La empresa más atacada

Fin de la fiesta de los bajistas en DIA tras su mayor ataque en la bolsa española

Los ‘hedge funds’ han protagonizado el ataque conocido más importante contra la cadena de supermercados, que se hunde más del 90% desde 2015, cuando afloraron los bajistas

Foto: Inversores bajistas. (iStock)
Inversores bajistas. (iStock)

“Los bajistas a veces ven problemas que al resto del mercado se le escapa”. Este argumento es el que usan los supervisores de los mercados de valores para justificar que no se prohíba o limite la operativa de los ‘hedge funds’ que apuestan contra un activo. Y es lo que ha pasado en DIA, ya que los bajistas afloraron con la cotización en máximos. Algunos sospechosos habituales de Nueva York o Londres están entre los ganadores del descalabro bursátil de más del 90% en cuatro años, como AQR Capital, Citadel, WorldQuant o vehículos de Goldman Sachs.

La cadena de supermercados es protagonista esta semana por la oferta pública de adquisición (opa) del multimillonario ruso Mikhail Fridman a través de su sociedad de inversión LetterOne, que ya controla el 29%. La puja voluntaria del 71% restante es a 0,67 euros por acción, frente al cierre del lunes en 0,429 euros. La cotización se disparó en la sesión de este martes un 63,1% hasta los 0,7 euros, cerrando la prima, que era del 56%.

El precio valora la compañía en 420 millones, lejos de los más de 3.000 millones de capitalización cuando entró el ruso con un 10% del capital —3% en acciones y 7% en derivados para adquirir los títulos a plazos—. Con esta operativa, incrementó su participación hasta el 29% en 2018, con continuas entradas y salidas de Goldman Sachs mientras tanto a través de derivados.

Cuando Fridman irrumpió en DIA, provocando un repunte de la cotización —durante gran parte de 2017 estuvo entre los mejores valores del Ibex—, la empresa ya era objetivo de los bajistas. De hecho, Goldman Sachs ha sido el principal proveedor de munición para los ataques de los ‘hedge funds’ internacionales, junto con otros fondos como el noruego Norges Bank.

La inversión tradicional de los bajistas consiste en tomar prestadas acciones para venderlas al recibirlas y comprarlas a mercado cuando van a devolverlas a su dueño, normalmente fondos que apuestan a largo plazo y reciben así comisiones a corto plazo. Los ‘cortos’ también pueden apostar contra una empresa a través de derivados. Los ‘hedge funds’ realizan estas inversiones por convicción de los problemas de una empresa o por cobertura frente a otra apuesta alcista (‘long short’, en la jerga).

Ganan la batalla a los fondos alcistas

La victoria de los bajistas que han apostado en los últimos cuatro años contra DIA es aplastante frente a los fondos que se pusieron en algún momento alcista. Y entre estos están algunos de los mejores gestores españoles, como Gemma Hurtado, de Mirabaud, que en una entrevista dijo en 2017 que los bajistas eran “una moda”, o Francisco García Paramés, cuyo fondo Cobas Iberia entró y salió con pérdidas el año pasado.

DIA marcó máximos históricos al cierre el 15 de mayo de 2015 —día en que suele haber menos actividad bursátil por ser festivo en Madrid, San Isidro—. En aquel momento, el agregado de posiciones cortas fue del 6,59% del capital, según la serie histórica de la CNMV. Un ataque que suponía más de 200 millones contra la cadena de supermercados.

Los ‘hedge funds’ habían ido incrementando sus posiciones los meses anteriores pese a las alzas bursátiles. Y no se frenaron. En septiembre del mismo año, sobrepasaron el 10%, porcentaje del que ya no han bajado, aunque presumiblemente recogerán beneficios tras el anuncio de opa y la intención de LetterOne de promover una ampliación de capital de 500 millones para disipar los problemas financieros de la compañía. De hecho, este martes también se disparó el precio de los bonos.

El récord de los bajistas llegó en julio de 2017, con un 24,86% del capital. Es decir, un cuarto del accionariado estaba apostado contra la evolución del valor en bolsa. Es el máximo que alcanzaron en los registros desde que la CNMV empezó a publicarlos en 2010 y dejó de hacerlo en diciembre de 2018, reduciendo la transparencia sobre estas inversiones para seguir la estela del resto de Europa.

Miedo en los inversores

La presencia de los ‘cortos’, incluso con la acción cerca de máximos, desató dudas entre muchos inversores minoristas e institucionales. Analistas —por fundamental y técnico— y gestores pusieron en cuarentena la compañía y comenzaron a fijarse en su elevada deuda o en la falta de crecimiento de los márgenes, variables que primaron por encima de la parte alta de la cuenta de resultados.

Así, en la segunda mitad de 2017, el valor empezó a desinflarse tras acumular en julio, después de la llegada de Fridman, revalorizaciones de más del 20%. La cotización empezó una senda bajista de la que ya no se ha recuperado. El valor se hundió un 94% desde máximos hasta el cierre de este lunes, y un 93% desde la primera compra de un paquete significativo por parte de LetterOne.

Este martes, los títulos rebotaron un 63%, lo que solo supone disminuir levemente las ganancias acumuladas por los bajistas que aún persisten. La CNMV, como el resto de los supervisores, sigue publicando las posiciones cortas de más del 0,5% del capital, que en DIA suman actualmente el 12,81%. Cuatro ‘hedge funds’ sobrepasan el 2%, Citadel Europe, Kite Lake, Melqart AM y Caius, los cuatro desde la City londinense. Por debajo de estos niveles están Makuria Investment Management, PDT Parnets y otro vehículo de Citadel, en este caso desde Chicago.

