deterioro en los mercados mayoristas

La banca admite que sube su prima de riesgo y dispara el coste de financiación

Las entidades admiten que se ha deteriorado el acceso a los mercados mayoristas, según el Banco de España. Las condiciones se suavizan en crédito al consumo y no en hipotecas

Foto: Edificio del Banco de España.
Edificio del Banco de España.

Los bancos están sufriendo en 2018. Y eso que era la gran recomendación de los analistas dentro de la renta variable. Pero el retraso en las expectativas de subidas de tipos de interés en Europa y la amenaza de mayor presión fiscal en España han hundido el valor del sector financiero en los mercados. El caos desatado en el mercado hipotecario por parte del Tribunal Supremo ha sido la puntilla.

La aversión al riesgo de la banca no ha mermado como en otros sectores con la recuperación de la economía tras la Gran Recesión. El Banco de España (BdE) estimó que el coste del capital (rentabilidad exigida por los inversores para invertir) está por encima del 10% en la banca española y en el 6% en el universo de compañías cotizadas. Esto es clave, porque condiciona tanto los costes de financiación en los mercados de renta fija como la atracción de inversores en los de renta variable, lo que justifica que la mayoría de bancos cotice por debajo de su valor en libros.

Lejos de mejorar, durante el tercer trimestre hubo un deterioro en los mercados mayoristas, según la encuesta trimestral sobre préstamos bancarios del BdE, que por primera vez incluye preguntas adicionales sobre la capacidad de obtener financiación o los efectos de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE). Entre julio y septiembre, señala el organismo que gobierna Pablo Hernández de Cos, “en España las condiciones de acceso [a los mercados mayoristas] habrían empeorado algo, de forma más acusada en el caso de los valores de renta fija”. Por su parte, hubo una estabilidad en los mercados minoristas.

Las respuestas de los bancos en la encuesta confirman la tendencia del mercado de capitales. Cuando los bancos marcaron máximos del año en el primer trimestre, con un inicio de año prometedor, varias entidades como CaixaBank o Banco Santander aprovecharon para colocar bonos contingentes convertibles (CoCos), emisiones obligatorias desde los reguladores (MREL) para reforzar el capital —y, por lo tanto, la solvencia ante situaciones de estrés—. La entidad cántabra llegó a colocar los CoCos más baratos del sur de Europa, con un cupón del 4,75% en una emisión de 1.500 millones de deuda perpetua.

Sin embargo, las dos emisiones cotizan con pérdidas, muestra de que el sentimiento negativo no solo es en renta variable, sino también para los inversores institucionales que compran o venden bonos. El retroceso en el precio de este tipo de deuda emitida por los bancos españoles es generalizado, lo que implica que el mercado exige más rentabilidad.

Los bonos que emitieron en marzo Santander y CaixaBank cotizan con pérdidas del 12% y del 8% respectivamente, según Bloomberg. Esto sirve de indicativo de la rentabilidad exigida para futuras emisiones. Por su parte, emisiones perpetuas de CoCos del resto de entidades en 2017 también registran pérdidas, que alcanzan el 16% en una emisión de BBVA de noviembre al 6,375%; el 6% de retroceso en CoCos emitidos por el Sabadell al 6,125%; una caída del 5% en bonos que colocó Bankia al 6% en julio del año pasado, o el 5% en una emisión de Bankinter en abril de 2016 al 8,2%.

A partir de finales de marzo, el sentimiento hacia la banca se deterioró drásticamente, provocando estas caídas. Más allá de problemas nacionales o propios de alguna entidad, el BCE alejó las expectativas de la normalización de sus políticas, que ahogan la rentabilidad del negocio tradicional de los bancos. Las previsiones de subidas de tipos de interés pasaron de marzo a septiembre de 2019, mientras que se esperaba a inicios de año el fin de las compras netas de activos en septiembre, y finalmente seguirán al menos hasta diciembre —aunque recortadas a la mitad, 15.000 millones mensuales—. Esta prórroga, dicen los bancos al BdE, ha contribuido a mejorar la liquidez y las condiciones de financiación de la banca con un impacto positivo en la rentabilidad en España y negativo en Europa.

El giro de las expectativas sobre el BCE golpeó de lleno en la base de ingresos esperada de los bancos. Después llegaron las turbulencias políticas de Italia y, en menor medida, de España. La incertidumbre política de Roma exporta incertidumbre al sector financiero por dos vías: recuperar los fantasmas de frenar la cohesión de la eurozona y, más directamente, por su exposición a la deuda italiana en sus carteras de renta fija (ALCO, en la jerga). La amenaza fiscal, las dudas sobre la privatización de Bankia y la presencia de los grandes en emergentes como Argentina, Brasil o Turquía también lastraron a la banca española.

De esta forma, el mercado de capitales casi se cerró para la banca. Varias entidades que estuvieron trabajando a finales del primer trimestre e inicios del segundo en emisiones las pospusieron indefinidamente. Tras el verano, Bankia y BBVA reabrieron el mercado de renta fija con emisiones de CoCos en septiembre. Aprovecharon una ventana de más tranquilidad para el sector que duró poco.

Aun así, han soportado costes en torno a un 20% mayores que CaixaBank y Santander meses antes. Pese a la elevada demanda en ambos casos, Bankia emitió con un cupón del 6,375% y BBVA del 5,875%, frente a cupones del 4,75% para el Santander y del 5,25% para CaixaBank en colocaciones que realizaron en el primer trimestre. Por su parte, CaixaBank realizó una emisión de deuda sénior de 1.000 millones de euros la semana pasada, antes de la sorpresiva decisión del Supremo que ha dado el enésimo mazazo a los bancos en el mercado. El cupón fue del 1,75%, con vencimiento de cinco años —la deuda española, por ejemplo, está en el 0,65%—.

Mejoran condiciones en el crédito al consumo

La encuesta del Banco de España también corrobora que sigue habiendo apetito por el crédito desde las familias. “En los dos segmentos de financiación a los hogares (hipotecas y crédito al consumo), las solicitudes de fondos habrían crecido tanto en España como en la eurozona, destacando en nuestro país la evolución de la demanda de crédito para consumo, que habría seguido creciendo a un ritmo elevado, aunque más moderado que el trimestre previo”, señala.

En el caso del crédito al consumo, sigue el fuerte crecimiento de este segmento. La propia banca continúa apostando por estos préstamos, en los que los criterios “se habrían vuelto a relajar en el tercer trimestre”, aunque de forma más moderada que en trimestres anteriores. “Esta evolución se habría producido como consecuencia del aumento de las presiones competitivas”, señala el BdE, que proceden tanto de instituciones bancarias como no bancarias, además de “la mayor tolerancia de las entidades al riesgo”.

Estos dos factores, prosigue el informe, explican la suavización de las condiciones en este tipo de créditos, lo que conlleva a un estrechamiento de los márgenes. También se han reducido los plazos de vencimiento. No obstante, España sigue teniendo un crédito al consumo con intereses por encima de la media europea.

En el caso de las hipotecas, tras varios trimestres con una dinámica de abaratamiento de las condiciones y menores exigencias para la concesión, se ha producido una estabilización. En Europa, sin embargo, ocurrió lo contrario, con la “relajación” en el segmento hipotecario y la estabilización en el crédito al consumo. Por su parte, en el crédito a las empresas hubo relajación en las grandes y se mantuvo constante la dinámica con las pymes.

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