golpeada por la incertidumbre arancelaria

CIE sufre la guerra comercial como nadie: cae un 17% desde que entró al Ibex 35

Ante la falta de resolución de la intención de Trump de imponer aranceles sobre los coches, la automovilística sufre caídas desde junio pese a acumular una subida en 2018 del 14%

Foto: Planta de CIE. (Reuters)
Planta de CIE. (Reuters)

El Ibex te lo da... ¿y te lo quita? CIE Automotive alcanzó máximos históricos días antes de incorporarse al Ibex 35 el pasado 18 de junio, ocupando el asiento vacante que había dejado Abertis tras la opa de ACS y Atlantia. Sin embargo, cinco días después de entrar al selectivo, la automovilística ya rompía récords, y no en el mejor sentido de la expresión: Cie registraba los peores cinco días posteriores a la admisión en el selectivo desde que Grifols había entrado en el Ibex 35 en 2008, retrocediendo más de un 11%. Los tambores de guerra comercial lastran al valor, dependiente del sector automóvil, una de las industrias más exportadoras.

Desde entonces, el castigo se ha extendido. Desde su entrada en el Ibex 35, el valor ha caído un 17%. Este retroceso se contradice con el alza de 14,7% que la empresa vasca registra en lo que va de año, o con el apoyo del 61,5% de los analistas del consenso de Bloomberg que recomiendan comprar en la compañía. No obstante, los resultados presentados por la empresa a finales de julio no han servido para levantar cabeza: tras 'confesarse' ante el mercado con un aumento de las ventas y mejora de los márgenes el valor se dejó otro 1,88%.

Las caidas podrían tener varias explicaciones. Por un lado, parte de ellas tienen que ver con la toma de beneficios después de que CIE alcanzase máximos históricos a 31,9 euros la acción el pasado junio. Por otra parte, las posiciones cortas sobre la automovilística, que hasta finales de junio se habían mantenido en el 0,4% del capital, han aumentado desde entonces hasta suponer el 1,2%, lo que presiona al valor a caer en bolsa.

Sin embargo, estas razones no pueden por si solas justificar las caídas a dos dígitos que lleva registrando CIE en las últimas semanas. La causa de peso detrás del desplome de la compañía es el tema que más preocupa en el mercado de fondo (más allá de vaivenes puntuales como Turquía): la guerra comercial entre EEUU y, en este caso, la Unión Europea. Apenas días después de que CIE entrase a formar parte del selectivo, el presidente estadounidense, Donald Trump, escribió en un tuit su intención de imponer aranceles del 20% a todos los coches importados.

El recargo no se ha llegado a hacer efectivo, pero en el acercamiento entre Trump y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, no se hizo referencia a lo de si las promesas de "aranceles cero" iban a incluir también a los coches europeos. De momento, no ha habido novedades respecto al tema, y la nube de incertidumbre merodea sobre el sector automovilístico. Al igual que CIE, otros tros grandes valores del motor, como BMW, Volkswagen, Renault o Fiat también han sufrido en los mercados.

Castigada por la incertidumbre

Iñigo Isardo, analista senior en Link Securities, explica que, en cuanto a CIE en particular, una de sus principales características es su diversificación tanto en producción (produce en todas las tecnologías posibles) como en clientela (fabrica para todos los principales Tier 1 y fabricantes (OEMs)) y geográfica (es decir que produce en todos los principales continentes). "Con ello, quiero indicar que, si le ponen aranceles en un país, tiene la posibilidad de fabricar la misma pieza en otro país o de fabricarla para otro OEM y de repercutir las posibles subidas de precios a sus clientes".

No obstante, el analista recuerda que "aún no se ha concretado para el sector de automoción ni los aranceles ni el reparto del mismo entre los distintos operadores del mismo, por lo que esa incertidumbre ha motivado el castigo ha sido generalizado para todo el sector, así que CIE, por 'efecto simpatía', ha visto penalizada su cotización".

Desde Link Securities por tanto, consideran que "el modelo de negocio de Cie es sólido, con una descentralización de su toma de decisiones y una estructura financiera muy estable, por lo que la visibilidad futura de resultados es elevada y, por ello, seguimos apostando por el valor".

También Felipe López-Gálvez, analista de Self Bank considera que "Cie ha sido demasiado castigada por el impacto que podría tener la guerra comercial en su negocio". "No pensamos que la caída se deba a su entrada en el Ibex", zanja el analista.

Sin embargo, CIE "es una compañía muy activa a la hora de detectar oportunidades de crecimiento", explica el López-Gálvez. "Destaca la 'joint venture' con Mahindra en India y la compra de Newcor en EEUU a principios del año pasado. Algo que nos dice que su equipo gestor entiende perfectamente las tendencias del mercado a largo plazo estando alineado con los intereses de los accionistas. Además, cuenta con buena diversificación de productos y en clientes (ningún cliente tiene una posición demasiado grande con respecto al resto)".

Si como explican los analistas, esto es solo un mal trago, CIE Automotive podría ser un plato apetitoso para los inversores que piensan en el largo. El PER (una de los ratios clave para el análisis fundamental y la gestión 'value' que se obtiene de dividir el precio de una acción por el beneficio por acción medio de los últimos 10 años) está ahora mismo en los 14,3. Según explica López-Gálvez, "no estaríamos hablando de un valor que estuviera barato pero sí de una empresa en plena fase de crecimiento de los beneficios".

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