La tensión en Cataluña ya afecta a los mercados

El Tesoro afronta su primera subasta tras el 1-O con la prima de riesgo en plena escalada

La tensión en Cataluña afecta ya seriamente a la deuda española: el mercado apunta a una subida de la rentabilidad del bono a 10 años de unos 50 puntos básicos

Foto: La secretaria de Estado del Tesoro, Emma Navarro. (EFE)
La secretaria de Estado del Tesoro, Emma Navarro. (EFE)

En la nueva economía del mundo financiero globalizado, la tensión llega primero a los mercados y después, si continúa, acaba dañando a la economía. La escalada de tensión en Cataluña provocada por la movilización de miles de ciudadanos empieza a pasar factura a los mercados. El Ibex vivió el miércoles su peor día desde el Brexit y la prima de riesgo ha escalado casi 20 puntos básicos en apenas tres sesiones, hasta superar los 133 puntos básicos, su nivel más alto desde abril. Un giro producido por la fuerte retirada de inversores, que solo ha podido compensarse con las compras del Banco Central Europeo (BCE).

El Tesoro tiene que enfrentarse hoy a este escenario adverso para realizar su primera subasta desde el referéndum del 1-O. La situación no es sencilla, no porque la rentabilidad que exija el mercado vaya a ser elevada (nada en comparación con lo que se vio durante la crisis, ya que el BCE tiene todo el mercado intervenido), sino por la preocupación que pueda generar entre los inversores el cambio de tendencia. El propio Banco de España señalaba hasta hace una semana que las tensiones en la prima de riesgo anticipan los problemas económicos y que, como hasta ese momento no se había visto nada, no había por qué preocuparse. La emisión de hoy del Tesoro ya reflejará las dudas de los inversores, lo que generará más incertidumbre y, además, un mayor coste en intereses para todos los españoles.

El Tesoro pretende levantar entre 3.500 y 4.500 millones con bonos a cinco y 10 años, y entre 250 y 750 millones con deuda vinculada a la inflación y vencimiento en siete años. En total, podría levantar hasta 5.250 millones de euros, una cantidad importante para tratarse de un día complicado. El mercado secundario apunta por dónde pueden moverse las rentabilidades que le exija el mercado al Tesoro y, aunque no son datos preocupantes, es muy posible que reflejen el aumento de la incertidumbre entre los inversores.

En concreto, la emisión a 10 años supone ampliar un bono ya existente en el mercado con vencimiento en enero de 2029. Esto significa que, en realidad, es una emisión a algo más de 10 años, pero, para redondear, el Tesoro meterá la subasta dentro del grupo de obligaciones a 10 años. La última emisión en este plazo se realizó el 21 de septiembre y España pagó un tipo de interés medio del 1,36%. En esta ocasión, el bono que va a ampliar cotiza en el mercado con una rentabilidad del 1,88%, lo que anticipa una subida de la rentabilidad exigida al Tesoro de unos 50 puntos básicos.

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En cuanto al bono a cinco años, con esta emisión, el Tesoro coloca una nueva referencia y sustituye a la anterior (que vence en abril de 2022). Al cierre del miércoles, esta referencia cotizaba con una rentabilidad del 0,41%, y la última subasta a cinco años, celebrada el 7 de septiembre (justo en la resaca de la aprobación de la ley del referéndum en el Parlament), se cerró con un tipo de interés medio del 0,21%. Esto significa que el mercado podría exigir el doble de rentabilidad a la emisión de cinco años, un tipo de interés que no se ha visto desde abril.

¿No es tan grave?

A pesar del repunte de las rentabilidades, si el Tesoro cierra la emisión a 10 años en el 1,9% será un gran resultado para el país. Los fundamentales de la economía española, en especial con la deuda pública por encima del 100% del PIB y el déficit superior al 3%, invitan a pensar que la rentabilidad óptima del bono estaría por encima. Por eso, el 1,9% es una buena noticia, muy lejos quedan los momentos en que el Tesoro tenía que ofrecer un 7% para que alguien comprara la deuda. Desde 2012, cuando el Banco Central Europeo intervino el mercado de deuda, los tipos de interés se han hundido y ahora las tensiones en los mercados apenas afectan a las rentabilidades de los bonos. Por eso, una escalada de 20 puntos básicos como la que ha vivido el bono español en los tres primeros días tras el referéndum tiene más importancia.

El BCE adquiere cada mes en torno a 6.300 millones de euros de deuda española en el mercado secundario. Esto explica que la fuerte presión bajista que ha vivido la bolsa española haya sido más moderada en el caso de la renta fija: ¿quién se atreve a apostar contra el BCE? Así, aunque desde el referéndum se haya secado la demanda de bonos españoles, está la entidad moviendo el mercado y absorbiendo la mayor parte de las órdenes de venta. De esta forma, la prima de riesgo está más o menos contenida.

Sin embargo, el BCE no puede comprar deuda en el mercado primario, esto es, acudir a las subastas de los distintos países, porque tiene prohibido financiar a los estados. Por eso, el Tesoro no tendrá hoy peticiones de Fráncfort. Pero los bancos que acudan a la emisión saben que después podrán colocar la deuda al BCE, por lo que así tienen un aliciente para ofrecer un buen precio y llevarse una parte de la subasta.

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