Tres semejanzas y tres diferencias del 'crash' actual con los de 2000 y 2008

¿Esto lo hemos visto antes? La caída de la bolsa actual alcanza ya proporciones de 'crash', con unas pérdidas del Ibex del 13%

Foto: Investigadores activan dispositivo experimental para lograr una fusiÓn nuclear
Investigadores activan dispositivo experimental para lograr una fusiÓn nuclear
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¿Esto lo hemos visto antes?

El desplome actual de la bolsa alcanza ya proporciones de 'crash', con unas pérdidas del Ibex del 13% en lo poco que va de 2016 y del 30% desde los máximos de abril del año pasado. Además, los principales índices presentan formaciones bajistas de máximos y mínimos decrecientes. En los últimos 20 años, las bolsas mundiales han vivido dos grandes mercados bajistas: el de 2000-2002 y el de 2007-2009. Ambos tienen importantes semejanzas con la caída actual que hacen temer una repetición de aquellos desastres, pero también hay diferencias que suponen un rayo de esperanza para los inversores, como señala Banque de Luxembourg Investments.

El 'crash' del año 2000 se debió a las excesivas valoraciones alcanzadas, aunque se circunscribían a unos pocos sectores: tecnología, medios de comunicación y telecomunicaciones. Cuando la llamada 'burbuja puntocom' estalló, estos valores hundieron los índices, pero muchos valores de otros sectores incluso subieron. Entonces, la mejor estrategia fue mirar las valoraciones y evitar los sectores donde eran excesivas.

La tendencia bajista de 2008, cuyo detonante fue la quiebra de Lehman Brothers, no fue consecuencia de las valoraciones, aunque el mercado estaba caro en su conjunto. La burbuja estuvo en la economía, concretamente en el sector inmobiliario, que se trasladó a la banca con la titulización de las hipotecas 'subprime' en EEUU y con el crédito promotor masivo en España.

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Semejanza 1. La bolsa está cara y la economía, frágil

En este inicio de 2016, la situación se parece mucho más a la de 2008 que a la de 2000, al menos en términos bursátiles. Ahora no hay ninguna burbuja en un sector particular, sino que el mercado está bastante caro en su conjunto. De hecho, a pesar de la caída que llevamos, sigue sin estar barato, si lo comparamos con unos beneficios empresariales renqueantes, aunque este fenómeno es más claro en EEUU que en Europa.

Además, ahora la situación económica global es mucho más frágil que en 2000, e incluso algunos analistas consideran que es peor que la de 2008 por la ralentización de China, que ha provocado un desplome de las materias primas y amenaza con una crisis económica global. Este miércoles, el presidente de BBVAFrancisco González, advirtió de que le quedan un par de años todavía al "proceso de ajuste actual". En el caso español, estamos todavía lejos de una recesión, pero cada vez más inversores creen que la recuperación no podrá aguantar con este panorama internacional y con la incertidumbre política interna.

 

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Semejanza 2. El sector petrolero puede repetir el papel del inmobiliario

Foto: Corbis Images.
Foto: Corbis Images.

Si en 2008 el detonante de la crisis bursátil fue el sector inmobiliario -donde las titulizaciones y el crédito fácil y barato provocaron una enorme burbuja que acabó por estallar-, ahora este papel puede corresponder al sector del petróleo. Es decir, puede provocar un efecto contagio que conduzca a una crisis generalizada. En los últimos años, muchas empresas de este sector han emitido masivamente bonos y van a tener enormes problemas para pagar los intereses (sin hablar de devolver el principal) con el crudo a los precios actuales, en torno a 30 dólares. Esa ha sido la causa de la crisis de los bonos basura ('high yield') en EEUU.

A su vez, estos bonos están en manos de fondos que, normalmente, tienen liquidez diaria. Si estos fondos sufren fuertes reembolsos de inversores asustados y no pueden vender los bonos de las petroleras a un precio razonable, tendrán que vender otros activos de mayor calidad. Esta situación también se está dando en los fondos soberanos de los países productores de petróleo, que han sido grandes inversores en bolsa en los últimos años gracias a los elevados precios del crudo y que ahora están vendiendo a marchas forzadas estas posiciones, con el consiguiente efecto bajista en las cotizaciones de las acciones.

