ESTA PARTIDA CAE EN EL TERCER TRIMESTRE

Bankinter demuestra que la banca no puede subir mucho más las comisiones

La supuesta vía de salvación de los resultados de la banca, el cobro masivo de comisiones, está demostrando que puede tener menos recorrido del que se creía

Foto: La consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa (EFE)
La consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa (EFE)

Es el nuevo mantra del sector bancario: en un mundo de tipos negativos, donde la banca no gana dinero con la diferencia entre los depósitos y los créditos, no hay más remedio que cobrar comisiones a los clientes para salvar las cuentas de resultados. Sin embargo, las cifras del tercer trimestre publicadas ayer por Bankinter -el banco con mayor dependencia de las comisiones- demuestran que esta vía de ingresos no tiene tanto recorrido como muchos aseguran; de hecho, parece que empieza a agotarse.

Precisamente, los analistas han destacado como el punto más negativo de los resultados del más pequeño de los bancos del Ibex la evolución de las comisiones. Goldman Sachs opina que la previsión del banco de que esta partida crecerá "en la zona de un solo dígito bajo" (por debajo del 5%) "supone un cambio negativo en sus provisiones, ya que implica que -en base comparable- los ingresos por comisiones bajarán respecto al año pasado". De hecho, en el segundo trimestre dijo que esperaba un crecimiento de "un solo dígito medio".

¿A qué se debe este frenazo? Desde la entidad señalan un primer problema de rentabilidad de los inversores: las comisiones que más pesan en Bankinter son las relacionadas con mercados -fondos de inversión, sicav, gestión de carteras, broker, etc.- y, si los inversores tienen pérdidas como ocurre este año en la mayoría de los casos, se reduce la base sobre la que se aplican dichas comisiones. Y, por supuesto, desaparecen las de éxito (ligadas a la rentabilidad) en aquellos productos que las tienen.

Imagen de una de las oficinas de Banco Madrid (Reuters)
Imagen de una de las oficinas de Banco Madrid (Reuters)

Pero hay más. "La época dorada de la captación de los clientes que salían de las entidades intervenidas se ha acabado. Los clientes de banca privada y personal [los de patrimonios altos y medios-altos] que se fueron de Bankia, de las cajas nacionalizadas o que se quedaron en la calle con el cierre de Banco Madrid se buscaron una nueva entidad, lo que hizo crecer el patrimonio y las comisiones de los demás. Ahora ese movimiento ya ha concluido, ya no hay salidas masivas de ninguna entidad, y por tanto es más difícil captar nuevos clientes y nuevo patrimonio", explica un experto en este mercado.

De depósitos a fondos

Finalmente, hay otro factor que no debe menospreciarse, según las diferentes fuentes consultadas: el traspaso de muchos clientes tradicionales de depósitos a fondos de inversión ante la nula rentabilidad de sus productos de toda la vida; y, además, a fondos con riesgo, precisamente para mejorar sus ganancias. En vez de alcanzar ese objetivo, muchos han perdido dinero con las caídas de la bolsa de este año y el pasado, y no estaban preparados para ello porque su perfil no era ése. En consecuencia, se han salido a toda prisa de estos productos con la consiguiente reducción de las comisiones para las entidades (y aumento de la volatilidad del mercado). Algo que se ha puesto de manifiesto en las Round Table de Cotizalia de este año.

Los bancos pueden cobrar comisiones por muchos más conceptos: por apunte en cuenta, por transferencias, por recibos, por mantenimiento, por tarjetas, etc. Y forrar de comisiones los nuevos préstamos que conceden. Una práctica que Gonzalo Gortázar, CEO de CaixaBank, consideraba lícita en su reciente participación en el Foro de Alta Dirección de El Confidencial y PwC: estos conceptos eran gratis cuando los bancos rentabilizaban al cliente por otras vías; pero como ya no pueden obtener esa rentabilidad, deben cobrarlos porque tienen un coste que ya no puede asumir la entidad.

Ahora bien, esto tiene el problema (para los bancos, es una ventaja para los clientes) de la fuerte competencia en el sector. Si un banco impone un montón de comisiones nuevas o sube las ya existentes, se arriesga a que sus clientes se fuguen en masa a otras entidades. Para evitarlo, Gortázar explicó que existen vías que no requieren cobrarle: incrementar la vinculación, es decir, que el cliente adquiera más productos y servicios que compensen los costes que ocasiona su operativa normal.

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