lucha contra el cambio climático

Qué hay tras el 'boom' del paladio y vanadio: el adiós al diésel por las baterías eléctricas

El futuro del motor de combustión, el cada vez mayor control de las emisiones y el auge del coche eléctrico no han hecho otra cosa sino sacudir el precio de algunos metales

Foto: El calcio en la tabla periódica
El calcio en la tabla periódica

Si hay un sector que ha atraído todas las miradas este año es el de la minería. Y eso gracias a otra industria que también lleva dos años —desde que estalló el 'dieselgate'— en el foco. El debate sobre el futuro del motor de combustión, el cada vez mayor control de las emisiones y el auge del coche eléctrico no han hecho otra cosa sino sacudir el precio de algunos elementos de la tabla periódica.

Si hace un año hablábamos del litio como el nuevo oro blanco por su presencia en las baterías eléctricas, en las últimas semanas hemos visto como el paladio ha superado el precio del oro por primera vez en la historia, mientras que el vanadio se ha disparado un 65% en 2018. No en vano, la demanda de ambas 'commodities' va en aumento por sus aplicaciones a la hora de reducir las emisiones de los motores y su mejora de la eficiencia energética.

Evolución del precio del paladio. (Bloomberg)
Evolución del precio del paladio. (Bloomberg)

En el caso del paladio, que el miércoles marcó máximos históricos en los 1.255 dólares por onza tras subir más de un 50% en los últimos cuatro meses, el impulso viene dado por las políticas antipolución marcadas por el Acuerdo de París sobre el cambio climático. No en vano, más de un 80% del consumo mundial de este metal noble es utilizado como catalizador en los vehículos de combustión para controlar sus emisiones.

Además, le está ganando terreno en este sentido al platino, que tradicionalmente era el metal más empleado en los motores por su elevada resistencia la azufre, pero con las nuevas legislaciones, que obligan a la reducción del mismo, han provocado que los fabricantes de coches se decanten por el paladio.

En cuanto al vanadio, desde el fuselaje de los aviones, pasando por las baterías hasta a las grandes infraestructuras. Tanto es así que, aunque tradicionalmente se ha utilizado como aditivo para aumentar la resistencia del acero, desde principios de 2017 se ha disparado un 300% por el fuerte incremento de la demanda.

Tanto es así que los precios en China se han triplicado a lo largo de este año después de la aprobación de una ley que exige a las constructoras del país el uso de vanadio en las barras de acero para aumentar la resistencia de los edificios frente a seísmos y otras catástrofes naturales.

Otra tendencia disruptiva en el precio de este metal intermedio es la creciente demanda de las baterías de flujo redox de vanadio por lo que supone para el almacenamiento de energía, que luego se puede utilizar para generar electricidad en casas y coches. De hecho, La Agencia Internacional de Energías Renovables estima que este tipo de baterías de almacenamiento podrían alcanzar los 250 GW en 2030 con el fuerte incremento de la demanda de EEB (Energy Efficient Bateries).

Todo esto está provocando no solo la subida del precio de los dos metales, sino también la atención en las mineras especializadas en estos dos elementos de la tabla periódica. Así, en el caso del vanadio destacan Delrey Metals Corp., Albemarle Corporation, Largo Resosurces, Katanga Mining Limied y First Vanadium; en cuanto al paladio destacan Norilsk Nickel, Anglo American Platinum, Impala Platinum, Stillwater Mining, Vales y Lonmin.

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