Los inversores celebran el discurso de Puigdemont

El mercado da su primera tregua a Cataluña desde el 1-O y vuelve a comprar sus bonos

La rentabilidad que exigen los inversores a la deuda de la Generalitat se relaja tras una escalada que la llevó a la altura de Serbia. La prima de riesgo se contrae a 120 puntos básicos

Foto: El presidente del Parlament, Carles Puigdemont
El presidente del Parlament, Carles Puigdemont

Después de nueve días de castigo, los mercados dan hoy la primera tregua a la deuda catalana. El discurso del president, Carles Puigdemont, calmó a los inversores, que temía una declaración unilateral de independencia sin condiciones. El 'sí pero no' de Puigdemont abre un camino intermedio de diálogo en el que los mercados se sienten más cómodos. Los inversores aprovechan esta coyuntura para volver a comprar bonos de la Generalitat, que ofrecen una alta rentabilidad después de los días complicados que han vivido. La entrada de dinero en la deuda catalana permite relajar la rentabilidad que exige el mercado en todos los tramos, especialmente en los de más corto plazo, que fueron los más castigados tras el referéndum.

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Uno de los bonos más líquidos que tiene la Generalitat en el mercado es el que vence el próximo mes de junio y fue también el que más sufrió el castigo de los inversores. Al estar tan próximo su vencimiento, es lógico que surgiesen dudas sobre la capacidad de pago de la Generalitat en los próximos meses, por lo que las ventas se dispararon. La consecuencia es que la rentabilidad exigida subió casi 150 puntos básicos desde el 1-O, una subida en vertical que llevó a su rentabilidad a superar el 3,6%, niveles comparables a los de la deuda de Serbia en el mismo tramo.

Esta tensión se relaja hoy con un descenso de la rentabilidad del bono de casi 50 puntos básicos, hasta el entorno del 3,1%. Tal descenso refleja hasta qué punto los inversores se han calmado tras el discurso del martes de Puigdemont del lunes y están aprovechando para adquirir títulos que ofrecen un retorno atractivo. En el caso del bono con vencimiento en febrero de 2020, también uno de los más líquidos de la Generalitat, su rentabilidad se relaja hoy en más de 20 puntos básicos y se sitúa en el entorno del 3,1%. Este título no sufrió el mismo castigo, pero sí fue muy intenso: el retorno exigido por el mercado se disparó en 83 puntos básicos tras siete sesiones consecutivas de castigo de los inversores.

La calma en la deuda catalana se extiende también a la deuda española. No en vano, la mayor parte del pasivo de la Generalitat está en manos del Estado por la asistencia financiera del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA). La prima de riesgo española se relaja esta mañana hasta el entorno de los 120 puntos básicos. Esto significa que desde el 4 de octubre, día después de la huelga general en Cataluña, el 'riesgo país' se ha reducido en casi 15 puntos básicos.

Lentamente, la deuda española vuelve a los niveles que tenía antes del referéndum. Por ejemplo, hoy recupera el diferencial con el bono italiano que tenía a finales de septiembre, en 50 puntos básicos a favor del título del Tesoro español. Una situación de calma que podría revertir en cualquier momento si vuelve la tensión entre los dos Gobiernos.

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