el comité técnico se reúne mañana

El Ibex 35 prepara una criba para diciembre con las constructoras en la rampa de salida

La escasa capitalización sitúa a las constructoras en la rampa de salida del Ibex 35, pero la criba real del índice selectivo bursátil no tendrá lugar hasta el mes de diciembre

Foto: Villar Mir (OHL) y Carlos Slim (FCC).
Villar Mir (OHL) y Carlos Slim (FCC).

Entrar o salir del Ibex 35, aparte de la reputación corporativa que otorga, supone un extraordinario ‘chute’ en la cotización de cualquier sociedad cotizada que los analistas estiman en no menos de un 10% dada la vinculación de muchas carteras de fondos de inversión referenciadas al célebre índice selectivo de bolsa. No es de extrañar que, en estas circunstancias, existan todo tipo de presiones no tanto para entrar sino más bien para evitar una salida que pueda, en sentido negativo, provocar una caída automática de valores venidos a menos pero que todavía gozan del prestigio que adorna su antigua alcurnia.

Algo de esto sucede ahora con algunas de las grandes constructoras que han sido santo y seña del mercado bursátil durante los últimos años pero que de un tiempo a esta parte tienen que batallar en los distintos frentes derivados de la gran crisis inmobiliaria. No es sólo la atonía de la inversión pública ni la caída de los precios en el mercado del ladrillo. La limpieza de ‘sangre’ derivada del ajuste de capacidad y la reducción del balance a través de la refinanciación de deudas ha supuesto también una importante factura en los volúmenes de capitalización de empresas que han reducido peligrosamente su nivel de ponderación en el Ibex 35.

El presidente de Sacyr, Manuel Manrique. (EFE)
El presidente de Sacyr, Manuel Manrique. (EFE)

La primera en abandonar el grupo de élite fue Abengoa el pasado mes de diciembre, cuyo puesto fue ocupado por la socimi Merlin Propertis de Ismael Clemente. Un relevo que sirvió como aperitivo de una reestructuración generalizada que tiende a modificar el cuadro de honor bursátil dando entrada a entidades de nueva creación en lo que algunos observadores del mercado consideran como una selección natural y acompasada al ritmo de cambio de la economía española. Otra cosa diferente es lo que puedan pensar el resto de constructoras que entonces se salvaron por los pelos pero que a día de hoy siguen en la rampa de salida del suculento índice selectivo.

La situación afecta principalmente a Sacyr y OHL, dos ilustres del viejo corro de la construcción, que siguen defendiendo a trancas y barrancas el pabellón de la ‘marca España’ en los mercados internacionales pero que en España no pasan por su mejor momento. En ambos casos los niveles de capitalización media ponderada en relación con la capitalización total del Ibex 35 se sitúan bastante por debajo del 0,3%, que es el umbral mínimo necesario que exige el Comité Asesor Técnico presidido por Blas Calzada para formar parte del distinguido cónclave empresarial. Algo parecido puede ocurrir también con FCC cuando Carlos Slim culmine su opa sobre la antigua empresa de la familia Koplowitz, reduciendo notablemente su ‘free float’ en bolsa.

Cellnex es la principal candidata a entrar en el templo bursátil pero no se descarta que su ingreso tenga que esperar todavía otros seis meses

Los encargados de dictar sentencia se reúnen este jueves para dilucidar los eventuales cambios con Cellnex como principal candidata para entrar al templo bursátil. La compañía de comunicaciones cuenta con una ponderación en el índice del 0,6% producto de una capitalización media ajustada de 2.800 millones de euros. Unos requisitos suficientes para obtener la acreditación, pero que ya fueron certificados hace seis meses cuando la filial de Abertis se quedó con las ganas en medio de las críticas que generó la salomónica decisión de los responsables bursátiles. En aquel momento sólo hubo valor de ley para expulsar a Abengoa, aprovechando que la empresa entonces controlada por la familia Benjumea acababa de presentar el preconcurso de acreedores.

El consejo de administración de la Sociedad de Bolsas salió al paso de las suspicacias con una advertencia pública en febrero que suponía el final de la política de apaciguamiento mantenida con empresas que han perdido de largo la graduación para estar en el Ibex. Los técnicos que elaboran las normas para la composición y el cálculo de los índices reconocían en que en los últimos cuatro años algunos de los valores cotizados en el selectivo han mantenido niveles inferiores a los permitidos “durante largos periodos de tiempo”. Una bula que ha sido cancelada definitivamente porque a partir de ahora “el comité asesor podrá excluir un valor componente del Ibex 35 en sus revisiones ordinarias si su capitalización media computable fuera inferior al 0,30% durante el periodo de control”.

La nueva norma se impone con una salvedad en forma de lo que podría entenderse como un periodo transitorio. No en vano, la comunicación oficial de la Bolsa establece que la aplicación del aviso en cuestión tendrá lugar en la reunión que los técnicos celebrarán “en diciembre de 2016 y sucesivas”. En otras palabras, los guardianes de las esencias bursátiles dieron un margen hasta finales de año para que todos los valores se pusieran al día en sus posiciones de negocio y capitalización. Si se cumple la previsión es factible que en junio todo siga igual o con mínimos cambios como los ya reseñados. Eso sí, el derecho de admisión será adoptado a rajatabla a finales de año, cuando se producirá la verdadera criba del Ibex 35.  

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