GOIRIGOLZARRI LANZA EL DEBATE

La abultada paga de los banqueros afronta el rechazo de los inversores

El sueldo de los directivos de banca vuelve al primer plano. Cada vez más inversores cuestionan que se mantenga en niveles precrisis pese a las pérdidas de los accionistas

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José Ignacio Goirigolzarri ha dicho esta semana en público lo que muchos afirman en voz baja: que las retribuciones de los directivos y consejeros de banca deben ajustarse a la rentabilidad del sector, es decir, bajar. Este discurso está cada vez más extendido entre los inversores, que han sufrido fuertes pérdidas debido al desplome de los valores financieros en los últimos años, y que entienden que los gestores deberían asumir su parte en el desastre en vez de seguir ganando lo mismo, o incluso más, que antes de la crisis.

Según el responsable de un boutique de banca privada, "los bancos ha reducido mucho personal pero muy poco el nivel salarial de los que siguen trabajando". En especial, el de los directivos y presidentes, que son los principales responsables de la mala marcha de las cuentas de las entidades. Según los datos de la EBA (Autoridad Bancaria Europea por sus siglas en inglés), en España hay 119 banqueros con una retribución superior al millón de euros al año. Son muchos menos que en Reino Unido, donde hay 2.926 directivos con sueldos millonarios; pero la remuneración media en España es de 2,39 millones, superior a la media europea de 1,9 millones.

José Ignacio Goirigolzarri, en el Foro del Consejero donde criticó la remuneración de los banqueros (EFE)
José Ignacio Goirigolzarri, en el Foro del Consejero donde criticó la remuneración de los banqueros (EFE)

Según el presidente de Bankia, "las remuneraciones han sido tradicionalmente altas porque las rentabilidades del negocio también lo eran. Pero ahora, cuando la rentabilidad es baja, estas retribuciones deben acompañar esta caída". Los inversores consultados señalan que no sólo se trata de volver a alinear los intereses de los gestores con los de los accionistas, sino de una cuestión social, ya que la banca cuenta con la red de seguridad de que será rescatada con dinero público si quiebra. En este sentido, Goirigolzarri añadió que "tenemos que hablar sobre cuál es el contrato que la empresa va a tener con la sociedad en el siglo XXI".

Indemnizaciones por las nubes

En el sector han sentado bastante mal las palabras del banquero vasco, al que algunos acusan de "ventajismo" puesto que él ya tiene su sueldo limitado a 500.000 euros anuales y puesto que su entidad es la que se ha llevado la parte del león del rescate público del sector. Pero otro gestor de fondos responde a este argumento que "precisamente, Goirigolzarrí demuestra que se puede hacer buena banca pese a las limitaciones salariales". 

Y no sólo se trata de los directivos altos o intermedios, sino también de los empleados de base. Así se evidencia en los ERE (expedientes de regulación de empleo) acometidos en las entidades más débiles adquiridas por otras más fuertes: en ningún caso se han pagado las indemnizaciones mínimas exigidas por las reformas laborales -ni la de Mariano Rajoy ni tampoco la de José Luis Rodríguez Zapatero- y se han llegado a ofrecer verdaderas bicocas como en el caso de Banca Cívica, donde CaixaBank ofreció a 1.500 trabajadores 45 días por año con un tope de 42 mensualidades o 300.000 euros.

Manifestación de trabajadores de Banca Cívica en Burgos en 2012 (EFE)
Manifestación de trabajadores de Banca Cívica en Burgos en 2012 (EFE)

 

Los fondos soberanos abanderan la ofensiva

Estos privilegios salariales del sector son los que están ahora en el punto de mira. Los primeros que han alzado la voz son los fondos soberanos (que invierten el superávit público de algunos países, habitualmente productores de petróleo), con el de Noruega a la cabeza; este vehículo es uno de los más activistas y que más tiene en cuenta factores éticos o ambientales a la hora de decidir sus inversiones. En Reino Unido, un organismo llamado Institute of Business Ethics también está presionando a los gestores de fondos para que se opongan a las remuneraciones excesivas de los ejecutivos de las empresas en las que están presentes.

Pero esta ofensiva se encuentra con un insospechado aliado de los banqueros: los gestores de fondos. La idea es que, si ellos cuestionan el sueldo de los ejecutivos de las compañías de las que son accionistas, sus propios partícipes podrían hacer lo mismo con sus emolumentos, que tampoco son precisamente modestos. Así que mejor no abrir ese melón, piensan algunos de los principales gurús de la inversión. De hecho, en EEUU el gigante BlackRock ha recibido muchas críticas porque en el 97% de las empresas en las que participa aprueba sin rechistar la propuesta de remuneración del consejo.

La cuestión de las juntas de accionistas va más allá de los fondos. "Los minoristas normalmente no van a las juntas y delegan el voto. ¿Y dónde lo delegan? En las sucursales del banco, donde el director cobra un bonus por conseguir esas delegaciones", ya que sirven para garantizar a su jefe que el máximo órgano de gobierno de la entidad aprobará sin problemas su salario, según un exalto directivo de un banco. Todos contentos.

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