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Semejanza 3. Enero bajista, año bajista

El tercer parecido entre 2016 y las crisis anteriores es más de carácter psicológico, pero este tipo de cosas tienen gran importancia en los mercados, que muchas veces se mueven de forma irracional movidos por dos grandes fuerzas: la avaricia y el miedo. La última vez que las bolsas sufrieron un inicio de año tan malo como el actual fue en 2008, y acabó como acabó. Uno de los aforismos más conocidos del mercado es el de "enero bajista, año bajista", que implica que el primer mes del año marca el tono del ejercicio completo (algo que se cumple en el 60% de los casos, es decir, no es una relación concluyente).

Más allá de estas cosas, lo que sí es innegable es que el año 2008 se grabó a fuego en la mente de los inversores y que está lo suficientemente cerca en el tiempo para que los que lo sufrieron sigan en activo y lo recuerden (no así el año 2000). El sufrimiento deja una huella psicológica muy honda, así que muchos gestores están vendiendo todas sus posiciones por temor a que les vuelva a pasar lo mismo que entonces. Lo cual retroalimenta la caída.

 

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Diferencia 1. Esta vez no nos ha cogido por sorpresa

Los acontecimientos de 2008 cogieron a todo el mundo por sorpresa. No hay que olvidar que hasta el BCE, entonces con Jean-Claude Trichet al frente, subió los tipos en junio porque esperaba una recuperación económica con efectos inflacionistas. Casi nadie vio venir la crisis financiera, ni mucho menos que quebrase un banco tan importante como Lehman Brothers y que iba a ser necesario rescatar con dinero público a la mitad de la banca de EEUU y de Europa (en España, nos negamos entonces y alargamos el problema hasta 2012).

Ahora todos somos conscientes de la situación, mucha gente lleva años alertando del frenazo en China y la devaluación del yuan en agosto dejó las cosas claras a quien no fuera consciente del problema hasta entonces. Lo mismo ocurre con los bancos centrales, donde tanto Mario Draghi como Janet Yellen han anunciado sus movimientos con mucha antelación: los estímulos excepcionales en el caso del BCE y la salida de los mismos para empezar a subir tipos en el de la Reserva Federal. Ahora el mercado estaba avisado.

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Diferencia 2. La caída del petróleo también genera ganadores

El hundimiento del mercado inmobiliario en 2008 solo provocó perdedores (salvo unos pocos 'hedge funds' que fueron capaces de verlo, como muestra la película 'La gran apuesta'): la banca, los contribuyentes, los inversores, los trabajadores del sector y, al final, todos los ciudadanos. En cambio, ahora el desplome del crudo no solo deja perdedores -los países productores y las compañías petroleras-, sino también ganadores: los consumidores, para los que resulta más barato llenar el depósito, lo que les deja más renta disponible para gastar en otras cosas y, al final, ayuda al crecimiento económico de los países.

Además, el volumen de bonos basura emitidos por las empresas del sector es mucho más bajo que el de la deuda 'subprime' (ya saben, las hipotecas concedidas masivamente a familias con pocos ingresos, que no pudieron devolverlas) emitida en la burbuja inmobiliaria de EEUU. Ahora estos bonos no están mayoritariamente en manos de los bancos, sino de fondos de inversión.

 

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Diferencia 3. Ahora no hay alternativas rentables a la bolsa

Finalmente, en 2008, un inversor podía estar fuera de la bolsa y obtener fácilmente una rentabilidad del 4% invirtiendo simplemente en el mercado monetario o en un activo tan seguro como el Bund alemán a cinco o 10 años. Es decir, no necesitaba arriesgar y podía evitar el hundimiento de la bolsa sin dejar de ganar dinero. Esto ya no es posible en 2016. Ahora el euríbor está a punto de entrar en negativo, con lo que los depósitos bancarios no pagan intereses, y el bono alemán a 10 años ofrece un mísero 0,28%. Y, dada la política del BCE, el escenario es que vamos a seguir en estos niveles mucho tiempo.

Esto, aunque no es 'per se' una razón para invertir en bolsa con la que está cayendo, significa que hay que valorar el atractivo de las potenciales alternativas que también tienen riesgo, aunque sea menos visible: recuerden la crisis de la deuda pública española en 2012, cuando la prima de riesgo se fue por encima de 600 puntos básicos. Y esto es mucho más importante si hablamos de deuda corporativa, donde el riesgo de impago o de quiebra es mucho mayor. El lado bueno es que los bajos tipos de los bonos incrementan el potencial alcista teórico de la bolsa... siempre que nos creamos que estos tipos son los de mercado y no que están artificialmente bajos por la intervención del banco central.

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