Círculo vicioso en Bankia: ‘Goiri’ admite que la presencia del Estado alienta a los bajistas

La entidad es la más presionada por los ‘cortos’. El plan de privatización genera expectativas de que haya momentos de liquidez que castiguen al valor

Foto: José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. (Efe)
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. (Efe)

Bankia se encuentra ante un círculo vicioso que penaliza la acción. La propia presencia del Estado supone un incentivo para la presión bajista, lo que a su vez es un lastre para la cotización, alejando la privatización. El plazo previsto expira en diciembre de 2019, aunque en el mercado se da por hecho que se retrasará. Su presidente, José Ignacio Goirigolzarri, cree que no tendría sentido establecer un cambio en el calendario en el momento actual, cuando aún queda año y medio.

Goirigolzarri confía en que haya tiempo para que las expectativas del mercado sobre la normalización de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) se clarifiquen en beneficio de las acciones del sector. Y en particular de Bankia por la sensibilidad que tiene sobre los tipos de interés, por el peso de las hipotecas en la cartera crediticia y bonos por valor de 22.000 millones de euros de la Sareb ligados a la evolución del ‘precio del dinero’.

Así lo ha explicado el presidente de Bankia en su participación en el curso ‘La economía ante el blockchain’ que organizan la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander con el patrocinio de BBVA. El ejecutivo, un día después de pedir en el Congreso que no se eternice la privatización, ha admitido que “es un tema complejo desde el punto de vista técnico. Tenemos un plazo porque la ley lo establece, y es bueno que institucionalmente haya una referencia, aunque ese plazo se puede cambiar. Estamos en una situación en que no hay agobios, cambiar el plazo un año y medio antes no es necesario, aunque no es una decisión nuestra”.

Por otro lado, el banquero ha hecho hincapié en las razones que justifican el castigo de Bankia en bolsa, que pierde un 18% en 2018, más que el sector, cotiza por debajo del valor en libros y es la entidad más presionada por los bajistas. Aunque también tiene un PER (veces que se repite el beneficio por acción en el precio) por encima de sus competidores, siendo “un índice más representantivo de la valoración”, a su juicio.

En cualquier caso, ha admitido que “si se analiza la evolución de la acción este año no estamos satisfechos”. Sobre los bajistas, cree que hay dos tipos: los que no creen en la compañía, que “no es el caso de Bankia”, y los que están como un ‘proxy’ a algún tipo de evento, que en este caso es la combinación de apostar por que sigan los tipos bajos y esperar momentos de liquidez, ante las ventas del accionista mayoritario que es el Estado, con el 61% a través del Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB). “Cuando se privatiza un paquete siempre hay un descuento, lo que hace que los bajistas tomen la posición previamente. Es la realidad, un tema técnico con el que tenemos que jugar”, resume Goirigolzarri.

El agregado de posiciones cortas sobre Bankia, según los datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), alcanza el 4,21% del capital, valorado en más de 400 millones de euros. Su presencia ha provocado que el Estado busque siempre la sorpresa para abrir una ventana de venta, evitando que tengan la opción de aumentar la posición presionando a la baja al valor en el proceso. Pero según avanza el plazo, la capacidad de sorpresa va disminuyendo. Aunque ahora se da por hecho que es imposible con la acción lejos de los 4,06 euros en que se colocó un 7% en diciembre. Para recuperar todas las ayudas, que ascendieron a 22.424 millones, Bankia tendría que subir más de un 100% en bolsa. Aunque frente a sus pares, Goirigolzarri recuerda que “ha sido mejor inversión que los otros grandes bancos y que el Ibex”.

Hacia la Unión Bancaria

Goirigolzarri también ha insistido en que no es partidario de una banca comercial pública. Solo tiene sentido que el Estado controle y gestione bancos de desarrollo, como el Banco Europeo de Inversiones o el Instituto de Crédito Oficial (ICO) en España. “El FROB tiene el 60%, pero los gestores tenemos un mandato claro, desarrollar una gestión profesional e independiente para generar valor para todos los accionistas. Es la mejor manera de devolver la ayuda a los contribuyentes”, sostiene el presidente de Bankia.

El FROB tiene el 60%, pero los gestores tenemos un mandato de generar valor para los accionistas. Es la mejor manera de devolver las ayudas públicas

Asimismo, se ha mostrado contrario a un impuesto a la banca, o al menos a que se justifique como consecuencia del rescate público del sector, ya que este sirvió para “rescatar a los depositantes, con lo que no está clara la relación”. “El rescate de los depositantes sin rescatar Bankia habría costado 60.000 millones en vez de 20.000 millones”, advierte.

En su intervención, Goirigolzarri también ha aprovechado para reiterar los objetivos del plan estratégico, que incluye llegar a 2020 con una rentabilidad sobre fondos propios (ROE) de dos dígitos, y en pedir que se avance con la Unión Bancaria en Europa, incluyendo supervisión única, mecanismo de resolución y fondo de garantía de depósitos. En este sentido, ha destacado la importancia de la banca en la economía como fuente de financiación, que si se encarece castiga a la competitividad del país. Por ello, ha pedido que todas las partes contribuyan a que la sociedad entienda este papel, y que ahora mismo la banca tiene una rentabilidad inferior al coste del capital, al contrario que antes de la crisis, cuando había indicadores de ROE superiores al 20%, un argumento más contra el impuesto a la banca: “Un tributo un sector tiene sentido cuando hay externalidades negativas, pero en los bancos no las hay”.

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