en la antesala de la reunión de la opep

El difícil triángulo amoroso que va a decidir si el petróleo vale $50 o se dispara a $100

El reciente desplome de los precios del crudo, más de un 30% desde los máximos anuales del pasado 3 de octubre, ha obligado a analistas e inversores a repensar sus previsiones

Foto: (Reuters)
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El mercado del petróleo va camino de convertirse en una casa de apuestas. No hay términos medios. O bajistas o alcistas. O 50 dólares o 100 dólares. Todo depende de la tesis que se compre, y las dos son completamente posibles y verosímiles. El reciente desplome de los precios del crudo, más de un 30% desde los máximos anuales del pasado 3 de octubre, ha obligado a analistas e inversores a repensar sus previsiones de cara a los próximos meses, al tiempo que especulan sobre qué medidas adoptará la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en su reunión de la próxima semana en Viena.

En este sentido, todo apunta a que el cártel va a volver a recortar la producción después de que el pasado mes de junio acordara elevar su oferta en un millón de barriles diarios una vez que había logrado elevar el precio y como respuesta a las presiones de Estados Unidos, China y la India.

Sin embargo, lo cierto es que en el mercado del petróleo están cambiado las reglas del juego y la OPEP ha perdido parte del poder que tenía sobre los precios del oro negro. Por lo pronto, ya 'solo' es responsable de un tercio de la producción mundial, con la ascensión de EEUU como mayor exportador del mundo, con lo que su capacidad se ha visto limitada.

Y Donald Trump quiere y necesita un petróleo barato para que no descarrilen sus planes. De hecho, cada vez que el precio ha empezado a repuntar, ha sacado todas las armas, amenazas por Twitter incluidas, para frenarlo. No en vano, para seguir adelante con su guerra comercial con China necesita tener controlada la inflación, y eso pasa por mantener los precios de la energía a raya.

Equilibro entre tres países

Pero, más que la OPEP, el baile de sillas lo deciden solo tres países: EEUU, Arabia Saudí y Rusia. Fueron estos dos últimos quienes apoyaron el aumento de la producción antes de verano para cubrir el hueco que iba a dejar el petróleo iraní una vez entraran en vigor las nuevas sanciones del primero al país. Sin embargo, cuando aumentaron el bombeo, Trump dio la sorpresa permitiendo comprar crudo iraní a ocho países, provocando el aumento de oferta en el mercado, disparando los inventarios internacionales y, por consiguiente, hundiendo el precio desde los 86 dólares barril hasta el entorno de los 55 dólares.

Fuente: Bloomberg.
Fuente: Bloomberg.

Y no parece que a Rusia y a Arabia Saudí les vaya a importar mucho. De hecho, en la antesala de la reunión en Viena, entre los miembros de la OPEP y sus aliados, Vladimir Putin ya ha asegurado que se siente cómodo con el barril en los niveles actuales en torno a los 60 dólares. "El precio cae y luego rebota de nuevo, pero en mi opinión un nivel en torno a los 60 dólares es bastante aceptable, estamos completamente satisfechos". No en vano, "los últimos presupuestos del país [cuya principal fuente de ingresos es el oro negro] se han realizado con la asunción de un petróleo en los 40 dólares", aseguró el mandatario.

El precio cae y rebota de nuevo, pero en mi opinión un nivel en torno a los 60 dólares es bastante aceptable, estamos completamente satisfechos

Lo mismo le ocurre a Arabia Saudí. Si bien es verdad que necesita un precio mayor para activar su economía, que sufrió una contracción en 2017 y que el Fondo Monetario Internacional prevé que apenas crezca un 2% este año, lo cierto es que el fuerte repunte experimentado hasta octubre le ha dado algo de oxígeno para reducir su déficit por debajo del objetivo del 5% del PIB fijado para este año.

El príncipe Mohamed bin Salman de Arabia Saudí.
El príncipe Mohamed bin Salman de Arabia Saudí.

Además, desde 2014, cuando los precios se desplomaron por primera vez iniciando el ciclo bajista que dura desde entonces, Arabia Saudí ha hecho un importante esfuerzo para repensar sus finanzas. No en vano, entonces el déficit llegó a alcanzar un récord de 100.000 millones de dólares —un 15% del PIB—. El país recortó subsidios, introdujo impuestos y emitió bonos hasta en tres ocasiones en menos de un año, al tiempo que lanzó un ambicioso programa de diversificación de su economía llamado Vision 2030.

Por ello, en términos estrictamente económicos, Arabia Saudí puede permitirse un barril todavía más bajo. Es más, el precio podría caer hasta los 30 dólares y el país todavía sería capaz de financiar la diferencia entre las exportaciones y las importaciones, según explican desde Capital Economics. Es verdad que una caída de esa magnitud añadiría presión presupuestaria al mayor productor del Golfo, pero los analistas estiman que el Gobierno saudí ha basado su presupuesto para 2018 asumiendo un precio de entre 50-55 dólares, cuando el coste de bombeo para el país en 2015 era inferior a los 10 dólares y es poco probable que haya variado mucho en los últimos tres años.

Tesis que apoyan la subida

Así, mientras una parte del consenso defiende que el petróleo va a seguir estando bajo, otra sostiene que empieza a haber fuertes motivos para pensar en una recuperación. Por un lado, los países de la OPEP y sus socios van a volver a presionar para recortar de nuevo la producción con el fin de dar una tregua a sus maltrechas cuentas. Además, el aumento de las tensiones geopolíticas en esas zonas puede actuar a favor.

Fuente: Bloomberg.
Fuente: Bloomberg.

Pero, sobre todo, el recorte de las inversiones realizadas en los últimos años, cuando el petróleo se encontraba en mínimos, puede provocar cierto estrangulamiento del mercado. Esta es la tesis que defendía, entre otros, el presidente de Repsol, Antonio Brufau, en una entrevista en el 'Financial Times' el pasado mes de octubre. Y es que, tras el inicio de la espiral bajista en 2014, muchas compañías anunciaron recortes y concentraron sus proyectos en plazos más cortos para ganar flexibilidad. Tanto es así que, en el caso de la petrolera española, "la vida de nuestras inversiones es ahora de seis a siete meses", aseguró su presidente.

A esto hay que sumar que muchas plantas de EEUU basadas en el 'fracking' se paralizasen porque no era rentable bombear con un precio por debajo de los 50 dólares, y está por ver si en estos niveles se reabren.

Esto está provocando que, por ejemplo en los pronósticos que recoge Bloomberg, la horquilla vaya desde los 50 dólares de ING Groep para el Texas estadounidense a cierre de 2018 a los 76 dólares de Commerzbank —85 dólares en el caso del Brent—.

En este sentido, desde Trade Brokers, Joaquín Robles considera que "ni tan bien, ni tan mal. Hay que entender las razones de la última caída y, con todos los factores que están en juego, nosotros apostamos por un rango de control en torno a los 60-65 dólares" en los que EEUU, Arabia Saudí y Rusia se puedan sentir cómodos.

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