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No deje al azar su buena suerte: qué hacer para no arruinarse si le ha tocado la lotería

La gente que gana la lotería tiene una alta probabilidad de entrar en quiebra. Los expertos recomiendan reflexión y planificación a la hora de tomar las decisiones de gasto e inversión

Foto: Bolas de lotería. (iStock)
Bolas de lotería. (iStock)
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No será este diario quién le diga qué tiene que hacer con su dinero ahora que es usted rico/a. Pero tampoco estaría de menos recordarle que, según la asociación European Financial Planning Association (EFPA), el 70% de los premiados con la Lotería de Navidad tiene menos dinero cinco años después de haber ganado el premio que antes. Y es que, tal como también avala el Massachussetts Institute of Technology (MIT), las personas que han tenido la suerte de ganar la lotería tienen más probabilidades de declararse en quiebra en los próximos tres o cinco años que el ciudadano medio.

La lotería abre la puerta a un futuro de maravillas donde finalmente podríamos tapar agujeros, hacer frente a todas aquellas deudas incómodas o, directamente, vivir el resto de nuestra vida sin trabajar y dándonos todo capricho imaginable. Pero todo poder implica una gran responsabilidad: la euforia de ganar tanto dinero de golpe puede llevarnos a cavar nuestra propia tumba a base de decisiones precipitadas. Los expertos dan las claves sobre algunas formas de evitar la ruina:

Mantener la calma

Lo primero que se recomienda es reflexionar. Todos los asesores y gestores consultados hacen un llamamiento a la calma, a mantener la mente fría. “Hay que alegrarse, pero actuar con racionalidad”, explica Jose María Luna, de Profim, “y tener cuidado para no cometer extravagancias en los momentos de alegría”. De hecho, Luna recomienda dejar pasar unos días antes de tomar decisiones –un consejo que comparten desde Abante, donde incluso recomiendan hacer vida normal durante los próximos 6 meses para evitar tomar decisiones erráticas de gasto e inversión–.

[Ganaron la lotería se hicieron ricos y arruinaron su vida]

Los expertos también avisan de los “amigos” con los que uno se juntaría si le tocase la lotería –tanto en su sentido más literal como en figurativo–. “Lo primero que decidiría es con quién quiero compartir la noticia”, explica Javier Benito Olalla, banquero de A&G Banca Privada. “No quiero que cambie la relación con mis amigos, familiares...”. Lo segundo que destaca Benito Olalla es que hay que pedir ayuda. “Tener dinero implica que hay que dedicarle tiempo para asegurar que no se acaba pronto”, matiza, “busca una persona que te dé confianza y sea profesional para que te ayude en la gestión del dinero”.

De hecho, es a esos “amigos” por los que se hacen pasar algunas entidades financieras a lo que a su vez se refiere Luna cuando habla de “nuevos amigos”. “Cuando uno gana la lotería llegan muchas entidades financieras interesadas en el dinero”, explica el asesor, “pero hay que tener cuidado y actuar con racionalidad: encontrar vehículos de inversión que se adecúen a tus necesidades y objetivos y no al revés”. Esto es algo que también resaltan desde Abante: según explica Paula Satrustegui, directora de planificación financiera de la entidad, “es importante que quién te asesore sepa ir más allá del dinero ganado y sepa entender bien qué objetivos y necesidades tienes”. Desde Abante, además, consideran que lo ideal también sería consultar un asesor fiscal y legal.

Entender la fiscalidad

Si le ha tocado la lotería lo que urge es ir a recoger el dinero –lo cual parece obvio, pero requiere su debida consideración–. Para empezar con un consejo práctico, desde la EFPA recomiendan compulsar el premio ante notario para evitar sustos. Además, cabe saber también que los premios superiores a 2.000 euros no se pueden cobrar en las Administraciones de lotería, así que, en ese caso, el afortunado tendría tres meses para solicitar el cobro en una entidad bancaria concertada o en la delegación territorial de L.A.E con su DNI y décimo.

Luego, no se puede olvidar de que, si hay alguien al que cada año le toca la lotería, ese alguien es Hacienda. El Estado siempre se queda una parte del premio, aunque este año va a ganar un poco menos: en los Presupuestos Generales del Estado de 2018 se aprobó ampliar el mínimo exento de los premios de la lotería y hacerlo, además, de forma progresiva. Es decir, el importe libre de impuestos se ha cuadriplicado desde los 2.500 del año pasado, hasta los 10.000 que quedan exentos este año en el IRPF.

En 2019, habrá que tributar si se superan los 20.000 euros y en 2020, si son más de 40.000 euros. Lo que no varía es el porcentaje al que hay que tributar, que sigue siendo del 20%. Por poner un ejemplo, si este año le tocase el primer premio (400.000 a un décimo), el importe neto que recibiría en su cuenta sería de 322.000 euros.

Este gravamen es retenido por la misma entidad de Loterías que abone el premio y dicha retención constituye la tributación definitiva, de manera que no se debe incluir de nuevo en la declaración del IRPF del año 2018. También debe tener en cuenta que el saldo neto del premio computará en el Impuesto de Patrimonio, con independencia de si se cobra antes o después de final de año, por lo que le afectará tanto si lo invierte como si lo mantiene en efectivo.

A partir de ahí, también hay que recordar las repercusiones fiscales de la lotería. Por ejemplo, si (como bien predica este año el anuncio) decide compartir la suerte con un familiar, no se puede olvidar del Impuesto de Sucesiones y Donaciones ya que, si no puede demostrar que el boleto es compartido, el familiar tendrá que tributar en algunas Comunidades Autónomas.

