LAS POSICIONES CRECEN HASTA EL 4,23% DEL CAPITAL

El plan de rescate de Abengoa no convence: los bajistas vuelven a atacar el valor

Después de varias semanas de respiro, Abengoa vuelve a ser objeto de deseo de los bajistas ante las incertidumbres sobre la ejecución de su plan de rescate

Foto: Una torre de la planta solar de Abengoa en Sanlúcar la Mayor (Reuters)
Una torre de la planta solar de Abengoa en Sanlúcar la Mayor (Reuters)

La alegría dura poco en casa del pobre. Tras la recuperación de la cotización por las expectativas de que Abengoa se salvara del concurso de acreedores, la confirmación del plan de rescarte la semana pasada ha traído una recaída del valor. Y lo que es peor, un nuevo aumento de las posiciones cortas (bajistas) después de una constante reducción de las mismas desde mayo. Estos inversores apuestan porque el plan finalmente no saldrá adelante y que el valor volverá a hundirse.

Como adelantó El Confidencial, este rescate exige unas quitas medias del 70% y una inyección de capital de 1.170 millones, 945 millones de los fondos y el resto de los bancos; los primeros se quedarán con el 30% del capital, los segundos con el 55% y los antiguos accionistas -capitaneados por los Benjumea- con el 5%. También exige la venta de sus principales activos, entre ellos el 40% que Abengoa aún posee en la filial norteamericana Atlántica Yield, y unos tipos de interés del 17,5% que casi nadie considera realistas.

Evolución de la cotización de Abengoa en el último año. (Bloomberg)
Evolución de la cotización de Abengoa en el último año. (Bloomberg)

Pero hay dos grandes obstáculos para que salga adelante. El primero es que está supeditado a la resolución de una serie de litigios, sobre todo en Brasil y México, que hoy por hoy están muy lejos de resolverse a favor de la compañía sevillana. Y el segundo es que necesita la adhesión del 75% de la deuda total de la empresa para que el juez levante el preconcurso; si no se alcanza ese porcentaje, entrará en la antigua suspensión de pagos -que sería la mayor de la Historia de España- y, casi con toda seguridad, acabaría en liquidación.

Y los bajistas consideran que existen elevadas probabilidades que alguna de estas dos condiciones no se cumpla, lo que en teoría debería provocar un nuevo desplome de su cotización. O, al menos, que en las próximas semanas surjan dudas sobre ese cumplimiento que hagan caer la cotización, con el consiguiente beneficio para ellos. De ahí que los cortos crecieran la semana pasada desde el 4,070% hasta el 4,23% del capital. Destaca la aparición del fondo Kite Lake Capital Management con el 1,03% de las acciones en posiciones bajistas.

Fin de la recuperación en bolsa

Después de la fortísima recuperación del 28,42% en junio, Abengoa (las acciones B, que eran las que estaban en el Ibex) recayó el 9,02% en julio y la semana pasada aceleró esta caída hasta alcanzar el -9% en lo que va de agosto. En todo caso, como se aprecia en el gráfico, sigue a años luz de los niveles en que se encontraba antes de reconocer su crítica situación en noviembre.

El expresidente de Abengoa, Felipe Benjumea (d), en una de sus comparecencias en la Audiencia Nacional (EFE)
El expresidente de Abengoa, Felipe Benjumea (d), en una de sus comparecencias en la Audiencia Nacional (EFE)

Por otro lado, la presentación de un plan de salvación tan complejo y al que ha costado tanto llegar fue recibida prácticamente con bostezos por parte de los analistas, que apenas han dedicado breves notas al mismo en el que simplemente constatan las condiciones citadas. La época del año influye, pero en todo caso demuestra el escaso interés por la empresa de la comunidad inversora.

Por último, Abengoa no sólo afronta problemas para lograr la aprobación de los acuerdos alcanzados con sus acreedores. También se enfrenta a un importante conflicto laboral fruto de los 11 ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo)  que ha puesto en marcha para reducir los costes laborales y de que los trabajadores aún no han cobrado los atrasos ni la extra de verano. Pero estas medidas parecen insuficientes dadas las condiciones del plan, por lo que los sindicatos temen que en las próximas semanas pongan en marcha ERE, es decir, despidos que recorten de forma drástica su plantilla en todo el mundo.

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