DÉCIMO ANIVERSARIO DE LOS MÁXIMOS DEL iBEX

Una década perdida en la bolsa española por culpa de los bancos

Esta semana se han cumplido 10 años desde que el Ibex marcó su máximo histórico. Desde entonces, el índice español ha perdido el 37%, mientras que Wall Street ha ganado el 80%

El 9 de noviembre de 2007, el Ibex 35 marcaba su máximo de todos los tiempos intradía en 16.040 puntos (aunque al cierre se quedaba en 15.731,2). Era la misma semana en que el Rey emérito le espetaba el famoso "¿por qué no te callas?" a Hugo Chávez y España estaba en la cúspide de la burbuja inmobiliaria que había permitido casi 15 años de expansión económica ininterrumpida, con fuertes crecimientos de los beneficios empresariales, en especial de la banca, la financiadora de la fiesta.

Pero los días de vino y rosas tocaban a su fin y se avecinaba la mayor crisis financiera internacional de la Historia. Todos los índices mundiales se desplomaron en 2008 y 2009 y, tras un intento de recuperación, recayeron en 2011. Pero desde entonces, sus destinos se separaron: mientras los de Wall Street y algunos europeos comenzaban una tendencia alcista sostenida que los ha llevado a marcar nuevos récords históricos, la bolsa española se encuentra todavía más de un 36% por debajo de aquel nivel: el viernes cerró en 10.092,7 puntos.

Exterior de la sede del Nasdaq en Nueva York. (Reuters)
Exterior de la sede del Nasdaq en Nueva York. (Reuters)

Como se puede observar en el gráfico, el rey del mambo ha sido el Nasdaq, que ha pulverizado los máximos de la burbuja puntocom alcanzados en el año 2000 -aunque le costó, no consiguió romperlos hasta el año pasado- y acumula una revalorización del 156% en la última década. La segunda revolución digital liderada por los llamados FANG (Facebook, Amazon, Netflix y Google), a veces con otra 'A' adicional de Apple (que ha vuelto a romper el mercado con el iPhone X y sigue disparada en bolsa) ha atraído miles de millones a estos valores y es lo que ha provocado una subida tan estratosférica y la tendencia alcista más larga de las últimas décadas (la opinión casi unánime es que el mercado está sobrevalorado y debería caer... pero no lo hace). Un índice de Wall Street más amplio y con menos peso tecnológico, el S&P 500, tampoco lo ha hecho mal: se revaloriza casi un 80% en el período.

Alemania despunta en Europa

En Europa, la evolución de las bolsas ha sido más moderada y, sobre todo, mucho más heterogénea. Así, al que le ha ido mejor es al Dax alemán, con una ganancia cercana al 70% en estos 10 años. Aunque el peso de la tecnología en este índice no es muy alto, la fortaleza de la economía alemana (que apenas sufrió la recesión) y la presencia de gigantes industriales exportadores que se han beneficiado de la recuperación mundial posterior a la crisis han permitido estas jugosas ganancias.

Parqué de la Bolsa de Fránkfort esta semana. (Reuters)
Parqué de la Bolsa de Fránkfort esta semana. (Reuters)

¿Y qué ha pasado en España? Pues que a nosotros nos han tocado todos los factores negativos de esta década, que han actuado como un lastre para nuestro mercado. Para empezar, la ausencia casi total de empresas tecnológicas en nuestro mercado, tras la fallida experiencia del Nuevo Mercado. Y la del MAB también salió rana con el fraude de Gowex. En todo caso, las pocas que hay tienen un peso irrelevante en los índices. En segundo lugar, la economía española ha ido por detrás de la estadounidense o la alemana, con la segunda recesión de 2011-2012 y una recuperación posterior mucho más lenta al partir de una situación inicial mucho peor. Todavía nos queda mucho trecho para alcanzar los niveles previos a la crisis.

La banca, el gran lastre del Ibex

Pero sin duda el factor más importante es el enorme peso de la banca en el mercado español. El sector financiero fue el más castigado en todo el mundo en 2008 y 2009, pero en nuestro país también fue el que más sufrió en 2011 y 2012 por la inacción del Gobierno y del Banco de España tras el estallido de la burbuja, que acabó provocando el rescate. Estos acontecimientos, además, sembraron una enorme desconfianza en el conjunto de la banca española por la incertidumbre sobre la verdadera dimensión de los activos tóxicos (crédito moroso e inmuebles adjudicados) y sobre si el problema estaba solucionado de verdad. La crisis y resolución del Popular este año no han ayudado precisamente en este sentido.

El exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez, compareció en el Congreso el 7 de noviembre. (EFE)
El exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez, compareció en el Congreso el 7 de noviembre. (EFE)

Y cuando por fin el mercado empezaba a creerse que el nivel de provisiones es adecuado y que la crisis inmobiliaria había quedado atrás, el mantenimiento de la política de tipos cero del BCE durante mucho más tiempo del que nadie esperaba (ahora las expectativas de la primera subida de los intereses se han retrasado a 2020) ha dejado los márgenes en mínimos. Lo cual, sumado a que el crédito sigue sin crecer porque todavía continúa el proceso de reducción de la monstruosa deuda adquirida en la burbuja (el desapalancamiento), arroja que la rentabilidad del sector es mínima.

Con todo esto, aunque la banca subió con ganas en bolsa en el primer semestre de este año, se ha estancado desde entonces (y la guinda del pastel ha sido el intento de golpe independentista en Cataluña). El día que la banca despegue de verdad, el Ibex podrá volver a sus máximos. Pero eso puede llevar todavía mucho tiempo con este panorama. De hecho, algunos consejeros delegados del sector reconocen que será difícil volver a los niveles de cotización anteriores a la crisis en una generación.

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