TRAS LA VICTORIA DE PODEMOS EN MADRID Y BARCELONA

La banca se hunde en bolsa ante el fin de los desahucios y la amenaza de nuevas 'cajas'

Las ventas de los inversores tras las elecciones se ha cebado con la banca, a la que ven amenazada por las propuestas de prohibir los desahucios, subir los impuestos y crear nuevas cajas públicas

Foto: Ada Colau y Manuela Carmena. (EC)
Ada Colau y Manuela Carmena. (EC)

La primera medida que ha tomado la alcaldesa in pectore de Madrid, Manuela Carmena, ha sido reunirse con sus colegas el juez decano de Madrid y el presidente del Tribunal Superior de Justicia para tomar acciones que frenen los desahucios. Y qué decir de Ada Colau, la próxima regidora de Barcelona, fundadora de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, protagonista de innumerables escraches y enemiga declarada de los bancos. Ante el avance de estas opciones políticas y ante la creciente probabilidad de que el PSOE apoye este tipo de medidas, no es de extrañar el derrumbe de la banca esta semana en bolsa.

Un desplome en dos sesiones que va desde el 2,72% de Bankia (curiosamente, el valor menos castigado cuando es el paradigma de lo que no se debió nunca hacer, según Podemos) hasta el 5,25% que ha sufrido el Popular. Entremedias, Santander ha caído el 3,09%, BBVA el 3,2%, CaixaBank el 3,32% y Sabadell, el 3,77%. Estas caídas interrumpen la buena senda que acumulaban estos valores en lo que va de año, ya que hasta ahora eran el sector favorito de analistas y gestores para aprovechar la recuperación económica española.

"Hay que esperar a ver qué pasa en las elecciones generales, porque eso sí va a ser determinante. Pero es innegable que el ascenso de las fuerzas que consideran a la banca culpable de la crisis y que piensan que la solución pasa por castigarla nos afecta muy negativamente", admiten en una entidad no cotizada.

Ante el avance de estas opciones políticas y ante la probabilidad de que el PSOE apoye este tipo de medidas, no es de extrañar el derrumbe de la banca

En concreto, la cuestión de los desahucios –sumada a la dación en pago– hace un daño especial al sector. El propio Francisco González, presidente de BBVA, ha repetido en varias ocasiones que ambas medidas son muy negativas, porque anular las cláusulas con que se firmaron los contratos de forma retroactiva atenta contra la seguridad jurídica y porque conllevaría una subida de los intereses que se cobran a las nuevas hipotecas, lo que perjudicaría a los que quieran comprar una casa en el futuro.

Detrás de estas críticas está el llamado riesgo moral (moral hazard) que conllevan estas medidas: si no hay penalización por dejar de pagar la hipoteca –es decir, recibe el mismo trato el que cumple y el que incumple el contrato–, no hay incentivo para pagar. Más bien todo lo contrario: el aliciente es para dejar de hacerlo, lo cual puede disparar la morosidad hipotecaria y la consiguiente necesidad de dotar provisiones, ahora que la tasa de mora general por fin está bajando.

El miedo: que el PSOE se sume a Podemos

"Esto al final se traducirá en que las entidades seremos mucho más estrictas a la hora de conceder hipotecas y pediremos muchas más garantías", señalan en otro banco. No obstante, no creen que eso se vaya a traducir de momento en subidas de intereses, que ahora mismo están bajando a marchas forzadas por la presión competitiva entre entidades. Asimismo, esperan que la sangre no llegue al río y que estas medidas sólo se apliquen en casos extremos; de hecho, el propio Pablo Iglesias ha explicado que pretende parar los desahucios cuando las familias "no tengan otra solución habitacional", pero la banca está buscando esas soluciones antes de llegar al lanzamiento. Por añadidura, los desahucios están prohibidos por el Gobierno hasta 2017 para los colectivos especialmente vulnerables.

Pablo Iglesias, líder de Podemos. (EFE)
Pablo Iglesias, líder de Podemos. (EFE)

No obstante, el sector coincide en que lo importante son las generales de noviembre, ya que los alcaldes tienen el poder que tienen. Y ahí su temor es que el Gobierno caiga en manos de una coalición entre PSOE y Podemos: JP Morgan sostiene que, después de la debacle del domingo, los socialistas probablemente radicalizarán su discurso contra la austeridad y en estos temas 'sociales', precisamente para recuperar el terreno que les ha comido Podemos. Y eso es lo que da miedo a los bancos: que el PSOE haga suyo ese discurso y que un eventual Ejecutivo liderado por este partido adopte medidas perjudiciales para el sector.

Más impuestos y bancos públicos

Porque no sólo se trata de los desahucios y la dación en pago. Una de las medidas que incluyen todos los candidatos de las agrupaciones ligadas a Podemos es la subida de impuestos a las rentas más altas... y a los bancos. Es decir, la generalización de las tasas a los depósitos e incluso la creación de nuevas figuras tributarias que perjudicarían aún más los maltrechos márgenes del sector, si bien las entidades tratarían de trasladar estos costes a la clientela. Y lo que temen más que un nublado es la posible supresión de los enormes créditos fiscales (los famosos DTA por un importe de 40.800 millones), que estas formaciones consideran "un segundo rescate con dinero público" y que el Gobierno actual ha conseguido salvar en Bruselas.

Rizando el rizo, Podemos y sus formaciones asociadas incluyen en sus programas es la creación de "bancos públicos" (Carmena propone constituir uno municipal-regional), es decir, unas nuevas cajas de ahorros. Algo que provoca urticaria en el sector: "Parece que no hemos aprendido de la debacle de las cajas de ahorros y la necesidad de rescatarlas con dinero público. Y es más sangrante todavía decirlo en Madrid: ¿Carmena no es consciente de cómo ha acabado Caja Madrid?", se preguntan en una de las entidades consultadas.

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