NO PODRÁN EJERCER EL 'GREEN SHOE' DE LA OPV

Los accionistas de Talgo pierden los 'billetes' de la clase business

El mal comportamiento en bolsa de la empresa fabricante de ferrocarriles desde que debutó hace un mes impedirá vender un 4,5% adicional del capital, tal y como estaba previsto en la OPV

Foto: Talgo - T250 Dual (Talgo)
Talgo - T250 Dual (Talgo)

La avaricia rompe el saco. Se trata de un refrán muy arraigado en España que se le puede aplicar a Talgo, que esta semana cumple un mes en bolsa con una trayectoria decepcionante. El fabricante de ferrocarriles ha perdido un 14,27% desde que debutó en los mercados de capitales el pasado 6 de mayo, un recorrido que tiene sus consecuencias.

Esta caída impedirá a los accionistas actuales ejecutar la opción extra de colocación o green shoe incluida en la Oferta Pública de Venta (OPV) sobre el 45% del capital. Por tanto, no podrán vender otros 6,15 millones de acciones de la empresa madrileña, lo que le hubiera reportado a Trilantic, MCH y la familia Oriol unos ingresos adicionales de 56,88 millones de euros.

Este número de títulos forman parte de la opción de sobreadjudicación por el 4,5% del capital de Talgo que los accionistas concedieron a los bancos colocadores -JP Morgan, Santander y Nomura- en el caso de que hubiera habido sobredemanda durante el periodo de suscripción.

Sin embargo, la escasez de órdenes de compra de largo plazo y la alta presencia de inversores especulativos o hedge funds han provocado que la cotización de la empresa de trenes haya caído desde los 9,25 euros a los que se fijó su precio de salida a bolsa a los 7,9 a los que se cambia estos días. Muchos de los que acudieron a la OPV vendieron al día siguiente, como refleja que las acciones perdieron un 9,19% el día del estreno.

Lejos de recuperarse, han ido descarrilando pese a los esfuerzos de los tres bancos coordinadores por sostener el valor con el uso de los 6,15 millones del citado green shoe para estabilizarlo. En ningún caso ha habido noticias de la sobredemanda de tres veces que Talgo aseguró había obtenido durante el periodo de la OPV.

Una valoración agresiva

Y es que inversores como George Soros o Blackrock, que se habían interesado por la compañía presidida por Carlos de Palacio Oriol, declinaron invertir en Talgo al tratarse de una OPV de menos de 500 millones y de una empresa que salía a cotizar con una valoración muy exigente de 1.265 millones, que supuso multiplicar por tres veces en dos años la tasación que se hizo en 2013, cuando el famoso inversor Juan Abelló (Torreal) se hizo con el 4,5% del capital.

Pese a que los 9,25 euros finales de la OPV estaban en la parte baja de la horquilla de precio no vinculante -iba desde los 9 hasta los 11 euros-, la valoración suponía un ratio entre el precio y el beneficio de más de 30 veces. Una proporción muy elevada que ha quedado reflejada en la corrección de la cotización. En este mismo periodo, Cellnex, la filial de telecomunicacioens de Abertis, que debutó en bolsa el mismo día que Talgo, se ha apreciado un 18,42%.

La de Talgo es la última OPV de una compañía participada por firmas de capital riesgo que decepciona a los accionistas. Lo mismo ocurrió el pasado año con Edreams Odigeo y Applus, Durante este ejercicio, Saeta Yield, la filial de renovables de ACS, también ha defrauda a propios y extraños. La siguiente en probar suerte es Euskaltel, asimismo controlada por Trilantic e Investindustrial, dos privates equity.

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