Foto: Reuters
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Planificar el gasto y la inversión

Una vez se tiene el dinero limpio en el bolsillo, hay que decidir qué hacer con él -previsiblemente apoyándose en la ayuda de los expertos de los que se hablaba más arriba-. Todos tenemos sueños y, aunque con una alta cantidad de dinero cualquier cosa parece posible de forma inmediata, los expertos recomiendan hacer un plan exhaustivo que se ajuste al premiado y que detalle las necesidades de liquidez a corto, medio y largo plazo.

A corto plazo, por ejemplo, muchos correrían a destinar el dinero a tapar agujeros y saldar deudas. Reducir las deudas es inteligente siempre que el coste, es decir el tipo de interés, sea superior a la rentabilidad que se alcanzaría con otra inversión. Por ejemplo, si uno tiene una hipoteca negociada a tipos muy bajos y la rentabilidad que se puede lograr con otro activo es superior, lo más sensato sería no amortizar los pagos y dejar que la inversión vaya saldando la deuda por si sola. Pero si, por el contrario y tal como ejemplifica la EFPA, la tiene al 3% y puede obtener una rentabilidad del 1% con el dinero, sería mejor amortizar la hipoteca –cosa que, desde la asociación recomiendan hacer en tiempo, no en cuota; aunque sin olvidar revisar los costes anticipados que penalicen la cancelación en el contrato–.

Más allá del corto plazo, los expertos no se cansan de avisar de la importancia del largo plazo, sobre todo si uno considera dejar de trabajar. “La vida es muy larga y para que el dinero alcance hay que hacer números”, explica Satrustegui. También Luna reitera la necesidad de mirar al futuro y pensar en las necesidades de liquidez que tiene y tendría cada uno y con qué productos se pueden cubrir estas. Por ejemplo, está aquel tema que a muchos se nos tercia lejano pero que, sin embargo, es inminente: la jubilación. “Cuanto antes empieces a ahorrar para la jubilación, menor será el esfuerzo y mayor margen tendremos para asumir riesgos que aparejen una mayor rentabilidad”, recuerdan desde la EFPA.

Una vez se tienen claros los objetivos vitales, necesidades de liquidez y plazos de estos, el premiado se dispondría a invertir o gastar como considerase oportuno. Aquí es donde más difieren los asesores y gestores, aunque están de acuerdo en que los productos y vehículos son un tema que se tiene que adaptar al propietario de la fortuna, por lo que es difícil hacer recomendaciones prescriptivas en general.

“La vida es muy larga y para que el dinero alcance hay que hacer números”

Desde Abante admiten que “la experiencia nos dice que los españoles, por lo general, son muy conservadores con su dinero”. “Aunque esta tendencia está cambiando, lo cierto es que muchos de nosotros solemos optar por dejar nuestro dinero inmóvil (bajo el colchón) o en depósitos que, a día de hoy, apenas dan rentabilidad”, matizan. Con todo, esta tendencia es peligrosa, porque el premiado se enfrenta al riesgo de no cubrir la inflación –es decir, a la pérdida de poder adquisitivo a medida que los precios se incrementan–. Por tanto, es importante fijar la rentabilidad objetivo que el inversor necesita y determinar el nivel de riesgo que podemos asumir para así decidir por qué cartera o activo financiero apostar.

Los gestores y asesores recomiendan sobre todo los fondos de inversión. Satrustegui lo ve como una opción con muchas ventajas fiscales, donde hay posibilidad de acceder a una gestión profesional y una cartera diversificada, tanto por distribución geográfica, como por sectores y tipo de activos. "Si contamos con un gran horizonte temporal de inversión, podemos asumir más riesgo con nuestras inversiones, lo que hará que nuestro capital final sea mucho mayor", matizan desde Abante, donde consideran que una buena forma de batir la inflación a largo plazo es apostando por la renta variable.

Foto: Reuters
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Luna, desde Profim, lamenta que a menudo los premiados “se olvidan de la bolsa” al ganar dinero, pero invita a que se pierda el miedo y los falsos mitos de la inversión y recuerda que “la inversión del capital es para todos”. El asesor reconoce que, por ejemplo, la capitalización compuesta es muy positiva, donde el inversor puede apalancar el beneficio re-invirtiendo lo ganado con las rentabilidades conseguidas anteriormente -aunque también reitera que la capacidad de recurrir a esta medida depende de las capacidades y necesidades de cada uno, dentro del 'planning' que recomienda previamente hacer con la ayuda de expertos de confianza-.

A la hora de elegir fondo, algunos podrían optar por la inversión en fondos indexados, como recomienda Giorgio Semenzato, CEO de Finizens, donde se invierte a largo plazo, en una cartera diversificada y representante de la economía, sin tocar demasiado las inversiones durante el periodo comprendido.

A su vez, la recomendación de Benito Olalla desde A&G es “fijar una estrategia de inversión en base a las necesidades y luego adaptarla en función del contexto económico”. Por ejemplo, aunque Benito Olalla reconoce que el momento actual de los mercados financieros es convulso e invita a ser más cauto que de costumbre, también matiza que es en estos momentos de volatilidad cuando al bajar el precio de los activos, surgen las mejores oportunidades de inversión. “Hay muchas acciones que han sido muy penalizadas por la incertidumbre vivida en el último trimestre del año y pueden ser una clara oportunidad de inversión para el inversor de largo plazo”, explica el experto.

Haga lo que haga, desde la EFPA recomiendan no perder de vista el dinero. “Es fundamental contar con un sistema de seguimiento y evaluación que permita tomar decisiones adecuadas teniendo en cuenta factores como los cambios en los mercados, subidas de tipos de interés, cambios en nuestras circunstancias personales, etc”, explican desde la asociación. Y es que ya lo dice el refrán: "Los dineros del sacristán, cantando vienen y cantando se van".

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