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Warren Buffett, un optimismo a prueba de bombas... O ataques químicos
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carta compartida con sus accionistas

Warren Buffett, un optimismo a prueba de bombas... O ataques químicos

El 'Oráculo de Omaha' pronostica que "los niños de hoy vivirán mejor que sus padres" aunque teme las amenazas terroristas

Foto: Warren Buffett. (Reuters)
Warren Buffett. (Reuters)

No es un viejo cascarrabias. No masculla que cualquier tiempo pasado fue mejor mientras se balancea sobre su mecedora en el porche de su casa en Omaha. No. A sus 85 años, no ansía el retiro dorado que podría permitirse con su inmensa fortuna, sino que disfruta con su trabajo. Este año, junto a su socio de 93 años Charlie Munger, volverá a presidir la junta de Berkshire Hathaway (a la que puedes asistir con el concurso que hacemos desde Unience, la red social de finanzas).

No, Buffett no se deja llevar por la melancolía, sino que mira el futuro con un optimismo desbordante. Lo demostró la semana pasada en la carta que cada año a estas alturas comparte con sus accionistas, quizá el serie epistolar más leída entre la comunidad financiera, como comentaba Pablo Martínez.

El Oráculo de Omaha ha hablado: el futuro será mejor. "Los bebés que hoy nacen en America son la generación más afortunada de la historia", escribía en la misiva. "Muchos americanos creen que sus hijos no vivirán tan bien como ellos. Esta visión es totalmente errónea", añadía, quizá apuntando al mensaje del candidato republicano Donald Trump, cuyo discurso pivota sobre la recuperación de un esplendor nacional que sitúa en el pasado.

Sólo una cosa inquieta el porvenir glorioso: "Un ataque cibernético, biológico, nuclear o químico"

Buffett lo ve al revés: "El pastel a repartir por las próximas generaciones será mucho mayor que el actual", afirma, aunque reconoce que habrá una disputa feroz sobre cómo se reparten los trozos de la tarta y quienes se los comen. "Como sucede ahora, habrá luchas entre los que siguen trabajando y los que se jubilan, los sanos y los enfermos, los inversores y los trabajadores y, sobre todo, entre aquellos cuyos talentos son reconocidos por el mercado y los trabajadores decentes que no han tenido esa suerte. El Congreso será el campo de batalla, el dinero y los votos las armas", afirma.

Eso sí, también esta batalla la ve desde el optimismo: "Incluso los perdedores en esta lucha disfrutarán, como merecen, de mucho mejores bienes y servicios de los que han disfrutado en el pasado. Nada como la economía de mercado para producir lo que la gente necesita... O incluso lo que ni siquiera saben todavía que van a necesitar".

¿Y el desastre que pronostican los escépticos? ¿Y las dudas sobre la credibilidad de la Fed? ¿Y el bajo crecimiento de la economía americana pese a todos los estímulos? Buffett reconoce que "a todos nos gustaría ver una tasa más grande", pero recuerda que con una población que crece al 0,8% al año, un crecimiento del 2% supone que "en una sola generación de, digamos 25 años, la tasa de crecimiento lleva a una ganancia del PIB per cápita del 34,4%".

"Incluso los perdedores de la lucha disfrutarán, como merecen, de mucho mejores bienes y servicios de los que han disfrutado en el pasado"

Por si a alguien le quedaban dudas, el gurú aconseja no olvidar que "durante los últimos 240 años ha sido un tremendo error apostar contra América y sigue sin ser el momento de hacerlo" y pronostica que el liderazgo de EEUU en comercio e innovación seguirá dando frutos. "Las promesas de seguridad social serán cumplidas y quizá mejoradas. Y sí, los niños vivirán mejor que sus padres".

Sólo una cosa inquieta el porvenir glorioso que traza el Oráculo: "Un ataque cibernético, biológico, nuclear o químico", un riesgo que su empresa comparte con "todos los negocios de América". Recuerda Buffett lo cerca que ya estuvo de irse todo al garete con las bombas nucleares y avisa de que, aunque parezcan eventos improbables a corto plazo, pueden serlo a largo: "Si la probabilidad de que un evento ocurra a lo largo de un año es de uno entre treinta, las probabilidades de que este evento se dé en un siglo de es 96.6%".

"Las malas noticias -sentencia- es que siempre habrá gente, organizaciones y, quizá, naciones, que querrán infringir el máximo daño a nuestro país. Las formas de hacerlo han aumentado a lo largo de mi vida. La 'innovación' también tiene su lado oscuro". La cosa está en que sólo en ese evento, sólo en ese desastre, en esa catástrofe, a Buffett le valdría de poco su optimismo actual.

No es un viejo cascarrabias. No masculla que cualquier tiempo pasado fue mejor mientras se balancea sobre su mecedora en el porche de su casa en Omaha. No. A sus 85 años, no ansía el retiro dorado que podría permitirse con su inmensa fortuna, sino que disfruta con su trabajo. Este año, junto a su socio de 93 años Charlie Munger, volverá a presidir la junta de Berkshire Hathaway (a la que puedes asistir con el concurso que hacemos desde Unience, la red social de finanzas).

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