EXIGE una nueva clase de participaciones

La plataforma de fondos de la bolsa debuta con rebajas y el rechazo de los bancos

La esperada plataforma de fondos de la bolsa echa a andar este viernes con rebajas de costes, el rechazo de los bancos y el problema de exigir una nueva clase de participaciones

Foto: Parqué de la Bolsa de Madrid. (EFE)
Parqué de la Bolsa de Madrid. (EFE)

La plataforma de fondos de inversión de BME (Bolsas y Mercados Españoles) por fin comienza a funcionar este viernes tras varios retrasos. Se trata del proyecto más revolucionario de la industria, ya que permitirá a los inversores comprar participaciones de fondos en bolsa como si fueran acciones y sin pagar comisiones a su entidad financiera o asesor. Precisamente por eso, la banca ha dado la espalda al proyecto, que parece destinado únicamente a las gestoras independientes o extranjeras. Para atraerlas, el 'holding' de las bolsas ha bajado los costes de la plataforma, e incluso regala algunos el primer año.

El problema para estas gestoras no son tanto dichos costes como la obligación de crear una nueva clase de participaciones de sus fondos para estar presentes en este supermercado, algo que tiene gastos que solo se compensan si consiguen captar un patrimonio notable por esta nueva vía; y como eso es muy dudoso, la mayoría de las gestoras independientes no terminan de decidirse a listar sus fondos. Por eso, BME ha decidido arrancar la plataforma sin ningún fondo y trabajar para que, poco a poco, se vayan incorporando las gestoras.

Jorge Yzaguirre, director de Mercados de BME. (El Confidencial)
Jorge Yzaguirre, director de Mercados de BME. (El Confidencial)

Según anunció el director de Mercados de BME, Jorge Yzaguirre, en el encuentro 'Iberian Value' organizado esta semana por El Confidencial, la plataforma tendrá tres tipos de costes: uno de admisión de 3.000 euros por fondo con un tope de 30.000 (a partir de 10 fondos, es una tarifa plana), el 0,05% (cinco puntos básicos) de las suscripciones netas de cada fondo en cada ejercicio, y el 0,0045% (0,45 puntos básicos) del patrimonio como comisión anual de permanencia. Como 'oferta de lanzamiento', la plataforma regalará el primero de estos costes (los 3.000 euros) durante 2017.

Hay que crear otra clase de participaciones

"BME tiene un interés legítimo en lanzar su plataforma, igual que lo tienen los que cuentan con una red de oficinas donde distribuyen fondos", opina Ángel Martínez-Aldama, presidente de Inverco (la asociación de las gestoras), sobre el rechazo de los bancos a participar en este proyecto. Además, las gestoras internacionales prefieren —al menos de momento— mantener sus acuerdos con los bancos a arriesgarse a perderlos por entrar en este incierto proyecto. A este respecto, conviene recordar precedentes como el de Blackrock con Sabadell.

El problema, a juicio de Martínez-Aldama, es que crear una nueva clase de participaciones tiene un coste, así que "las gestoras deben hacer un análisis de coste/beneficio para ver si les interesa participar o no". ¿A qué se debe esta obligación? Pues a una cuestión de formato electrónico: para cotizar, las participaciones de los fondos deben registrarse como anotaciones en cuenta (como las acciones) en vez de como resguardos, que es como se hace ahora. ¿Y quién dicta que debe ser así? Según BME, la CNMV; y según la CNMV, BME (este tipo de encontronazos son habituales entre ambos organismos).

El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Sebastián Albella. (EFE)
El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Sebastián Albella. (EFE)

La competencia de las 'clases limpias'

Además de este hándicap, el supermercado de fondos de la bolsa se enfrenta a otro problema en el caso de las gestoras internacionales: que van a crear las llamadas 'clases limpias', es decir, sin retrocesiones. Estas firmas retroceden gran parte de la comisión de gestión de sus fondos a los bancos que se los venden a sus clientes, es la forma de remunerar a la red de oficinas por colocarlos. La nueva directiva europea de mercados (MiFID II) establece que los asesores independientes (no bancarios) no pueden cobrar estas retrocesiones por el evidente conflicto de interés que suponen, sino que los clientes deben pagar directamente por el asesoramiento. Estos independientes quieren clases de fondos con comisiones más baratas al ahorrarse las retrocesiones.

La cuestión es que van a poder comprar directamente estas clases a las grandes gestoras mundiales con comisiones reducidas y sin necesidad de pasar por la plataforma de BME. Por tanto, no está claro que quieran asumir ese coste de crear una clase más. Pero el tiempo dirá si el proyecto tiene éxito o no.

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