planea sacar a bolsa su filial

Así condiciona el desplome del peso argentino a Telefónica

La teleco lleva un año preparando la salida a bolsa de su filial, que aportó el 6% de la cifra de negocios de Telefónica en el primer trimestre. El peso se hunde un 36% en un año

Foto: Mauricio Macri, presidente de Argentina. (EFE)
Mauricio Macri, presidente de Argentina. (EFE)

El Banco Central de Argentina (BCRA) ha puesto toda la carne en el asador para frenar la hemorragia de su divisa. Es decir, sus reservas de monedas extranjeras y el tipo de interés. Y solo lo ha conseguido parcialmente, mientras Telefónica y otras compañías españolas con presencia en el país miran con preocupación la evolución del peso argentino.

Mauricio Macri, presidente desde diciembre de 2015, no ha conseguido mejorar la visión de Argentina para los grandes inversores financieros. Tampoco la disciplina de la autoridad monetaria. El país sigue siendo un candidato a sufrir cuando hay inestabilidad en los mercados. O cuando hay perspectivas de subidas de tipos en Estados Unidos, lo que suele golpear las economías emergentes que tienen importantes volúmenes de deuda en dólares. De hecho, el país “seguirá siendo desafiado por el entorno de mayores tipos en Estados Unidos y un dólar más fuerte”, avisa Alejandro Hardziej, analista de Julius Baer.

La caída del peso no es nueva, aunque se aceleró la semana pasada. En el último año pierde un 36% respecto al euro, pese a rebotar un 2% durante los dos últimos días. En el acumulado del año se deja un 14%. Para Moody’s, esto significa que aumenta la percepción de riesgos sobre el país en un entorno más exigente para las economías emergentes, con la rentabilidad del bono estadounidense en el 3% y expectativas de que la Reserva Federal (Fed) eleve el ‘precio del dinero’ hasta ese mismo porcentaje en 2020.

La evolución del peso argentino aleja la estabilidad económica que prometió Macri y ahonda en el problema histórico de inflación de su economía. Y también golpea las cuentas de las compañías españolas en Argentina, aunque estas se han reducido durante las últimas décadas (especialmente con la expropiación de YPF a Repsol) y varias tienen coberturas para protegerse parcialmente del mercado de divisas.

Entre estas empresas destaca Telefónica, cuya filial en Argentina aportó una cifra de negocios de 755 millones de euros en el primer trimestre, después de un descenso del 13,8% en euros, pese a haber aumentado los ingresos en moneda local un 24,9% interanual, lo que da muestra de la importancia de la divisa. La aportación sobre el total fue del 6%.

Los inversores han demostrado que la variable que más analizan en las presentaciones de resultados de Telefónica es la deuda, que disminuyó un 10% interanual hasta marzo, al cerrar en los 43.975 millones de euros. Entre los planes de José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, para seguir aligerando la carga del apalancamiento está la desinversión en Argentina.

En concreto, en junio del año pasado se conoció que Telefónica estaba estudiando sacar a bolsa esta compañía. El 25 de marzo comunicó al regulador argentino la convocatoria de una junta general ordinaria y extraordinaria para pedir permiso a los accionistas para una OPV, un visto bueno que recibió el 16 de abril. El objetivo es colocar en el parqué el 40% de la empresa en Buenos Aires y en Nueva York. Estos fondos son importantes para Telefónica, que, como recuerda un analista, “aún está más apalancada que otras telecos”.

Munición del banco central

Mientras la eurozona vive con los tipos al 0%, en Argentina la referencia del banco central para el ‘precio del dinero’ está en el 40%, después de tres subidas en una semana, desde el 27%. Pero no es el único movimiento del BCRA, que ha tratado de demostrar en los últimos días al mercado que hará todo lo que sea necesario.

El poder del lenguaje de otros bancos centrales no es tal en Buenos Aires. El peso argentino ha rebotado un 2%, tras hundirse un 10% en una semana. El BCRA ha subido los tipos y ha puesto en juego su reserva de divisas, poniendo en el mercado 5.300 millones de dólares para aliviar la sangría. Según cálculos de Bank of America, le quedan 56.000 millones, de los cuales 31.000 millones son netos (de depósitos en dólares estadounidenses y 'swaps' en China).

Esta posición “es mejor que la heredada en 2015, aunque no es ilimitada”, advierten en Bank of America. Los esfuerzos de Buenos Aires, en este caso del Ejecutivo, también pasan por reducir el objetivo de déficit fiscal del 3,2% previsto hasta el 2,7%, así como renunciar a colocar más bonos en lo que queda de año.

A partir de estas medidas, lo siguiente pasa por una intervención del mercado. “Si la combinación de tipos, reservas e intervención no es suficiente, el BCRA puede usar instrumentos regulatorios adicionales para reducir la demanda de dólares, incluyendo límites estrictos a la posición en dólares de los bancos”, arguyen en Bank of America.

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