Telefónica cede un 50% en bolsa en la era Alierta arrastrada por la crisis de las telecos
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Telefónica cede un 50% en bolsa en la era Alierta arrastrada por la crisis de las telecos

La era de Alierta al frente de Telefónica no ha sido nada rentable para los inversores que apostaron por la empresa, aunque tampoco lo ha sido para el resto de grandes telecos

placeholder Foto: Evolución de la cotización de Telefónica. (ElConfidencial.Lab)
Evolución de la cotización de Telefónica. (ElConfidencial.Lab)

Cuando César Alierta tomó el mando de Telefónica el 26 de julio del año 2000 en sustitución de Juan Villalonga, el valor cotizaba a 20,96 euros. El día anterior a anunciar su marcha, el lunes 28 de marzo de 2016, cerró en 9,72 euros. Es decir, los accionistas de la operadora han perdido el 53,6% de su dinero. Una inversión que probablemente no recuperarán durante muchos años más, aunque, en descarga del equipo gestor, hay que decir que este comportamiento está en línea con el de la media de las empresas de telecomunicaciones europeas, donde su negocio básico (la telefonía y el acceso a internet) está cuestionado.

Alierta llegó a la operadora en pleno estallido de la burbuja llamada TMT (telecomunicaciones, medios y tecnología), que Telefónica había acaparado en España con operaciones como la salida a bolsa de Terra, la entrada en Antena 3, la creación de Vía Digital o las fuertes pujas por las licencias de móvil UMTS en toda Europa. La locura por el entonces incipiente internet había llevado la cotización hasta un máximo histórico estratosférico de 28,37 euros en marzo de 2000, y a partir de ahí comenzó la caída en picado. Ya había bajado a los citados 20,96 cuando entró el nuevo presidente, pero quedaba mucho todavía por caer hasta llegar al mínimo de 7,02 euros que alcanzó el 1 de octubre de 2002.

Como se puede observar en el gráfico adjunto (donde Telefónica es la línea azul claro y el 100 es el punto en que Alierta asumió la presidencia, a efectos comparativos), sus principales competidoras europeas bajaron todavía más; el peor ejemplo es Orange, entonces France Télécom (la línea naranja), que llegó a perder más del 90% de su valor bursátil en el derrumbe posterior a la burbuja tecnológica.

A partir de ese suelo, la operadora española lo hizo mucho mejor que el resto de 'incumbents' europeas: mientras estas apenas recuperaron el 50% de lo perdido desde julio de 2000, Telefónica llegó a superar en 2007 el precio en que se encontraba cuando Alierta asumió la presidencia (es decir, superó el 100 en el gráfico), si bien siguió lejos de los máximos históricos de 2000.

Del intento de recuperar a suprimir dividendo

Entonces, Alierta estaba embarcado en una nueva estrategia de crecimiento a base de adquisiciones, tanto en otros países (Brasil, Reino Unido, Italia, China, Alemania, Chequia) como en nuevos sectores, como las redes sociales (Tuenti) o la vuelta al negocio de los media (Movistar Plus). No obstante, aquí no hay que concederle el mérito solo a la gestión de la compañía, sino también al fuerte crecimiento de la economía española inmersa en la burbuja de crédito e inmobiliaria.

La crisis financiera global y la doble recesión española dieron al traste con las esperanzas de los accionistas, a pesar de los intentos de remontada de 2009 y 2010. Los elevados precios pagados en las adquisiciones, con la altísima deuda que conllevaron, y la escasa rentabilidad de las mismas, atacaron de nuevo la cotización, influida también por la crisis del euro y al rescate bancario de España. Tan grave llegó a ser la situación que, en 2012, Alierta se vio obligado a tomar la decisión histórica de suprimir el dividendo.

Las competidoras adelantan a Telefónica

placeholder José María Álvarez-Pallete.
José María Álvarez-Pallete.

Curiosamente, esta decisión tuvo efectos balsámicos, ya que marcó un suelo para el valor -que ha vuelto a tocar en la crisis de febrero de este año-. Ahora bien, desde entonces, la cotización de Telefónica lo ha hecho peor que la de sus competidoras, hasta el punto de que ha 'empatado' con el índice Europe Stoxx Telecom (que agrupa a las principales empresas del sector de toda Europa) y ha sido superada claramente por British Telecom (línea azul oscuro).

Tampoco han ayudado a la marcha de la acción la dilutiva ampliación de capital de 3.000 millones realizada hace justo un año para adquirir la brasileña GVT, o la vuelta al dividendo pero en forma de acciones ('scrip dividend'), que también ha requerido de sucesivas emisiones de acciones que reducen el beneficio por título. Con todo ello, la pérdida acumulada por los accionistas en estos casi 16 años se sitúa en el citado 54%, y Telefónica ha pasado de ser el mayor valor del Ibex con diferencia a situarse en tercera posición, por detrás de Santander e Inditex.

El mercado recibe este martes con moderado optimismo la dimisión del ejecutivo y su relevo por su número dos, José María Álvarez-Pallete. Las expectativas se centran en su conocimiento de la compañía para resolver los entuertos que tiene encima de la mesa, como la venta de O2, la pérdida de cuota en España o la necesaria reducción de deuda.

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