EXIGIRÁ VALORACIONES REALISTAS DE LAS PARTICIPADAS

El efecto Abengoa se siente en la CNMV, que pondrá el foco en proyectos y concesiones

El hundimiento de Abengoa pilló desprevenidos a los auditores y a la CNMV. Para evitar que se repita, el supervisor anuncia que pondrá el foco en proyectos y concesiones en las cuentas de 2015

Foto: Elvira Rodríguez, presidenta de la CNMV, en un desatuno informativo en noviembre (Efe).
Elvira Rodríguez, presidenta de la CNMV, en un desatuno informativo en noviembre (Efe).

Como en todos los escándalos contables de los últimos años -Pescanova y Gowex son los más llamativos-, Abengoa tenía una auditoría limpia (sin salvedades) y la CNMV no detectó nada raro hasta que estalló el escándalo, cuya dimensión real aún podemos estar lejos de conocer. Pero el supervisor que preside Elvira Rodríguez ha salido escaldado del trance y no está dispuesto a que un caso parecido le pille desprevenido.

Por eso, ha puesto como prioridad en su examen de las cuentas de 2015 que las empresas van a empezar a presentar "el tratamiento contable de los desgloses relativos a las provisiones y contingencias con el fin de mejorar la información sobre la naturaleza de cada tipo de provisión y pasivo contingente. (...) Se deben evaluar los desgloses a realizar, cuando sea material, respecto del importe de los avales recibidos y las garantías otorgadas en la ejecución de los proyectos, su naturaleza, las incertidumbres asociadas y su evolución. (...) La CNMV pondrá especial énfasis en comprobar el adecuado registro y el nivel de desglose de las provisiones y contingencias", según recoge en su 'Informe de supervisión de las cuentas anuales de las empresas emisoras' presentado este martes. 

Torre solar de Abengoa situada en Sanlucar, Andalucía. (Reuters)
Torre solar de Abengoa situada en Sanlucar, Andalucía. (Reuters)

Es decir, la CNMV no quiere que ninguna empresa -básicamente constructoras e ingenierías- vuelva a presentar unas cuentas en las que no quede claro cuál es la deuda (pasivos) asociada a los diferentes proyectos porque la deja fuera del balance, como hacía la empresa de los Benjumea hasta que al final tuvo que reconocer que dicho endeudamiento era mucho mayor del que había admitido (lo que finalmente ha acabado en el preconcurso de acreedores de la compañía). Asimismo, también exigirá que queden claras las incertidumbres y los riesgos que conllevan estos proyectos porque al final son los que provocan la imposibilidad de devolver las deudas.

Tanta importancia da a este asunto el supervisor español, que ha decidido añadirlo como prioridad a las tres fijadas por ESMA (European Secutities and Markets Authority) para la temporada de resultados actual: cómo utilizan el entorno económico las empresas para justificar sus hipótesis de valoración (se ha cuestionado el excesivo optimismo de los bancos en el futuro para apuntarse sus créditos fiscales), los flujos de efectivo y sus desgloses, y la determinación del valor razonable de los activos.

Las participadas se valoran a precio de mercado

Este último aspecto también es especialmente relevante para la CNMV, puesto que muchas empresas y entidades financieras calculan el valor razonable de sus activos de formas bastante discutibles. Así, exige que este cálculo se haga, para los activos no financieros (como los inmobiliarios), "maximizando el uso de inputs observables de mercado y minimizando la utilización de inputs no observables, desarrollados internamente. Asimismo, cuando estén disponibles, deberán utilizarse los precios cotizados en un mercado activo sin ningún ajuste".

El supervisor se refiere a los numerosos casos en que las participaciones de una empresa en otra cotizada no se valoran por su precio de mercado, sino por lo que en teoría debería valer la compañía según un "experto independiente". Los ejemplos son numerosos en nuestro mercado: las participaciones de Sacyr y Caixabank en Repsol, la de OHL en Abertis, la de Telefónica en Indra, etc. En todos los casos, se trata de evitar tener que provisionar (y apuntarse como pérdida) la diferencia entre el valor de compra y el valor de mercado.

La CNMV se opone a las valoraciones subjetivas

Elvira Rodríguez se muestra contundente a la hora de criticar estas prácticas: "A este respecto, en el cálculo del valor razonable de las participaciones en filiales o asociadas cuyas acciones están admitidas a negociación, se debe tener en cuenta el precio de cotización como input observable, sin perjuicio de que se pueda incorporar una prima por control o influencia significativa, siempre y cuando ésta se pueda demostrar y valorar de manera fiable, con datos observables". Y añade que "una valoración de la inversión en la filial o asociada calificada como nivel 3 no parece aceptable". Lo de nivel 3 significa que en la valoración se emplean inputs no observables en el mercado, es decir, las citadas estimaciones de expertos basadas en hipótesis.

El documento publicado ayer por la CNMV confirma que las auditorías de las cuentas de 2014 no detectaron ningún posible escándalo contable que pueda surgir en el futuro (incluido el de Abengoa), ya que el 97,9% de estos informes no registró ninguna salvedad, cifra que se elevó al 100% entre los miembros del Ibex 35 por séptimo año consecutivo. El número de salvedades y de párrafos de énfasis se ha reducido notablemente respecto a 2013, lo que ha hecho que el supervisor haya remitido también menos requerimientos de información a las sociedades cotizadas.

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