Citadel, que tiene al expresidente Ben Bernanke como asesor, es uno de los ‘hedge funds’ más populares y exitosos, con 30.000 millones de dólares bajo gestión. Kite Lake y Caius, firma de dos ex de Goldman Sachs, son vehículos más modestos en volúmenes. Melqart, por su parte, aterrizó en España en plena crisis financiera de Abengoa y, después, de Banco Popular, obteniendo grandes ganancias en ambos casos.

Aunque estos beneficios, reducidos tras el 'rally' de DIA este martes, no alcanzan ni de lejos a los de ‘hedge funds’ que apostaron contra la cadena de supermercados desde 2015, entonces comandada por Ana María Llopis y Ricardo Currás, y han recogido ganancias para retirar la apuesta antes de la opa de Fridman.

Los 'hedge funds' que más ganan

Entre los nombres propios de los ganadores, figura AQR Capital Management (siglas de Applied Quantitative Research), uno de los ‘hedge funds’ más habituales y agresivos de la bolsa española, donde ha llegado a sobrepasar los 1.000 millones apostados contra valores locales. Actualmente, tiene posiciones cortas contra Bankia y Cellnex.

AQR estuvo hasta el final entre los bajistas que atosigaron a Banco Popular, aunque había reducido su apuesta antes de esperar a ver qué ocurría con la entidad, mientras que en DIA empezó su ataque en mayo de 2016, con la acción por encima de los cinco euros, y lo redujo por debajo del 0,5% del capital en noviembre de 2018, con los títulos en menos de 0,8 euros, en torno al 90% menos.

El ‘hedge fund’ tiene su cuartel general en Greenwich, ciudad estadounidense del estado de Connectituc, a 57 kilómetros por carretera de Wall Street, y a donde se mudó en 2004 desde Nueva York. Como otros fondos de cobertura, cuatro exejecutivos de un gigante, en este caso Goldman Sachs, montaron la firma: Cliff Asness, la cabeza visible, junto con David Kabiller, Robert Krail y John Liew. Los cuatro lanzaron la sociedad en 1998 con 10 empleados, en la época dorada para los ‘hedge funds’ con la fiebre bursátil de la burbuja tecnológica que explotó poco después. El expresidente de la Fed Alan Greenspan definió este periodo como ‘exuberancia irracional’.

Pero sobrevivió con su filosofía de ‘investigación cuantitativa aplicada’ y sus objetivos de generar retorno en cualquier momento de mercado, para lo que las posiciones cortas son clave. La plantilla de AQR ya está cerca de los 1.000 empleados y su patrimonio sobrepasa los 220.000 millones de dólares.

Otro habitual entre los bajistas en España es Marshall Wace, que de hecho tuvo el ataque más alto contra DIA, con el 3,95% del capital en noviembre de 2017. El fondo británico es uno de los veteranos en estos ataques, con posiciones cortas relevantes, de más del 0,5% del capital, desde enero de 2015. Los títulos estaban en cinco euros y subiendo hasta los máximos de mayo. Retiró su apuesta en octubre de 2018, con el valor en torno al euro.

Marshall sigue con posiciones contra Acciona, Sabadell, Bankia, Cellnex, Neinor, OHL, Sacyr y Siemens Gamesa, lo que lo convierte en el bajista más temido de la bolsa española actualmente. El ‘hedge fund’ fue citado en el Congreso por Ángel Ron, expresidente de Banco Popular, cuando insinuó relación entre su predecesor, Emilio Saracho, y los ‘hedge funds’ que atacaban la entidad.

El fondo es famoso en Londres, donde tiene sus oficinas en el céntrico barrio de Belgravia, en George House 131. Lo fundaron dos exejecutivos de Mercury Asset Management y Deutsche Bank, Paul Marshall e Ian Wace, y fueron muy innovadores con un modelo basado en los incentivos a analistas de otras casas. Utilizan un método cuantitativo basado en algoritmos por el que premian con más inversión y remuneraciones a los analistas cuyas recomendaciones son más exitosas de forma consistente. Y estos algoritmos cazaron a DIA hace ya cuatro años.

Junto a Marshall, el otro ‘hedge fund’ que llegó a pasar del 3% es Tiger Global Management, aunque lo hizo en secreto. Es decir, registró sus posiciones como Delores Holdings, un vehículo basado en Islas Caimán que afloró en noviembre de 2016 un ataque contra DIA que repitió en Reino Unido en Tesco, y la prensa británico lo describió como un “misterioso” ‘hedge fund’.

Sin embargo, en diciembre de 2017 desveló su identidad. Es un vehículo de Tiger, uno de los ‘hedge funds’ más conocidos del mundo, con Charles P. Coleman al mando y más de 20.000 millones de dólares gestionados. Coleman creó el vehículo en el año 2001, espoleado por su mentor, Julian Robertson, para el que trabajó en Tiger Fund, uno de los fondos que marcaron la historia de los ‘hedge funds’ en las décadas de los ochenta y noventa.

No es la primera vez que Tiger realizaba esta práctica, ya que una investigación del ‘Financial Times’ desveló que entre 2012 y 2014 el ‘hedge fund’ utilizó empresas ‘offshore’ con sede en Islas Caimán para grandes ventas en corto en al menos 12 cotizadas europeas. En cualquier caso, se forró con DIA, ya que entró a cinco euros y salió a dos euros. Como para el resto de los ‘hedge funds’ que han atacado la cadena de supermercados desde 2015, es un éxito casi inmejorable para sus clientes.

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