¿Quiere cobrar dividendo? Tiene que comprar las acciones tres días antes
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se reduce la protección en caso de quiebra

¿Quiere cobrar dividendo? Tiene que comprar las acciones tres días antes

La entrada en vigor de la nueva norma que regula la liquidación de valores reduce la protección al inversor en caso de quiebra del broker y cambia la operativa de los dividendos

Foto: Panel informativo de la Bolsa de Madrid (Efe)
Panel informativo de la Bolsa de Madrid (Efe)

Hasta ahora, si un inversor quería cobrar el dividendo de una empresa cotizada en bolsa, le bastaba con comprar las acciones un día antes y venderlas al siguiente una vez ingresado el pago. Esto ya no es posible desde la semana pasada, con la entrada en vigor de la nueva norma de compensación y liquidación de valores:quien quiera realizar esta práctica, tendrá que comprar con tres días de antelación (próximamente sólo hará falta comprar dos días antescuando se reduzca un día el plazo de liquidación). Además, las asociaciones de consumidores alertan contra las nuevas cuentas ómnibus porque reducen la protección del inversor en caso de quiebra del broker.

Este cambio obedece a la adaptación de la normativa europea de liquidación de valores que exige que, para cobrar el dividendo, no sólo se haya ejecutado la compra de las acciones sino que se haya liquidado y que el inversor tenga los títulos en su poder (la liquidación es la entrega del dinero por parte del comprador y de las acciones por parte del vendedor). Con el actual sistema de liquidación español, se tardan tres días en tener en cartera las acciones compradas: es lo que de conoce como D+3(el día de la operación más tres). Por tanto, para recibir el dividendo, ahora será necesario que los títulos se adquieran tres días antes de que se produzca el pago. Algo que ya ha pocurrido con los pagos de Inditex y Santander.

Esto va a afectar también a la tradicional práctica española del "lavado de cupón" o de dividendo, que consiste en vender las acciones un díaantes del reparto a un inversor extranjero que no esté sometido a retención fiscal. Una vez cobrado el importe, el accionista español recompra los títulos y se ahorra el paso por Hacienda. Esto explica los enormes volúmenes de negociación que se producen en muchos valores del Ibex en los días anteriores y posteriores a la retribución al accionista. Ahora, esta práctica también tendrá que adelantarse... y retrasarse en el caso de la recompra de los títulos, porque el inversor tendrá que esperar hasta tener el dinero en su cuenta.

También será necesario comprar con esta antelación para ejercer los derechos políticos, es decir, para asistir a la junta de accionistas.En todo caso, el gestor de los mercados españoles, BME, tiene previsto reducir el plazo de liquidación de las operaciones de D+3a D+2-que también es el estándar internacional- en un plazo de un par de meses, lo que permitirá comprar los valores con sólo dos días de antelación para poder acceder al pago de dividendo.

Llegan las polémicas cuentas ómnibus

Esta no es la única consecuencia de la introducción de esta norma. También ha levantado mucha polvareda la introducción de las llamadas cuentas ómbibus, una demanda histórica de los brokers españoles pero que critican las asociaciones de consumidores porque entienden que reduce la protección del pequeño inversor. Se trata de un cambio en el sistema tradicional en nuestro país, según el cual cada cliente de un broker tiene una cuenta individual a su nombre en la que se ejecutan y registran todas sus operaciones en bolsa. Las nuevas cuentas permiten a agrupan a muchos inversores dentro de una misma cuenta, con lo que el broker puede compensar posiciones entre unos y otros, y luego asigna lo que le corresponde a cada uno.

Estas cuentas ómnibus son el estándar en el resto de Europa y EEUU, y su inexistencia en España creabaun problema tanto para los inversores españoles que querían comprar acciones fuera como, sobre todo, para que los extranjeros cobraran en España al exigírseles tener una cuenta individual a su nombre -no al del broker- en la que apuntarles las operaciones. Ahora por fin desaparece este problema y, además, este nuevo formato rebaja los costes para las entidades, con lo que teóricamente podría traducirse en una reducción de comisiones para los clientes.

¿Y si quiebra el broker?

El lado negativo es que existe un lapso de tiempo en que sólo el broker sabe de quién es cada cosa antes de asignarlas a los clientes finales. En principio, no debería haber ningún problema... salvo que el broker quiebre. Una situación que no es tan descabellada en España, donde tenemos una larga historia de concursos de acreedores de intermediarios bursátiles: la última, la de Interdin, propiedad del intervenido Banco Madrid. En esos casos, la OCU advierte de que el consumidor estará mucho más desprotegido que hasta ahora y denuncia que, aquellos que quieran mantener cuentas individualizadas, puede tener que pagar comisiones muy elevadas.

El precedente de Interdin es especialmente preocupante. Como informó El Confidencial, el administrador concursal de Banco Madrid consideró inicialmente que todos los clientes del broker estaban en una única cuenta ómnibus, por lo que les correspondían únicamente los 100.000 euros que garantiza el Fondo de Garantía de Depósitos a repartir entre todos, ya que el administrador no podía identificar los saldos individuales. Finalmente, la CNMV impidió el desaguisado, pero en el futuro puede haber nuevos casos conadministradores poco duchos en el funcionamiento de los mercados que adopten decisiones parecidas.

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