La palabra maldita es PPI: un producto irregular en Reino Unido golpea a la banca
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Santander UK, entre los bancos que vendieron ppi

La palabra maldita es PPI: un producto irregular en Reino Unido golpea a la banca

El think tank New City Agenda estima que la venta irregular de PPI (Payment protection insurance) cuesta a los bancos británicos casi 50.000 millones de euros en reclamaciones

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Imagen de cartel de una sucursal del Banco Santander en Londres

Las autoridades regulatorias británicas se han puesto serias con la comercialización de un producto bancario que venden las principales entidades británicas desde los años 90 y que aún sigue coleando. Si en España la banca se las ve y se las desea para cuadrar sus cuentas después de tener que hacer frente a escándalos como el de las preferentes, la deuda subordinada o, más recientemente, la eliminación de las cláusulas suelo, en Reino Unido, aunque los fraudes son diversos, la palabra maldita es PPI.

El PPI (Payment protection insurance) es un seguro que los principales bancos han vendido a sus clientes desde los años 90 y que se cobraba en caso de pérdida de ingresos por enfermedad o desempleo. Los reguladores británicos determinaron que este producto ha sido comercializado de forma indebida y por lo tanto las entidades tienen que hacer frente a las reclamaciones de los consumidores.

Así, todos los grandes bancos han visto cómo este producto ha golpeado sus cuentas. Lloyds, Barclays, RBS, HSBC y Santander UK, la filial en el Reino Unido del Banco Santander, tienen que asumir considerables costes por las reclamaciones en ventas del seguro de cobro.

Las costas a las que tienen que hacer frente los bancos están lastrando con dureza sus resultados. Según el 'think tank' New City Agenda, las reclamaciones por el PPI suponen algo más de 37.700 millones de libras (más de 46.600 millones de euros) de los más de 50.000 millones de libras con los que tiene que cargar la banca británica por diferentes escándalos. De esta forma, el principal quebradero de cabeza para los números de las entidades de las islas se llama PPI. Los costes de este producto, destacan desde este 'think tank', son más de cuatro veces lo que costaron los Juegos Olímpicos de Londres de 2012.

RBS, por ejemplo, señaló en febrero de este año que la compensación por la venta indebida de PPI estuvo detrás de las pérdidas registradas por valor de 2.572 millones de euros en 2015. La entidad escocesa y el resto de grandes bancos están sufriendo las consecuencias de la venta de este producto.

Los costes de este producto son más de cuatro veces lo que costaron los Juegos Olímpicos de Londres 2012

Los analistas de Citi sostienen en un informe publicado esta semana que continúan los descensos en las ganancias. En este sentido, el banco de inversión americano señala como uno de los principales riesgos los litigios y el PPI como el mayor culpable, con lo que piensa que los dividendos pueden caer para los principales bancos del país.

Santander UK también lo paga

La filial del Banco Santander registró una caída del beneficio neto del 13%. Entre las causas de esta merma en el beneficio (ganó unos 1.300 millones el año pasado), estuvieron las provisiones por las indemnizaciones a pagar en la venta abusiva de los PPI, que supuso un coste anual para la entidad de 465 millones de libras (unos 600 millones de euros).

En el informe financiero anual de 2015 firmado por la auditora Deloitte se refleja que el PPI es uno de los principales litigios de naturaleza legal que afronta el banco. A este respecto, el informe señala: "Al 31 de diciembre de 2015, la provisión anual por este concepto ascendía a 465 millones de libras (casi 600 millones de euros)", por lo que la filial británica del Santander ya se ha cubierto contra la venta del producto irregular distribuido "fundamentalmente antes de 2009", según este documento. Banco Santander afirma que el PPI dejó de comercializarse en 2010.

Desde el banco elevan las provisiones totales para las reclamaciones, que se alargarán como máximo hasta 2018, a 1.520 millones de libras (más de 1.900 millones de euros), es decir, más que el beneficio de la entidad en UK en el último ejercicio. El propio banco sostiene que es una práctica muy específica de todo el sector del Reino Unido que se venía desarrollando desde los años 90, antes de que se comprara Abbey (entidad con la que el Santander se lanzó en Reino Unido) en 2004.

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