 millones de euros de patrimonio bajo gestión, Bestinver trabaja con el objetivo de generar las mejores rentabilidades a largo plazo para sus inversores.

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