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López Obrador y Trump superan a Turquía como primer riesgo de BBVA

El izquierdista López Obrador gobernará México hasta 2024. Su negociación con Washington del NAFTA será clave para la economía

Foto: La sede de BBVA en Madrid (España). (Reuters)
La sede de BBVA en Madrid (España). (Reuters)

El populismo “es un viaje a ninguna parte”. La cita es de Francisco González, presidente de BBVA, en 2015, cuando varias fuerzas políticas consideradas populistas —y señaladas como amenazas por los bancos de inversión— ganaban apoyo en Europa. Hace dos meses, aunque sin referirse directamente al nuevo presidente de México, señaló en un evento de BBVA Bancomer, filial en el país: “Si quien ocupa la presidencia es una persona con visión más del pasado, muy populista, pensando que se pueden prometer muchas cosas que luego no se van a poder entregar, esto sería un 'setback', una vuelta atrás”.

El foco de preocupación para el mercado era Andrés Manuel López Obrador (conocido como AMLO), que se ha impuesto en las elecciones mexicanas claramente, con un 53% de los votos, con lo que tendrá mandato para gobernar hasta 2024. Es la primera vez en 80 años que liderará el Ejecutivo de la segunda economía de habla hispana un socialista que, además, no es de ninguno de los dos partidos principales, PRI y PAN.

La respuesta del mercado ha sido tibia. El peso perdió un 0,7% respecto al euro este lunes, mientras que el IPC, principal índice bursátil mexicano, se dejó más del 1%. Las caídas en renta variable han sido generalizadas a escala global, con el miedo a la guerra comercial de fondo. En España, el Ibex 35 cedió un 0,67%, lastrado por la banca. BBVA retrocedió un 2,11%, siendo la peor entidad financiera del selectivo y el valor del Ibex más expuesto a México, por delante de Meliá, Siemens Gamesa, Santander, Naturgy, Telefónica o Mapfre. El riesgo inminente es que López Obrador “ahuyente a inversores internacionales como consecuencia de la inseguridad jurídica”, alerta Felipe López-Gálvez, analista de Self Bank.

La victoria de AMLO se basa en las críticas a la corrupción, en la tercera vez que concurre a unos comicios como cabeza de lista, en este caso de la coalición de su partido, Morena, con la formación Encuentro Social. Sin embargo, lo que ha generado dudas es su discurso ambiguo sobre el tejido empresarial y el tamaño del sector público. De hecho, sus rivales le han vinculado a la ideología chavista. López Obrador reiteró en campaña que “las grandes empresas gozan de privilegios y casi no pagan impuestos”. Pero también trató de transmitir ante ejecutivos bancarios del país un mensaje tranquilizador: “No vamos a afectar en nada a la banca”. De hecho, Moody’s se pronunció en la misma dirección este lunes. La agencia de 'rating' ve riesgos para los sectores petrolero y gasista, pero no que se vayan a limitar los tipos de interés bancarios.

“La victoria probablemente desacelere el enfoque reformista y proempresarial del país, y la probabilidad de que NAFTA termine mal podría aumentar”, avisan los analistas de la firma suiza Lombard Odier. “México ha sufrido desde que Donald Trump fue elegido presidente de Estados Unidos, con una caída del peso que ha generado fuertes presiones inflacionarias y ha obligado al banco central a adoptar una posición de ajuste”, añade.

Precisamente, la futura negociación entre López Obrador y Trump sobre el acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá (NAFTA) es la cuestión más relevante para la economía mexicana, según los analistas. BBVA advirtió de ello el mes pasado: “Nuestro negocio podría verse afectado por los acontecimientos políticos a nivel global, particularmente en relación con las políticas estadounidenses que afectan a México”. “El nuevo presidente pretende llevar una ‘relación de respeto’ con Trump, lo que abre una puerta a la esperanza respecto a la dureza de las medidas proteccionistas del presidente americano”, recuerda Sara Carbonell, de CMC Markets. Además, “el potencial de que un peso más débil sea empleado como arma en la disputa comercial con Estados Unidos parece poco probable”, añaden en Monex Europe.

El negocio podría verse afectado por los eventos políticos, particularmente en relación con las políticas estadounidenses que afectan a México

El banco presidido por Francisco González explica que los cambios en Estados Unidos tienen implicaciones en México por el elevado volumen comercial entre ambos países, además de por las políticas de inmigración. Trump quiere reducir el déficit comercial que tiene la economía norteamericana con su vecino del sur. “Cualquier decisión tomada por el Gobierno estadounidense que tenga un impacto en la economía mexicana, tal como la reducción de los niveles de remesas, de la actividad comercial o una ralentización de la inversión extranjera directa en México, podría afectar de manera adversa al negocio, la situación y los resultados del grupo”, admite la entidad española en un documento dirigido a los inversores.

Así, más allá de la amenaza de políticas ‘antimercado’, la importancia de la elección de López Obrador para BBVA reside en la capacidad que pueda tener para negociar con Trump. “El Gobierno saliente ha exprimido los presupuestos, impulsando el crecimiento antes de las elecciones, lo que ha elevado la actividad bancaria. Las dudas llegan para el segundo semestre, porque el nuevo Ejecutivo no tomará posesión hasta octubre y no sabemos qué pasará con el NAFTA”, arguye Javier Bernat, analista de GVC Gaesco Beka. No obstante, por ahora, “es difícil cuantificar el riesgo, solo es incertidumbre”, opina Nuria Álvarez, analista de Renta 4.

Riesgo de la divisa

BBVA ha sufrido en bolsa como el resto de los bancos y, en su caso particular, por su presencia en México y Turquía. México pesa un 13% de los activos del grupo (90.000 millones al término del año pasado), en 2017 supuso el 60% del beneficio, con 2.162 millones, y tiene 37.000 empleados. La economía otomana, por su parte, supone el 12% de los activos y el 24% de las ganancias, con 826 millones en las cuentas del último año.

Curiosamente, esta diversificación ha contribuido a que sea el primer banco español, además de Bankinter, en tener una rentabilidad (ROE) superior al coste del capital desde que empezó la crisis. El ROE se situó en el 11,9% en marzo, mientras que los analistas consultados estiman un coste del capital del 11%. Ahora, México coge el testigo de la incertidumbre generada por Turquía, después de que hace nueve días Recep Tayyip Erdogan ganara los comicios por octava vez consecutiva, con mayoría absoluta. Su lenguaje previo a las elecciones, que implicó un castigo de la lira turca por poner en duda la independencia del banco central y apostar por sobrecalentar la economía, se fue moderando. El país tiene algo más del 10% de su deuda en moneda extranjera, así como un importante déficit comercial exterior, lo que ahonda en su vulnerabilidad.

Deuda soberana de las economías emergentes en divisa extranjera. (DWS)
Deuda soberana de las economías emergentes en divisa extranjera. (DWS)

Pese a lo rentable que ha sido para BBVA esta diversificación, el mercado se ha quedado con la incertidumbre a la hora de valorar la acción de la entidad y su posición en las economías emergentes. Tanto por la volatilidad de las divisas como por potenciales caídas o un cambio de la tendencia macro, señalan en JP Morgan al revisar los riesgos para la cotización de BBVA. “Las tensiones en las economías emergentes son un foco de atención al mercado, que se une al castigo generalizado que ha sufrido el sector bancario”, explica Beatriz Gutiérrez, gestora de Gescooperativo.

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