commerzbank y monte dei paschi, detonantes

Si los test de estrés de la banca fueron tan buenos, ¿por qué se hunde en bolsa?

Las bolsas europeas se vinieron abajo el martes arrastradas por un durísimo castigo a los bancos. ¿Pero no habían salido muy bien los test de estrés? ¿Por qué caen entonces?

Foto: Sede central del Commerzbank en Fráncfort. (Reuters)
Sede central del Commerzbank en Fráncfort. (Reuters)

El viernes pasado a las 22 horas, todo eran felicitaciones: los test de estrés de la banca europea habían demostrado una resistencia mayor de la esperada del sector ante una posible nueva crisis. Salvo el desahuciado banco italiano Monte dei Paschi di Sienna, todo el mundo sacaba buenas notas. Hasta el Deutsche Bank, sobre el que había grandes temores por sus múltiples problemas, sus despidos y sus malos resultados, salía mejor parado que su rival Commerzbank. Sin embargo, el lunes no hubo demasiada euforia en el mercado. Y el martes se desató directamente el infierno en las cotizaciones del sector en bolsa.

Así, el citado Commerzbank -que dio un 'profit warning'- se hundió el 9,19% y el Deutsche se dejó el 4,83%. Pero la verdadera sangría se produjo en Italia, donde el Monte dei Paschi sufrió un desplome del 16,1% pese a la buena acogida inicial de su plan de rescate presentado el mismo viernes, seguido por la Banca Popolare dell'Emilia Roagna (-12,36%), la Banca Popolare di Milano (-10,29%) y Banco Popolare, la fusión de varias antiguas cajas de ahorros (-10,12%).

Las entidades españolas no se quedaron al margen, con castigos del 5,37% para CaixaBank, del 5,35% para el Popular (que vuelve a estar por debajo del precio de la ampliación), del 5,32% para el Santander, del 4,97% para el Sabadell, del 4,87% para BBVA y del 4,41% para Bankia. Estas caídas, sumadas al 3,82% que se dejó Telefónica, provocaron que el Ibex sufriera la mayor caída de Europa, del 2,77%, con lo que perdió los 8.500 puntos en que había aguantado todo julio y cerró en 8.277.

¿A qué se debe este hundimiento si los test de estrés salieron tan buenos? Al menos cinco factores lo explican y auguran que la situación no tiene pinta de mejorar a corto plazo:

1. Los test de estrés no son demasiado fiables

Aunque los analistas y las agencias de 'rating' han celebrado de forma unánime los resultados del ejercicio, ayer The Banker advertía de que éstos son tan fiables como el escenario adverso en que se basaba el ejercicio. Y éste era bastante suave, ya que "en la vida real, el golpe sería más duro y más rápido". Por tanto, los exámenes no sirven para saber qué pasaría en caso de una crisis de verdad. Además, el blog de Unicorp (la gestora de fondos de Unicaja) ponía el dedo en otra llaga: los test no medían los riesgos para la rentabilidad del negocio en un entorno de tipos negativos como el actual, que amenaza con continuar todavía bastante tiempo. Y ése es el peligro más real que afronta el sector, como ha quedado patente en los malos resultados semestrales de la banca española. En este entorno los bancos no ganan dinero y, sin beneficio, no pueden porovisionar los activos morosos o adjudicados sin acabar entrando en pérdidas.

El presidente del BCE, Mario Draghi. (Reuters)
El presidente del BCE, Mario Draghi. (Reuters)

2. No es sólo Italia... también Alemania

Esta falta de rentabilidad con los tipos de interés en negativo es lo que explica la advertencia del Commerzbank de que no podrá cumplir sus objetivos de beneficios ('profit warning'). Esta noticia fue como un aldabonazo que hizo que muchos se dieran cuenta de que no estamos ante un problema puntual de un banco pequeño (Monte dei Paschi), ni siquiera de un país (Italia), sino de algo mucho más grave que afecta a todo el continente. Y en especial, a los gigantes alemanes. No hay que olvidar el batacazo que sufrió el mercado cuando temía que Deutsche Bank sufriera un colapso al estilo de Lehman Brothers en febrero, cuando el Ibex llegó a 7.700 puntos.

3. Parece que no habrá dinero público en Italia

Hasta ahora, las cotizaciones del sector en Italia habían aguantado (salvo Monte dei Paschi) porque se esperaba un rescate con dinero público tal como pretendía el primer ministro Matteo Renzi. hasta el propio presidente del BCE, Mario Draghi, se había mostrado favorable a esta solución. Pero Alemania se oponía furibundamente, y el plan de salvación del banco de Siena presentado el viernes no incluye ayudas de Estado más allá del traspaso a su banco malo (Atlante) de sus activos tóxicos. Consiste en una inyección de 5.000 millones a repartir entre sus accionistas y los bancos sanos transalpinos. Y si no hay dinero público para el más pequeño, menos aún para los grandes. Eso implica que los accionistas actuales tendrán que asumir pérdidas, probables ampliaciones de capital -hay muchos rumores sobre Unicredit- , en todo caso, la solución será mucho más larga y complicada que un rescate a la española.

El director financiero del Popular, Francisco Sancha, presentó sus resultados tras la destitución del CEO. (EFE)
El director financiero del Popular, Francisco Sancha, presentó sus resultados tras la destitución del CEO. (EFE)

4. En España vuelven los temores

Precisamente, nuestro rescate de las cajas con 41.000 millones de dinero público y el de los bancos con miles de millones de accionistas privados parecía que debaja a la banca española a salvo de peligro. De hecho, el sector insiste en que el efecto contagio desde Italia no tiene sentido porque nosotros estamos mucho mejor. Sin embargo, los resultados semestrales del sector en general han sido muy malos y muestran que, al igual que el Commerzbank, nuestras entidades sufren mucho con tipos negativos. A lo cual se añaden problemas puntuales como el Brexit para Santander, la necesaria limpieza de balance del Popular tras la ampliación (que aún no ha empezado) o las pérdidas latentes de Caixabank en Repsol, amén de la OPA sobre el portugués BPI y la probable ampliación de capital que conllevará. Aunque no hay temor a una repetición de 2012, estos factores bastan para espantar a los inversores.

5. Nadie quiere tener bancos en cartera

Al final, en bolsa todo se reduce a la oferta y la demanda, a si la gente quiere comprar o vender. Y ahora mismo, nadie quiere comprar bancos. Ninguna de las gestoras de fondos que han hecho presentaciones estratégicas recomienda el sector (salvo casos muy puntuales). Un 'trader' institucional comenta que "no hay prácticamente interés en invertir en bolsa en estos momentos y, desde luego, nadie quiere ver a los banco ni en pintura". Con este panorama, cualquier rebote -como el que vimos tras el Brexit- dura poco, ya que está motivado más por el cierre de posiciones bajistas que por la toma de posiciones alcistas. Y, en el momento en que hay cualquier noticia negativa, el dinero sale en estampida y provoca duras caídas como las de ayer. Mientras no cambie esa actitud, no hay muchas esperanzas. Y no se ven demasiados detonantes para que cambie a corto plazo. 

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