SEGÚN BANK OF AMERICA MERRILL LYNCH

BBVA: por cada 10% que baja el peso, su beneficio cae el 5%... y falta la lira turca

El impacto del desplome del peso mexicano tras la victoria de Trump puede ser mayor de lo que se temía en BBVA. Y además, hay que tener en cuenta la lira turca, también en picado

Foto: Foto: Reuters.
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El tipo de cambio puede ser el arma de destrucción masiva de los resultados del BBVA este año y el próximo. A pesar de los esfuerzos del banco por convencer al mercado de que tiene cubierta buena parte del riesgo de caída del peso mexicano tras la victoria de Trump, Bank of Amercia Merrill Lynch cree que, por cada 10% que se devalúe esta divisa frente al euro, el beneficio del segundo banco español se reducirá en un 5%. Y además, hay que tener en cuenta el impacto de la lira turca, que también está cayendo en picado, en parte por las elecciones de EEUU y en parte por la crisis interna de Turquía.

El peso mexicano ha sido uno de los grandes perjudicados del inesperado triunfo republicano, con un desplome que alcanza ya el 19% contra el dólar en el conjunto de 2016 y el 16,5% frente al euro. La guerra comercial contra el vecino del sur anunciada por Trump más la deportación de inmigrantes y la eventual construcción de su famoso muro explican este hundimiento y el temor a una fuerte recesión en el país azteca. Por tanto, si en los últimos años México había sido el granero que había permitido al BBVA superar sin problemas la crisis española —de hecho, realizando adquisiciones como Unimm o CatalunyaCaixa—, ahora puede convertirse en su mayor quebradero de cabeza; representa el 51,5% de su beneficio atribuido hasta septiembre (1.441 millones sobre un total de 2.797).

Según las estimaciones de Merrill Lynch, por cada 10% que baja la cotización del peso respecto al euro, el beneficio por acción del banco se reduce en un 5% (algo que no deja de tener lógica: si México es el 50% del beneficio y ese 50% baja un 10%, el resultado se reduce un 5%). Pero en este cálculo, el banco de inversión ya tiene en cuenta la "política de cobertura oportunista" para la cuenta de resultados que sigue el banco, con un horizonte de 12 meses, y la cobertura adicional de dos tercios del exceso de capital de su filial mexicana. Y eso sin contar "cualquier posible impacto adicional de un efecto asimétrico entre las líneas de ingresos y costes [parte de la base de costes de BBVA en México está referenciada al dólar]", lo que puede agravar ese impacto: sus ingresos bajan pero sus costes se mantienen.

El banco que preside Francisco González explica que "está cubierto el 40% del beneficio atribuido esperado para el año 2017 de la franquicia en México y, en términos de capital, gracias a la cobertura actual, la sensibilidad del ratio CET1 a una depreciación del 10% del peso mexicano frente al euro es muy limitada [alrededor de -1 pb]".

Sin embargo, Merrill Lynch se muestra muy duro con la situación actual del BBVA: "Nos mantenemos recelosos de las previsiones de beneficios (las nuestras se sitúan un 10% por debajo del consenso sin incorporar ningún cambio en el cruce del peso y el euro). Creemos que el riesgo de los beneficios puede pesar en el comportamiento de la acción, al tiempo que la actual prima sobre el NAV (1,1 veces) ignora una posición de capital justa". De ahí que recomienda infraponderar el valor con un objetivo de 5,6 euros (ayer cerró en 5,85).

La lira turca golpea el mercado donde más crece

Y todo esto, sin tener en cuenta otra divisa que también afecta a la entidad y que lo está haciendo aún peor que el peso en las últimas semanas: la lira turca. Turquía supone el 16,6% del beneficio de BBVA hasta septiembre (464 millones), es decir, es mucho menos importante que México. Pero se trata de la geografía donde más crece (un 45,7%) y la que permite que este año gane el 64,3% más, ya que en 2015 tuvo que poner a valor razonable de la participación en Garanti tras la adquisición del 14,89% adicional del capital. El efecto neto fue una pérdida de 1.113 millones que, al no estar presente este año, dispara la comparación de resultados.

En el caso de la lira no solo se trata del 'efecto Trump' —las empresas turcas tienen grandes pasivos en moneda extranjera y las importaciones del país son principalmente en dólares—, sino que la caída viene desde el golpe de Estado fallido del pasado verano. En ese momento, el llamamiento de Erdogan a la unidad nacional hizo que muchos ciudadanos que guardaban grandes cantidades de euros y dólares por miedo a las devaluaciones los vendieran para comprar liras, lo que contuvo el desplome.

Pero este apoyo se está desvaneciendo ahora, según Jonathan Eley, columnista de 'Financial Times', en parte por la tensa situación política turca y en parte por las repetidas bajadas de tipos en el país, que hacen que el diferencial con los de EEUU ya no compense la rápida depreciación de la divisa. Y las perspectivas no son halagüeñas: este movimiento no estimulará una economía que no es exportadora, sino basada en el consumo interno y en un turismo que se ha reducido por miedo a atentados. Nomura cree que la lira seguirá cayendo hasta niveles de 3,65 por dólar (actualmente se encuentra en 3,36). En 2016, acumula una caída del 15,8% frente al billete verde y del 12,9% frente al euro.

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