1.336 oficinas menos

La banca acelera su transformación: cerró 4 sucursales al día durante 2017

El sector financiero profundiza en el tijeretazo tanto en plantilla como en la red de oficinas. El número de sucursales disminuyó un 5% el año pasado

Foto: Algunas de las sucursales de los bancos más afectados.
Algunas de las sucursales de los bancos más afectados.

Los bancos mantienen la tijera como guía principal de sus estrategias. Las entidades profundizan en el esfuerzo de reducir sus costes ante la presión de los tipos bajos sobre su rentabilidad, lo que se traduce en reducciones de plantilla y de sucursales.

Las entidades financieras españolas cerraron 1.336 sucursales en 2017, casi 4 al día de media. Así, acabaron el ejercicio con 27.623 oficinas, la cifra más baja desde 1981, después de reducirla un 5% durante el ejercicio, según los datos del Banco de España. El tijeretazo acumulado ya es del 40% si se compara con el máximo histórico de la red de sucursales de la banca con 46.221 oficinas en septiembre de 2008.

El goteo es continuo, contando entidades de depósito, donde está el grueso de las oficinas, y establecimientos financieros de crédito (EFC). En el cuarto trimestre echaron el cierre 259 sucursales; en el tercer trimestre, 241; entre abril y junio, 430 sucursales; y en el primer trimestre del año pasado, 406 oficinas.

La digitalización del sector permite esta tendencia, ya que el porcentaje de clientes online crece en todas las entidades. Sin embargo, hay un riesgo de exclusión financiera, especialmente en las zonas rurales. Según el propio Banco de España, la mitad de municipios del país no tiene oficina.

Las entidades han acometido este reto de compensar rentabilidad con poner al alcance de toda la población sus servicios con opciones variopintas. Algunos ejemplos son los autobuses bancarios, las oficinas que abren por horas o los agentes de los bancos que se desplazan por las zonas rurales.

Baja rentabilidad

Los bancos han ganado dinero tradicionalmente con el diferencial de tipos de interés entre lo que dan por el dinero captado y lo que reciben por los préstamos. La política ultraexpansiva del Banco Central Europeo (BCE) reduce a mínimos este diferencial, por lo que han optado por potencial el crédito al consumo, más rentable que las hipotecas, y la gestión de recursos de clientes fuera del balance. Esto es, fondos de inversión, planes de pensiones, carteras gestionadas o seguros.

Sin embargo, no es suficiente. La mayor parte de los bancos españoles, con la excepción de Bankinter, aún tiene rentabilidades sobre el capital (ROE) inferiores al coste del capital (rentabilidad exigida por un inversor). Por eso cotizan por debajo del valor en libros de forma generalizada.

Las propias autoridades, que alentaron los procesos de concentración y reiteran que aún hay margen para nuevos esfuerzos, piden más eficiencia. Dicho de otra manera, menos costes. El propio Mario Draghi, presidente del BCE, alertó en mayo de 2017 en su visita a Madrid de que no se habían producido avances en la eficiencia de la banca europea desde 2010.

Destrucción de empleo

Pero los directivos españoles sí han interiorizado este mensaje. De hecho, según los datos de contabilidad nacional del INE, el sector financiero es el único de la economía española que redujo el gasto en salarios en 2017.

Bancos, aseguradoras y otras firmas de servicios financieros disminuyeron un 1,3% el coste en asalariados hasta los 19.904 millones de euros. Por su parte, el número de trabajadores en equivalencia a tiempo completo se redujo un 2,4% hasta los 316.244 ocupados. Estos datos contrastan con la dinámica de la economía española, en la que la ocupación entre los asalariados aumentó un 3,4% (en equivalencia de jornadas completas) y el gasto en salarios se elevó un 3,3%.

El Banco de España aún no tiene datos actualizados sobre la plantilla que trabaja en la banca. Las últimas cifras son de 2016, con 194.283 empleados, un 30% menos que hace una década. Las cuentas anuales de los bancos cotizados apuntan a un nuevo desplome en 2017 que, de hecho, continuará en 2018.

En concreto, sólo Bankinter aumentó su plantilla el año pasado, que se incrementó un 1,7% hasta los 5.578 trabajadores. En el lado opuesto se situó Liberbank, con un descenso del 15% hasta los 4.139 ocupados. Aunque en términos absolutos destacan Santander y BBVA, con recortes de 466 y 867 empleados respectivamente. La entidad cántabra sumará este año 585 bajas por el último ERE pactado con los sindicatos, a lo que hay que sumar el recorte de Bankia al absorber BMN de 2.000 puestos de trabajo.

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