EVITA LOS RIESGOS DE FUSIONARLA CON UN FONDO

La última esperanza para salvar su sicav: convertirla en una SL y ver qué pasa

Las vías utilizadas hasta ahora para salvar las sicav del previsible endurecimiento de su fiscalidad tienen cada vez más obstáculos. Pero hay una salida que está cobrando fuerza

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Los propietarios de sicav andan desesperados buscando una fórmula para librarse del empeoramiento de su tratamiento fiscal que todo el mundo da por hecho en cuanto haya Gobierno. El problema es que las dos vías más utilizadas hasta ahora -la fusión con un fondo de inversión o llevarse el vehículo a Luxemburgo- afrontan grandes incertidumbres que pueden acabar haciendo que el remedio sea peor que la enfermedad. Ante esta situación, está cobrando fuerza una tercera vía que a priori parece absurda, pero que tiene bastante sentido: excluir la sicav de cotización y transformarla en una SL (sociedad limitada) normal.

Parece absurda porque, al dejar de ser sicav, su propietario renuncia a las ventajas fiscales (tributar al 1% por los beneficios en vez de al 25%); es decir, para ese viaje no hacen falta alforjas, porque de lo que se trata es de salvar los beneficios tributarios. Pero pensemos un poco. La mayoría de las sicav está en pérdidas este año porque las bolsas europeas siguen en negativo pese a sus intentos de recuperación. En consecuencia, no deben tributar por los beneficios (no tienen), sino que lo que generan es un crédito fiscal, una base imponible negativa, para desgravarse en la declaración de los próximos años. Y siempre será mayor ese crédito si se genera a un tipo del 25% (al que tributa la SL) que al del 1% de las sicav. Ya tenemos ahí la primera ventaja.

Panel informativo en la Bolsa de Madrid (EFE)
Panel informativo en la Bolsa de Madrid (EFE)

La segunda es que supone una salvaguarda perfecta contra Hacienda, que no puede acusar al titular de hacer un cambio exclusivamente por motivos fiscales. La idea es mantenerse así un tiempo (un año como máximo) hasta ver exactamente cómo queda el nuevo régimen de las sicav. Y entonces tomar la decisión más conveniente: volver a transformar la sociedad en sicav, llevársela fuera, fusionarla con un fondo o dejarla como una SL. 

Miguel Ángel Albadalejo, socio de fiscalidad en la consultora RSM, explica que "hay mucha gente que tenía una sicav porque era un signo de estatus, como la finca o el barco. Pero una sicav es un Ferrari, y la mayoría de la gente no necesita un Ferrari. Si uno no se dedica a invertir activamente y tampoco tiene grandes plusvalías, probablemente hay soluciones mejores. Así que parece razonable salirse, ver qué pasa con la legislación, y luego decidir sin riesgo de que Hacienda te inspeccione".

Todo el mundo da por hecho el cambio fiscal

Esta opción surge ante el convencimiento generalizado de que el próximo Gobierno que, tal como todo indica, se formará a finales de mes no tendrá más remedio que modificar la normativa de las sicav por la presión de Ciudadanos y del PSOE. De momento, en el acuerdo PP-Ciudadanos ya se incluía que, para la cuenta del mínimo de 100 partícipes para que se considere institución de inversión colectiva, cada inversor debe poseer al menos el 0,55% del capital de la sociedad.  Pero la formación naranja también pretende devolver la competencia de supervisión a Hacienda (Zapatero se la traspasó a la CNMV), algo que endurecería todavía más su tratamiento.

Ante esta certeza, los perjudicados han adoptado dos soluciones. La más habitual (van 186 casos este año) es la fusión de la sicav con un fondo, pero esta opción se ha encontrado con una advertencia de la  Dirección General de Tributos de que, "si el principal motivo de esta operación es acceder a ese diferimiento en caso de que resultará de aplicación, se entendería que la misma no es económicamente válida, por cuanto conllevaría principalmente una ventaja fiscal, cuestión que podrá ser analizada por los órganos de comprobación". Es decir, que la Agencia Tributaria inspeccionará cada caso y determinará si el motivo de la fusión es únicamente fiscal o no.

Luxemburgo tampoco es la panacea

Ciudadanos caminan por el centro de Luxemburgo. (Reuters)
Ciudadanos caminan por el centro de Luxemburgo. (Reuters)

Por tanto, existe un elevado riesgo de que determine que una sicav se fusiona por motivos fiscales, y eso obligaría al propietario a tributar por las plusvalías acumuladas o a permanecer durante cuatro años en un fondo que gestiona un tercero y que él no controla, hasta que prescriba la supuesta infracción. De ahí que algunos grandes bancos privados internacionales hayan frenado estas fusiones. 

La otra solución es llevarse la sicav a Luxemburgo, donde en teoría está al margen de las garras de la Hacienda española, ya que el vehículo estará armonizado según los estándares europeos (UCIT). Sin embargo, también hay riesgo: una directiva sobre elusión fiscal de julio de este año, que España debe trasponer antes de 2018, deja en manos de los Estados miembros aplicar la transparencia fiscal internacional a las personas físicas, es decir, imputar a la persona las rentas que reciba el vehículo y obligarle a tributar por ellas en España. Si Ciudadanos impone sus tesis, España puede ejercer esta facultad y echar por tierra la aparente seguridad de los que se han llevado su vehículo al Gran Ducado.

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