ahorro a largo plazo

¿Y si vives 100 años? Rentas vitalicias y otras alternativas para la pensión

Las aseguradoras se vuelcan con la oferta de rentas vitalicias mientras calculan un descenso del poder adquisitivo de la pensión pública de 350 euros mensuales

Foto: (Flickr/Ken Teegardin)
(Flickr/Ken Teegardin)

Las últimas reformas en pensiones amenazan con una jubilación llena de preocupaciones financieras para el que no sea previsor. Los más agoreros calculan que alguien que se jubile hoy sufrirá una caída del poder adquisitivo de 350 euros mensuales de media a lo largo de su etapa de retiro.

El cálculo es de un estudio dirigido por Iratxe Galdeano y José Antonio Herce, economistas de AFI, por encargo de Unespa, asociación española de aseguradoras, que se están lanzando a competir con bancos y gestoras para canalizar parte del ahorro privado. Según su informe, se necesitan 63.000 euros al jubilarse para mantener poder adquisitivo, para lo que proponen las rentas vitalicias a cambio de un activo (por ejemplo, una vivienda). Aunque por ahora los españoles prefieren fondos de inversión, depósitos, planes de pensiones y seguros de ahorro.

La estimación está en línea con la de otros organismos que apuntan a un descenso en la tasa de sustitución, que compara la pensión con el último salario, durante las próximas décadas. Diversos informes de la OCDE, Banco de España, Fedea o Inverco apuntan a una caída desde el entorno actual cercano al 80% hasta niveles de entre el 50% y el 60%.

Desde 2013, la revalorización de la pensión se calcula con una ecuación que depende de la salud financiera de la Seguridad Social en vez de con el IPC. La ley que sacó adelante en mayoría absoluta el Ejecutivo de Mariano Rajoy pone un tope mínimo de subida del 0,25%, que es el que suben desde entonces. Con el regreso de la inflación, que promedió un 2% en 2017, se reduce la capacidad de compra de los jubilados.

Desde 2013, la revalorización de la pensión se calcula con una ecuación que depende de la salud de la Seguridad Social en vez de del IPC

Por otro lado, en 2019 entrará en vigor el factor de sostenibilidad, si no lo impide un frente parlamentario en contra abierto por PDeCat. Lo que hace esta variable es recalcular la pensión inicial en función de la esperanza de vida. Como esta tiende a aumentar, los expertos calculan una caída del 0,4% cada año. El único ejemplo similar, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), está en Finlandia, donde la OCDE espera una caída del 21% en la pensión de aquí a 2060.

Ahorro para 100 años

La realidad es que los españoles cada vez viven más. Y la esperanza de vida aumentará durante las próximas décadas. Una noticia positiva que también es un desafío financiero. “La cruda realidad es que, si vives más tiempo, necesitas más dinero”, recuerdan Lynda Gratton y Andrew Scott en el libro ‘La vida de 100 años’, editado por Abante, en el que tiran de la regla del 72 para explicar la importancia del ahorro.

Esta norma matemática muestra cuánto tarda en duplicarse una inversión, gracias al interés compuesto. El número de años es el resultado de dividir 72 entre una rentabilidad anualizada. Así, con un 2% se necesitan 35 años, con un 7% una década y con un 10% poco más de siete años.

Durante las últimas semanas, el Gobierno se ha animado con los mensajes en favor del ahorro, desde Mariano Rajoy a la diputada y presidenta de la Comisión del Pacto de Toledo, Celia Villalobos. En su caso, animó a los jóvenes a ahorrar “dos eurillos al mes”, para no preocuparse de la pensión.

El cálculo de Villalobos fue extremadamente optimista, ya que el ahorro de dos euros al mes alcanza en 35 años los 846 euros. Y si se invierte, con una rentabilidad anualizada del 10% que firmarían los mejores inversores profesionales, un total de 7.000 euros. Una cifra que muestra el poder del interés compuesto, pero que está lejos de disipar problemas financieros tras la jubilación.

Los actuarios que han participado en el informe de AFI estiman que un jubilado necesita 63.000 euros para compensar la pérdida del poder adquisitivo de la pensión frente al salario. La propuesta de las aseguradoras pasa por las rentas vitalicias.

Con las rentas vitalicias, el cliente cede un activo a cambio de un sueldo hasta que fallezca. Las aseguradoras obtienen rentabilidad entre la diferencia del precio del activo y la suma de las rentas, así como de la posibilidad de ir invirtiendo el capital antes de trasladarlo en forma de sueldo mensual al cliente.

Con las rentas vitalicias, el cliente cede un activo a cambio de un sueldo hasta que fallezca

Las rentas vitalicias aseguradas cuentan con un patrimonio de 1.611 millones, aún muy reducido frente al ahorro cercano a los 2 billones (millones de millones) de euros de los españoles. Pero lo que destaca es su crecimiento. En 2017 un total de 17.754 personas mayores de 65 años transformaron el dinero obtenido por la venta de un activo en rentas vitalicias, el doble que el año anterior.

Las aseguradoras están poniendo encima de la mesa este producto, con el atractivo fiscal de que la transmisión de elementos patrimoniales (como una vivienda) por contribuyentes mayores de 65 años está exenta si el fin es constituir una renta vitalicia y no se exceden los 240.000 euros.

Opciones favoritas de los españoles

El Gobierno, por su parte, está tratando de sacar brillo a los planes de pensiones. Aunque no lo hace con la promesa electoral de revisar la fiscalidad, ha constituido una ventana de liquidez a los diez años a partir de 2025 y ha rebajado las comisiones máximas de los planes de renta fija y mixtos conservadores, al 0,85% y al 1,25% respectivamente.

En los países europeos se observa un desplazamiento del consumo de ocio hacia inversiones de largo plazo

Aun así, el crecimiento de estos productos es raquítico. Los clientes de planes de pensiones apenas hacen aportaciones regulares. Su patrimonio es de 111.000 millones, según datos de Inverco. Si se tienen en cuenta otros productos de ahorro para la jubilación, la cifra alcanza los 169.000 millones, según el Banco de España. Lejos de los 306.000 millones en fondos de inversión o los 229.500 millones en depósitos a plazo.

Para estas alternativas, la clave es la disciplina del ahorro. “En los países europeos se observa un desplazamiento del consumo de ocio hacia inversiones de largo plazo”, señala el economista Javier Santacruz en un informe sobre ‘Longevidad y economía’ publicado por IEAF y Fidelity. De hecho, con dos euros al día y una rentabilidad anualizada del 5%, en 35 años se alcanza la cifra de 67.000 euros, cifra que según Unespa, es suficiente para mantener poder adquisitivo en la jubilación.

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