bme critica que no se reduzca el déficit

La contratación en bolsa se hunde un 32,5% en 2016 por la presión de las plataformas

La negociación en la bolsa española ha caído un 32,5% en 2016 por los fuertes altibajos de este ejercicio y por la creciente competencia de las plataformas alternativas de negociación

Foto: Parqué de la Bolsa de Madrid este lunes. (EFE)
Parqué de la Bolsa de Madrid este lunes. (EFE)

El año 2016 ha sido especialmente negativo para el holding de las bolsas españolas, Bolsas y Mercados (BME), ya que la contratación de acciones ha sufrido una caída del 32,5% respecto a 2015 hasta 603.902 millones. Esta caída se explica por dos factores fundamentales: por un lado, ha sido un ejercicio con grandes sobresaltos -el peor arranque de la historia, la mayor caída en un solo día tras el Brexit, etc.- y por otro, la creciente competencia de las plataformas alternativas de negociación, que cada vez le roban más negocio a los mercados oficiales.

La caída del volumen de negocio ha sido generalizada en los principales mercados del mundo, ya que estos fenómenos no han sido exclusivos de nuestro país. Los sobresaltos sufridos este año y el temor a otros que, al final, no han tenido demasiado impacto en los mercados -la victoria de Trump, el 'no' del referéndum en Italia- han hecho que muchos inversores se salieran de la bolsa a la espera de tiempos mejores, lo cual reduce la operativa.

Sí ha habido un elemento más propio de España que ha agravado este fenómeno: ante la falta de rentabilidad de los depósitos y de la deuda pública, muchas entidades trasladaron a los ahorradores conservadores hacia fondos mixtos con más riesgo del que estaban acostumbrados a asumir; en cuanto estos productos sufrieron unas pérdidas mucho mayores de las que podían soportar, vendieron y no han vuelto a entrar en bolsa en el resto del año.

En cuanto al segundo motivo, se trata de la mayor amenaza que se cierne sobre las bolsas tradicionales. Las plataformas alternativas de negociación existen desde hace años pero estaban confinadas hasta ahora a los grandes inversores institucionales. Sin embargo, la directiva MiFID 2 obligará a partir de 2018 a que los brokers ofrezcan a todos sus clientes la mejor ejecución posible, lo que se traduce en que deben comparar en tiempo real los precios y condiciones (tamaño, diferencial entre compra y venta, etc.) de cada operación entre al menos tres operadores: uno será la bolsa tradicional y los otros dos plataformas.

Estas prácticas se han ido asumiendo poco a poco en toda Europa, pero España ha sido de los últimos países a los que han llegado, según un estudio de Auriga Global Investors. La razón es que hasta abril era difícil contratar valores españoles en las plataformas, porque nuestro país tenía un sistema de liquidación de las operaciones 'sui generis', no homologable al resto de Europa. En ese mes se produjo la homologación, la mejor ejecución entró en juego, aunque esta tardía adaptación hace que BME todavía conserve cerca del 60% del volumen negociado en valores españoles, como se ve en el gráfico adjunto. En Londres y Fráncfort, ese porcentaje se sitúa en torno al 50%.

Menos peso de la vivienda en la riqueza familiar

El Informe de Mercado 2016 publicado ayer por BME contiene otros datos llamativos. Por ejemplo, la riqueza financiera de las familias ya supera el 30% de su patrimonio, aunque esto no se explica tanto por las ganancias de los activos financieros como por la constante caída del valor del patrimonio inmobiliario, que supone el grueso de la inversión de los españoles.

Otro hecho llamativo es que las acciones en manos de la banca han caído este año a mínimos desde que existen series históricas: sólo un 3,6% del capital de las compañías cotizadas es propiedad de bancos y cajas de ahorros. Dicho de otro modo, las participaciones industriales de la banca nunca han sido más bajas. Esta participación supone una cuarta parte de lo que tenían las entidades financieras en bolsa en 1992 y es 5,8 puntos inferior a la de 2007, el año del inicio de la crisis financiera global. Algo que se explica por la continua desinversión de participaciones por parte de la banca, ya que estas consumen cada vez más capital en las sucesivas regulaciones de solvencia del sector.

Finalmente, BME ha decidido imitar al Banco de España y meterse a criticar y aconsejar al Gobierno. Así, por primera vez le reprende por no haber tomado medidas de austeridad para reducir el déficit y la deuda públicos: "El volumen de deuda pública se sitúa alrededor del 100% respecto al PIB. A pesar del crecimiento que supone en el corto plazo, esto supone un riesgo en el medio plazo si no hay un plan de reformas estructurales y de ajuste en unas cuentas más equilibradas". Al menos lo suaviza con una nota optimista: "Con todo el análisis en su conjunto, se espera que la economía española vaya cuadrando su déficit fiscal en los próximos años".

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