las entidades DOMINAN TOTALMENTE EL MERCADO

Los inversores creen que el comercial o el presidente del banco gestionan sus fondos

El observatorio de Inverco arroja un desconocimiento abrumador de los fondos por parte de quienes invierten su dinero en ellos, que los compran porque se los ofrece el banco

Foto: Conclusiones sobre inversión
Conclusiones sobre inversión

¿Usted sabe quién gestiona el dinero que ha metido en un fondo de inversión? Pues la mayoría de los partícipes de estos productos no tiene ni la más remota idea. El 19% piensa que el que toma las decisiones de inversión es el comercial del banco que le vendió el producto, el 12% reconoce directamente que no lo sabe y un pasmoso 28% cree que lo gestiona "el responsable de la entidad", es decir, el presidente del banco. Vamos, que Ana Botín o Francisco González están comprando y vendiendo acciones con los ahorrillos que ha despositado.

Este es uno de los múltiples datos desoladores que deja el Observarotio de Inverco, una encuesta realizada por la patronal de las gestoras de fondos de inversión entre los ahorradores que tiene su dinero metido en estos productos (por cierto, sólo el 34% sabe que las entidades tienen equipos de gestores profesionales para manejar los fondos). El desconocimiento abrumador de los fondos es algo que se ha reflejado en otros estudios, como uno que realizó ING a nivel europeo. 

El de Inverco demuestra que la mayoría invierten en fondos porque es lo que les vende su entidad bancaria, no porque conozcan el producto o le encuentren alguna ventaja especial. El control absoluto de este mercado de 376.213 millones por la banca se evidencia en que el 70,9% reconoce que contrata los fondos a través de su banco. Tan sólo el 18,7% lo hace mediante la web de la gestora (no distingue entre las de los bancos y las independientes) y el 16,3% invierte a través de un asesor personal (básicamente los clientes de banca privada, es decir, los altos patrimonios).

Un pírrico 7,2% accede a las plataformas de fondos online, donde se supone que se puede encontrar la mayor oferta y se puede comparar entre productos. Y es que las nuevas tecnologías son un cuerpo extraño en este mundo: sólo usa las 'app' para el móvil el 2,4%, y menos del 10% sigue a su gestora en alguna red social.

Ni siquiera conocen las ventajas fiscales

El desconocimiento del producto por parte de sus compradores se evidencia en otros aspectos concretos. Por ejemplo, un 42% no sabe si perdería su dinero en caso de que su entidad quiebre; es más, el 10% cree que sí lo perdería. Aquí sorprende que este porcentaje sube al 14% en el caso de los inversores con un perfil dinámico, que en general tienen un conocimiento superior a la media. Esto se puede deber al susto de Banco Madrid, donde el patrimonio de los fondos estuvo a punto de acabar en la masa concursal y la CNMV tuvo que aprobar una nueva norma deprisa y corriendo para evitarlo.

Más llamativo todavía es que la inmensa mayoría de los partícipes no tiene ni la más remota idea de la principal ventaja de los fondos: la fiscalidad. Estos productos tienen exactamente los mismos privilegios que las sicav, que la opinión pública considera un "chollo" sólo al alcance de los ricos. Pero casi nadie lo sabe. Según esta encuesta, un 60% no sabe que el tratamiento fiscal de los fondos es mejor que el de los depósitos, cifra que se eleva hasta el 67% si se comparan con las acciones y hasta el 78% cuando se compara con los bonos.

Pero quizá lo más preocupante sea la confianza ciega de los clientes en los empleados de la sucursal, ya que el 64% no se lee el folleto del fondo antes de firmar su adquisición, esto es, no es consciente de los riesgos, las comisiones, la política de inversión, etc. Al menos, un 54% asegura que lo ha hojeado y un 10% directamente firma sin leer nada.

El mejor mundo posible para los bancos

Como es tristemente sabido, esta confianza absoluta (o falta de responsabilidad del cliente bancario, según se mire) es la que ha conducido a escándalos como los de las preferentes y otros productos que se han vendido en las redes de oficinas bancarias pese a no ser adecuados para los minoristas. Un riesgo que ahora vuelve a repetirse con la colocación masiva de productos estructurados, como ha alertado El Confidencial en varias ocasiones. 

Pero se trata del mejor mundo posible para los bancos, ya que pueden vender lo que les convenga a ellos en cada momento y, sobre todo, cobrar unas comisiones mucho más altas que la media europea, algo a lo que les ayuda la norma española que obliga a dar la rentabilidad neta de comisiones (es decir, no hay que explicitar lo que se lleva el banco).

Esto también explica la resistencia del sector a la entrada en vigor de la directiva europea MiFID 2, que les obligará a desglosar estos costes (la banca defiende sin empacho su opacidad). De momento han conseguido retrasarla un año y están presionando a la CNMV para que la adapte "a la española". Aunque, después de ver los datos del Observatorio de Inverco, quizá sea ingenuo confiar en que la nueva norma va a mejorar la situación. Probablemente, los clientes tampoco se lean la información sobre cuánto les cobra el banco.

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