Llegan los datos de empleo... con la Fed lista para actuar y el Dow en mínimos de febrero

Si, como ya definió la propia entidad, se anuncian unos datos sólidos, crecerá la posibilidad de que el banco central estadounidense eleve los tipos en la reunión de los días 16 y 17 de septiembre

Foto: La presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos, Janet Yellen
La presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos, Janet Yellen

"Sólida creación de empleo". Esta afirmación, recogida en el comunicado con el que la Reserva Federal (Fed) despachó la reunión de política monetaria de julio, representa la llave que puede abrir la puerta de la primera subida de los tipos de interés en Estados Unidos desde 2006. Y este viernes esa llave puede encontrar argumentos -o no- para empezar a girar, porque se conocerán las cifras del mercado laboral correspondientes a julio. O lo que es lo mismo, una de esas estadísticas con capacidad para motivar decisiones en la entidad presidida por Janet Yellen y, por consiguiente, movimientos en los mercados financieros. 

De hecho, la trascendencia que la cita con los datos de empleo en el contexto actual ya está dejando su huella en Wall Street. El Dow Jones acumula seis sesiones consecutivas a la baja, una secuencia en la que se ha dejado casi un 2% y que le ha frenado hasta los 17.419,7 puntos, su nivel más bajo desde febrero. 

Las previsiones contemplan que la mayor economía del mundo podría haber creado 225.000 empleos el mes pasado, en línea con los 223.000 de junio y ligeramente por encima de la media de la primera mitad de 2015, situada en 210.000 empleos. En cuanto al paro, se mantendría en el 5,3%, por debajo de la media de los últimos 50 años, que se encuentra en el 6,2%. Y aún habrá dos referencias adicionales de las que estarán atentos los inversores: por un lado, la población activa, que en junio descendió hasta el 62,6%, la proporción más baja desde 1977; y por otro, la evolución de los salarios, para detectar si hay presiones alcistas. 

Aunque la recuperación está siendo más lenta de lo previsto por la institución monetaria, EEUU acumula ya 73 meses consecutivos de crecimiento y la tasa de paro, que llegó a alcanzar el 10% en 2008, ya ha caído casi a la mitad y se encuentra en los estándares estadounidenses habituales. Es decir, una de las dos misiones de las que se encarga la Fed, la promoción del máximo empleo posible, está encauzada a pesar de que persisten debilidades como esa baja tasa de población activa o un paro de larga duraciòn inusual en la mayor economía del mundo. 

Precisamente por eso, los datos de julio serán tan sensibles para la Fed y para el mercado. Si, como ya definió la propia entidad, se anuncian unos datos sólidos, crecerá la posibilidad de que el banco central estadounidense eleve los tipos en la reunión de los días 16 y 17 de septiembre. Si, posteriormente, los datos de agosto certifican esa fortaleza, el repunte de los intereses estará servido. 

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Sobre todo, porque en paralelo sigue reuniendo más evidencias de que la recuperación está avanzando. Esta semana se ha conocido que la actividad del sector servicios creció en julio hasta los 60,3 puntos, por encima de los 56 puntos de junio, de los 56,2 puntos previstos y, sobre todo, la lectura más alta desde agosto de 2005. Además, la estadística de precios más seguida por la Fed -la tasa subyacente del consumo privado- repuntó en el segundo trimestre del 1 al 1,8% interanual, con lo que concuerda con su impresión de que la inflación irá retornando al objetivo de situarla en el 2% a largo plazo. O lo que es lo mismo, también cree que su segunda misión, la de garantizar la estabilidad de los precios, va por buen camino porque están disminuyendo las presiones deflacionistas. 

Con este panorama, a la Fed solo le queda una duda principal. Si el inicio de las subidas de los tipos fortalecerá aún más al dólar, una consecuencia que afectaría al sector exportador y restaría pujanza al crecimiento.  

Los tipos de interés llevan congelados en EEUU entre el 0% y el 0,25% desde diciembre de 2008. Y no solo eso: la Fed no lleva a cabo un aumento del precio del dinero desde junio de 2006. Ambas variables, combinadas con las masivas compras de bonos que han inyectado en la economía más 3,5 billones de dólares, certifican el carácter extraordinario que ha tenido la política de la Fed durante los años de la crisis.

Por eso, ahora que toca empezar a normalizar esas condiciones monetarias, Yellen se maneja con tiento. Lleva meses preparando el terreno para empezar a elevar los tipos y confirmando que las subidas serán graduales. Además, ha reclamado que "no se exagere" la trascendencia de ese primer repunte de los tipos y ha resaltado que es un buen síntoma que suban, puesto que representa la expresión "de lo mucho que ha progresado la economía en la cicatrización del trauma de la crisis financiera". 

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