Los beneficios del Ibex se quedan 5.200 millones por debajo de las expectativas
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cotiza en máximos de octubre

Los beneficios del Ibex se quedan 5.200 millones por debajo de las expectativas

Debido a una larga lista de sorpresas contables, el selectivo se ha quedado corto en las expectativas de beneficio. Sin embargo, los ingresos alcanzan cifras sólidas y la bolsa sube

placeholder Foto: Panel informativo de la Bolsa de Madrid. (EFE)
Panel informativo de la Bolsa de Madrid. (EFE)

Un año agridulce para el Ibex 35. Las empresas del selectivo han cerrado el fin de una temporada de resultados en un 2018 marcado por las sorpresas de los países emergentes, el retraso del cambio en política monetaria, los sustos de algunas cifras macroeconómicas y la actitud proteccionista de EEUU. En este contexto, el beneficio neto de las empresas del Ibex 35 (a excepción de Inditex y Siemens Gamesa, que siguen otro año fiscal) ha alcanzado los 51.190 millones de euros, un 9,22% por debajo de los 56.390 millones que tenían en mente los analistas consultados por Bloomberg.

Sin embargo, el índice parece no haber sufrido demasiado esta brecha y ya afianza una subida del 8,5% en lo que va de año, en máximos de cuatro meses. No en vano, mientras que los beneficios se quedan cortos, los ingresos de 490.187 millones de euros han estado en línea (superando las expectativas de los analistas en un 0,18%).

La herramienta de Bloomberg calcula una media por cada empresa a partir de las estimaciones de las decenas de analistas que siguen cada valor. Algunos son más optimistas, otros más pesimistas, pero la media sirve de referencia para los inversores a la hora de digerir los resultados. Semejante diferencia entre los beneficios e ingresos probablemente emane de la forma de contabilizar el rendimiento anual, en un año especialmente golpeado por las divisas, caídas de valor en los mercados (lo que lleva al deterioro de las inversiones) y signos de desaceleración económica.

Un ejemplo claro es Ferrovial, que el jueves anunció pérdidas contables que supusieron una diferencia de 615 millones de euros respecto a los 167 millones que los analistas esperaban. No obstante, estos 'números rojos' se deben a la contabilización del deterioro contable de la filial de una división que la empresa ha puesto en venta esta misma semana —prueba de que ello no preocupa a los inversores es la subida de más del 2% que registró el viernes Ferrovial tras la presentación de sus cuentas—.

También llama la atención el caso de Técnicas Reunidas, que pese a que es la empresa que, según el consenso de Bloomberg, es la compañía que más decepciona en beneficios, el viernes cierra con un disparo del 7% en el Ibex 35. No en vano, su beneficio se ha hundido un 70% en el año debido a los sobrecostes de algunos de sus proyectos, pero los analistas aplauden su saneada y prometedora cartera de pedidos, que prevé en un valor de 10.000 millones de euros.

En el plano de los ingresos, también llama la atención Merlin, que disparó un 27,4% la cifra de negocio del año pasado gracias a la alta ocupación de su cartera de activos y al crecimiento de las rentas cobradas por su alquiler. Asimismo, los analistas consideran que la inmobiliaria está cumpliendo con sus objetivos de creación de valor, con nuevas adquisiciones en el mercado portugués y en el sector logístico y, por otro lado, al desprenderse de activos no estratégicos como su posición en Testa. Su compañera Colonial también ha disparado un 23% los ingresos, aunque gracias a la integración extraordinaria de la socimi Axiare.

Al otro lado de la moneda del 'ranking' de expectativas de ingresos está Iberdrola, que pese a haber sorprendido ligeramente a la baja es una de las favoritas de los analistas dentro del sector eléctrico. Mientras que las demás competidoras se dedican a remunerar generosamente al accionista, la compañía presidida por Ignacio Sánchez Galán modera ese reparto del dividendo para en cambio impulsar el crecimiento de la empresa a largo plazo —unas inversiones que, de aquí a 2020, cifra en 8.000 millones de euros solo en España—.

Y es que los analistas son un frente pero los inversores son otro. Un caso de esto son los desplomes de Sabadell y CaixaBank, que pese a que no son de las empresas que más decepcionaron a los analistas (aunque sí que estuvieron ligeramente por debajo de expectativas), fueron los valores más castigados en la sesión posterior a sus resultados debido a lo que los expertos juzgan como un pesimismo excesivo —aunque reflejo del nerviosismo de los inversores ante las perspectivas de futuro, sobre todo de cara a un retraso de la subida de los tipos de interés—.

Prueba de esta visión de futuro también está en la cotización de ArcelorMittal y Acerinox, dos empresas altamente expuestas al ciclo económico por su relación con las materias primas en un mundo donde China (con su consiguiente desaceleración) genera alrededor del 50% de la oferta y demanda del acero mundial. No obstante, otra de las grandes damnificadas por Asia, Viscofan, ha dejado a los mercados boquiabiertos con sus resultados de cierre del año. Si en octubre sorprendía con un 'profit warning' impulsado por la debilidad del gigante asiático, este febrero ha refrescado con una "mejora de eficiencias en China" que ha demostrado que es posible capear los vientos cruzados.

Con todo, mientras que el Ibex 35 ha sobrevivido a la primera prueba del año (los resultados), todavía quedan muchos desafíos por delante. Sin ir más lejos, el Banco Central Europeo (BCE) tiene marcada su primera reunión del año para el próximo jueves: una reunión que llega tras los debilitados datos macroeconómicos a nivel europeo y apenas a tres semanas del plazo para el que está previsto que Reino Unido deje la Unión Europea. En un plano más distante, también sobrevuelan el horizonte las negociaciones comerciales entre China y EEUU y, en España, las elecciones generales convocadas para abril. Un panorama que sigue dificultando el juego de las expectativas y apuestas de valor en el mundo empresarial.

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