¿Popular es un caso aislado o habrá más ampliaciones? CaixaBank en el punto de mira
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PERO SERÍAN PARA ACOMETER ADQUISICIONES

¿Popular es un caso aislado o habrá más ampliaciones? CaixaBank en el punto de mira

La macroampliación del Popular ha puesto los pelos de punta a los accionistas de los bancos. ¿Caso aislado? Puede haber más -CaixaBank tiene papeletas- pero para crecer

Foto: Oficina del Banco Popular en Madrid. (Reuters)
Oficina del Banco Popular en Madrid. (Reuters)

Es la pregunta que se hace todo el mundo en el mercado: después de la ampliación de 2.500 millones del Banco Popular que ha hundido el 32,51% su precio en dos días hasta mínimos históricos, ¿pueden venir más? ¿Es un caso aislado o es algo generalizado en el sector? La respuesta es doble: el Popular es un caso aislado porque es el único banco cotizado con un déficit de provisiones de ese tamaño; pero no se pueden descartar más ampliaciones, si bien por un motivo muy diferente, que sería financiar el crecimiento. En este sentido, el candidato más probable es CaixaBank, que además tiene la excusa de la OPA sobre el portugués BPI.

Respecto a la primera respuesta, el propio BCE ha confirmado el adecuado grado de cobertura de los activos problemáticos ('non performing'), es decir, crédito moroso e inmuebles adjudicados, del conjunto de la banca española. Ayer mismo, Citigroup emitió un informe en el que aseguraba que todos los bancos que cubre tienen un nivel suficiente de provisiones, aunque un tanto heterogéneo: los que tienen mayor porcentaje de hipotecas minoristas (CaixaBank o Liberbank, que es el que tiene más activos tóxicos, un 10% de su balance) disponen de unas provisiones más bajas, de entre el 40% y el 50%; Santander y Sabadell andan en torno al 55%, al igual que Bankia gracias a la limpieza de su balance con dinero público; BBVA es el que cuenta con una mayor cobertura, del 60%; y Bankinter con la menor, del 42%, aunque también es el que menos activos problemáticos tiene.

José Ramón Iturriaga, gestor del fondo Okavango de Abante Asesores (el que tenía un mayor porcentaje de su cartera invertido en Popular) coincide en que "no se pueden hacer lecturas cruzadas de la ampliación del Popular, no se han descubierto nuevos déficits de provisiones en el sistema; el problema estaba claramente identificado y no se ha extendido. La reacción del mercado lo ha dejado claro", en referencia a que, tras el impacto inicial, el resto de los bancos han dejado de caer en bolsa. Es más, a su juicio esta operación "cierra el capítulo de solvencia de la banca española y da el pistoletazo de salida a una nueva vuelta en el proceso de concentración".

Ahora bien, no todo el mundo comparte esta opinión: JP Morgan señalaba en un informe anterior al anuncio de la ampliación que la banca española todavía tiene un déficit de provisiones de 14.000 millones, motivado en gran parte por la nueva circular contable del Banco de España. De esa cifra, unos 6.700 millones corresponderían al Popular (es decir, se habría quedado corto con el saneamiento anunciado de 4.700 millones), algo más de 1.700 al Santander y por encima de 1.600 tanto a BBVA como a CaixaBank.

Ampliar para acometer adquisiciones: CaixaBank

Salvo en el caso del Popular, todos los analistas creen que las entidades podrán satisfacer estas posible provisiones adicionales con su generación orgánica de beneficios. Además, Santander, BBVA y Sabadell ya acometieron importantes ampliaciones de capital en 2015. Pero eso no descarta nuevas operaciones de este tipo, entrando en la segunda parte de la pregunta inicial. Si, como todo parece indicar, vamos a una nueva ronda de consolidación en el sector, es muy probable que los compradores tengan que apelar al mercado para mantener unos niveles de solvencia que, en el caso de los dos grandes, son inferiores a los de sus pares en Europa.

En este proceso, el que más papeletas tiene para acometer una ampliación es CaixaBank. En primer lugar, va a ser uno de los protagonistas de la consolidación: ahora mismo tiene en marcha la OPA sobre el portugués BPI y todo el mundo da por hecho que se quedará con alguna entidad más en España. En segundo lugar, el propio banco que preside Isidre Fainé ha admitido que una de las opciones que baraja es pedir dinero a los accionistas. Y en tercero, puede aprovechar la oportunidad para tapar otros agujeros como la fuerte depreciación de su participación en Repsol respecto a cómo la tiene valorada en libros.

De hecho, algunos bancos de inversión han estado sondeando a grandes inversores sobre su posible interés en una ampliación si tiene éxito la toma de control de BPI y sobre el precio que estarían dispuestos a pagar; en cualquier caso, el descuento sería siempre infinitamente menor al que ha tenido que ofrecer Popular para poder asegurar la operación. En el caso de la entidad catalana, el importe de la operación se situaría en torno a 1.500 millones.

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