tensiones en la renta fija

La banca privada pone en cuarentena al 'high yield' por temor al estallido de la burbuja

La deuda de alto riesgo no engaña: contiene un alto riesgo. Es cierto que la generosa política de los bancos centrales lo ha matizado en los últimos años, pero ahora vuelve a inquietar al mercado

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El calendario no es lo único que cambia cuando se acerca un nuevo año. También hay mudanza en las carteras de los inversores, principalmente las de los más ricos, los denominados banca privada. Aunque, en apariencia, el final de diciembre y la llegada de enero no tendría por qué modificar demasiado el escenario financiero, lo cierto es que, como los marcadores se ponen de nuevo a cero, se aprovecha para refrescar las carteras. Y esta vez semejante ejercicio de actualización está poniendo en cuarentena -también en España- uno de los activos más socorridos en los últimos años para aportar un lustre de rentabilidad adicional a las carteras: la deuda corporativa 'high yield' o de alto rendimiento, también conocida de manera menos coloquial y más gráfica como bonos basura

El repliegue en estos títulos se produce después de las convulsiones que ya han sufrido en las últimas semanas. La gestora Third Avenue suspendió los reembolsos y anunció la liquidación de su fondo Third Avenue Focused Credit Fund, Stone Lion prohibió igualmente la retirada de dinero de su fondo de crédito Stone Lion Portfolio LP y Lucidus Capital liquidó su cartera de crédito. Esta secuencia ocurrió entre el 9 y el 14 de diciembre, una acumulación que ha servido para elevar las sospechas en torno al 'high yield'. 

Pero no es solo este agolpamiento en el que ha nutrido los recelos. Las dudas se han abierto paso porque existe un número cada vez mayor de argumentos que las nutren. En concreto, cinco fundamentales. El primero, el cambio de fisonomía del conjunto del mercado de renta fija, en el que los cambios regulatorios han desembocado en unos bancos de inversión menos activos como creadores de mercado y menos dispuestos a invertir en deuda. El segundo, que estas consecuencias provocan una merma de liquidez que dificulta deshacer posiciones en los momentos de mayor tensión, un riesgo que crece por las promesas de liquidez diaria de los fondos de inversión.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. (Reuters)
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. (Reuters)

El tercer argumento está vinculado a los históricamente bajos tipos de interés de los últimos años, que han incentivado que las compañías se hayan financiado a golpe de emisiones de bonos basura y de más préstamos. Un dato lo ilustra: según Bank of America Merrill Lynch, desde 2006 el volumen global de deuda 'high yield' prácticamente se ha triplicado y alcanza los 2 billones de dólares -1,8 billones de euros-. El cuarto, que un sector en el que la deuda 'high yield', tanto en forma de bonos como de préstamos, ha crecido con fuerza es el de las empresas petroleras, que ahora se encuentran en problemas por los bajos precios del crudo. Y el quinto, y más reciente, que la Reserva Federal (Fed) estadounidense ya ha subido los tipos de interés, con lo que ha marcado un punto de inflexión hacia un escenario menos propicio y más tenso para los bonos basura. "Durante los últimos años se ha creado cierta complacencia entorno al activo ya que todo el mundo estaba positivo y se nos olvida el verdadero nombre de estos bonos: bonos basura", recuerda César Ozaeta, responsable de renta fija en Abante Asesores, en una entrevista en Unience.  

Vencimientos, reembolsos... y a otra cosa

Los frentes, por tanto, se multiplican en uno de los activos de moda de los últimos años. Tan de moda, que no se libraba de las sospechas de estar acogiendo una burbuja. En un mundo de bajas rentabilidades, los bonos basura aportaban un rendimiento extra a las carteras, proveniente tanto del interés adicional de estos títulos como de la subida de sus precios, una dinámica ante la que los precios no dejaban de subir y las rentabilidades de los bonos, que caminan en la dirección contraria, de bajar. Como consecuencia, la rentabilidad media de la deuda 'high yield' estadounidense ha llegado a situarse por debajo del 5% por primera vez en la historia. 

Ahora, y ante la multiplicación de los riesgos, las ventas han relevado a las compras y las rentabilidades vuelven a tensarse. En Estados Unidos, ese rendimiento que a mediados de 2014 no llegaba al 5% ya se encuentra en el 8%, el nivel más alto en tres años. Este cambio de panorama se observa en los dos mayores ETF de 'high yield' del mundo, iShares iBoxx High Yield Corporate Bond y SPDR Barclays Capital High Yield Bond, que cotizan en zona de mínimos de 2009. 

La rentabilidad media de la deuda 'high yield' estadounidense ha llegado a situarse por debajo del 5% por primera vez en la historia

Estos comportamientos provocan que, tras varios años con los beneficios al mando, las pérdidas se estén abriendo camino en 2015. Goldman Sachs, de hecho, ya ha definido a este ejercicio como "el peor del 'high yield' un año sin recesión". Y la presencia de los bonos de alto riesgo en las carteras se traduce en que cada vez más fondos de inversión de renta fija muestren 'números rojos' en 2015. En este sentido, tanto los gestores como los analistas subrayan la correlación que existe entre el 'high yield' estadounidense y el europeo, con lo que aconsejan no tomarse las tensiones en los bonos norteamericanos como algo lejano, sino como una amenaza que, en caso de asentarse o ir a más, afectará a los títulos europeos. 

En España también se están viendo movimientos en los fondos de 'high yield'. Dos de los productos de Ibercaja Gestión, Ibercaja BP High Yield 2015 e Ibercaja BP High Yield 2015-2, no recompondrán sus carteras ahora que los bonos en los que habían invertido ya han vencido y ambos productos han sido fusionados con otro fondo, Ibercaja Mixto Flexible 15. Desde la gestora aseguran que estos cambios no responden a los acontecimientos vistos en los bonos basura en las últimas jornadas, sino a que esos productos ya han cumplido sus objetivos y ahora hay que buscar valor en otros activos que pueden ofrecer más rentabilidad, como la renta variable. "Eran productos destinados especialmente a clientes de banca privada", añaden, que ahora han salido "hacia otros productos de la casa". 

Fuentes del mercado sostienen que no se trata un hecho aislado. Una vez exprimido el valor de muchos de estos títulos, sobre todo en lo que respecta a su precio y al segmento de 'high yield' estadounidense, y ante el riesgo que entraña un escenario más incierto, es momento de buscar otras alternativas de inversión. Como siempre que se producen cambios de esta naturaleza, comienzan por los altos patrimonios, que ahora están recibiendo el consejo de reducir la exposición al 'high yield' por parte de sus asesores financieros para evitar sustos mayores. 

Esquivar las balas

Como aseguran esas mismas fuentes, tras los excesos de los últimos años, en los que los bonos basura han tenido todo a favor, lo que ocurre es que ahora vuelve a ser un mercado "para profesionales" y "de oportunidades".

Vamos, que no es que este activo haya dejado de tener atractivo, que de hecho ahora es mayor tras las últimas correcciones, sino que conviene manejarse con más tiento: reducir el peso en las carteras y seleccionar bien los títulos. Porque está por ver si los sustos vistos ya en el 'high yield' preludian otro coletazo de envergadura de la crisis, pero lo que se da por seguro es que habrá más sustos ante los que conviene estar preparados. "En definitiva, saber esquivar las balas va a ser muy útil en 2016", avisa James Tomlins, gestor de M&G Investments. 

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